Por Luis Felipe Arauz*. Luego del doloroso resultado electoral de 2022, mucha gente afirmó, algunos con júbilo, otros con tristeza, que el Partido Acción Ciudadana había muerto. Sin embargo, un Partido que, desde la Asamblea Legislativa, desde los gobiernos locales y por supuesto desde el Poder Ejecutivo, ha hecho tanto por Costa Rica, no muere por un mal resultado electoral. Muere cuando deja de reflexionar, lo cual no ha sucedido. Muere cuando deja de plantear propuestas razonables y necesarias para el bienestar de Costa Rica, lo cual no ha sucedido. Muere cuando es incapaz de reconocer errores y corregir el rumbo y, sin embargo, el Partido ha sido capaz de autocrítica honesta y valiente, y de reformular su propuesta para que continúe siendo pertinente, científica, pero sobre todo humanista.
Esos signos vitales, reflexión, propuesta y autocrítica, se manifestaron en forma vigorosa y contundente hace un año, en el III Congreso Ciudadano. En ese evento, que incluyó varios meses de reflexión de alrededor de 800 personas organizadas en espacios territoriales y en grupos temáticos, dio como resultado la reafirmación y profundización de los principios partidarios, el reconocimiento de nuestras falencias en gobierno para corregirlas, y el planteamiento de propuestas visionarias en varios temas relevantes para el bienestar de Costa Rica.
En el Congreso Ciudadano reafirmamos nuestros principios en defensa de todos los derechos humanos para todas las personas, con una visión de crecimiento económico con equidad e inclusión, el compromiso con la protección del ambiente, con la igualdad de género y la justicia social, con la participación y la acción ciudadana, arraigado en las necesidades urgentes de nuestras poblaciones costeras, fronterizas y rurales, y al servicio de las personas en situación de pobreza y vulnerabilizadas. Reafirmamos nuestro compromiso con la eficiencia del Estado, la defensa del bien común, la solidaridad social, el fortalecimiento del Estado Social de Derecho, la defensa de la educación pública de calidad y de un sistema de salud solidario y de calidad. Afianzamos nuestro compromiso con la defensa del agro nacional, las familias campesinas, los pequeños productores, industriales y comerciantes nacionales. Ratificamos nuestro compromiso inclaudicable con la ética en la función pública, la cual ha sido transversal a todo el quehacer histórico de nuestro recorrido político en el país.
Nuestro legado contradice con datos duros lo que voces mezquinas quisieran borrar: Logramos el mayor avance en construcción de infraestructura de los últimos 50 años: carreteras, puentes (incluyendo la solución definitiva de la chambonada de la platina), acueductos y tratamiento de aguas residuales e infraestructura educativa y hospitalaria.
Tuvimos un excelente crecimiento económico, el tipo de cambio y la inflación permanecieron estables, por primera vez exportamos más de lo que importamos, se redujo el déficit fiscal gracias a reformas fiscales implementadas en ambas administraciones. Impulsamos la bancarización de amplios sectores de la población gracias a la implementación de Sinpe Móvil en 2015.
La inversión social fue notable. Otorgamos la mayor cantidad de bonos de vivienda de la historia, pagamos la mitad de la deuda del Estado con la Caja Costarricense de Seguro Social, mantuvimos abiertos los comedores escolares en período de vacaciones, alimentando a miles de niñas y niños, y nos acercamos como nunca a la meta de invertir el 8% del PIB en educación. En 2017 el porcentaje de hogares en pobreza alcanzó su punto más bajo desde 2010. Con responsabilidad enfrentamos la pandemia de COVID 19, basando siempre nuestras decisiones en la ciencia y la evidencia y no en las presiones de sectores particulares; esto salvó miles de vidas.
Defendimos a nuestros agricultores. Las compras del estado a los productores nacionales se multiplicaron por seis en los gobiernos PAC, mejorando las posibilidades de precios justos para sus cosechas. Las colocaciones de Banca para el Desarrollo se cuadruplicaron, el arroz bajó de precio gracias a mejoras en productividad, una verdadera ruta del arroz, no la planteada por este gobierno en favor de sus financistas de campaña.
Y sí, hablemos de ética. Con orgullo podemos decir que en nuestros gobiernos ninguna persona electa por el Partido Acción Ciudadana o nombrada por ella en un cargo público, realizó actos para beneficiarse indebidamente del erario, ni fue acusada o condenada por corrupción. Los casos escandalosos como “Cementazo”, “Diamante”, “Cochinilla” y otros en ningún momento tuvieron participación de ministros, presidentes ejecutivos, miembros de juntas directivas, ni mucho menos presidentes o vicepresidentes. El mal llamado “hueco fiscal” no fue una situación en que alguien hubiese robado, fue un ajuste presupuestario necesario para cubrir un faltante entre lo que en determinado momento esperaba colocar en bonos del gobierno y lo colocado realmente. La alternativa era no pagar aguinaldos en 2017, perjudicando a cientos de miles de trabajadores.
Tampoco se trata de decir que todo lo hicimos bien. Hubo metidas de pata como la UPAD, que por dicha no prosperó. También, al contar con fracciones legislativas pequeñas, hubo que ceder en ciertos temas dolorosos, sobre todo a nivel fiscal, y la reforma tributaria no fue lo progresiva que habríamos querido. Esa autocrítica y otras quedaron plasmadas en los documentos del Congreso. Pero también nos criticamos porque no logramos defendernos de los ataques, sobre todo ante los escándalos ya mencionados. Fuimos ingenuos de pensar que bastaba con que los casos siguieran su curso y se resolvieran favorablemente en instancias judiciales, como de hecho sucedió.
Luego del Congreso, se elaboró un plan de visita a dirigencias territoriales, donde hablamos de ese y otros temas, y hemos encontrado respuestas positivas. Nos estamos levantando y, en este momento, más que prepararnos para volver a puestos de elección popular, nos preparamos para gobernar, porque lo hemos hecho siempre con ética y responsabilidad, siempre con respeto y extendiendo la mano, siempre en construcción conjunta con todos los sectores, siempre teniendo como guía el amor por nuestro país. Contamos con personas de experiencia en el gobierno, en la Asamblea Legislativa y en los gobiernos locales, que contribuyeron positivamente en el bienestar de Costa Rica.
En síntesis, estamos vivos. Prueba de ello es el surgimiento de nuevos movimientos políticos, algunos surgidos del mismo Partido Acción Ciudadana, buscando capitalizar nuestros errores, pero usando como plataforma programática el propio Congreso Ciudadano. Porque estamos vivos nos serruchan, pero al mismo usan como su base los procesos de reflexión y pensamiento que hemos generado. Definitivamente, no hay mejor cumplido que la copia.
*Coordinador III Congreso Ciudadano.

