Barcelona y Arsenal se suman al Real Madrid, París SG, Manchester City y Bayern Munich como los grandes finalistas para ganar la Liga de Campeones de Europa. Este miércoles juegan en el Dortmund contra el PSV holandés y el Atlético de Madrid contra el Inter de Milán para definir los últimos dos sembrados a los cuartos de final.
El Arsenal sufre hasta los penales
Europa Press. El Arsenal FC accedió este martes a los cuartos de final en la Liga de Campeones tras ganar por 4-2 al FC Oporto en los penaltis, tanda que sonrió a los ingleses gracias a dos paradas de David Raya ante Wendell Nascimento y Wenderson Galeno, a la conclusión de un partido que había acabado 1-0 para igualar el marcador de la ida en el Estádio do Dragão.
Tocaba aferrarse al Emirates Stadium si los ‘gunners’ querían levantar su mal resultado cosechado en Portugal, y los primeros minutos lo atestiguaron con un flojo cabezazo de Ben White por encima del larguero junto a dos zurdazos, el primero de Bukayo Saka y el segundo de Martin Odegaard, ambos bien repelidos por el portero Diogo Costa.
Respondió Evanilson de Lima por parte visitante en el minuto 22, tras recibir un pase preciso en el área y disparar con la diestra, aunque el guardameta español David Raya hizo una buena estirada a media altura para evitar el gol y sacudirse el susto del cuerpo.
A punto de alcanzar la media hora, un centro-chut desde la banda derecha de White llevó peligro al arco defendido por Diogo Costa, si bien el exmadridista Pepe despejó con la cabeza a córner cuando a su espalda estaba Kai Havertz con la caña preparada para empujar el 1-0.
No en vano, la insistencia de los locales obtuvo recompensa después de una exquisitez de Odegaard. A raíz de un pase lejano, falló Wendell en su despeje y la pelota cayó a pies del noruego, quien en línea de tres cuartos combinó con su compañero Trossard en un lado.
En ese pico izquierdo del área, el belga devolvió el esférico a Odegaard y, con cuatro rivales en su horizonte, éste le filtró un pase con música; Trossard controló, se perfiló y marcó con un zurdazo raso, cerca de llegar a un descanso que apenas animó al Oporto.
Y es que, al regreso de vestuarios, los pupilos de Sérgio Conceição siguieron agazapados atrás. Pero el duelo había bajado revoluciones y el ritmo se espesó, así que el Arsenal no halló modo de amenazar a un Diogo Costa que, pese a las apariencias, andaba algo intranquilo.
De hecho, un error de entendimiento suyo con Pepe tras un pase en largo provocó que Odegaard marcase el segundo de los ‘gunners’ en el minuto 67, aunque finalmente no valió porque Havertz había agarrado con fuerza la camiseta del zaguero visitante en su forcejeo al esprint.
Duelo de porteros
Para buscar profundidad en ataque, y quizá pensando en la prórroga, el técnico local Mikel Arteta introdujo a Gabriel Jesus en el 83′. Y a los pocos segundos de entrar al campo, el delantero brasileño puso en apuros a Diogo Costa con un remate a bocajarro en un costado del área.
Dos minutos más tarde, Saka disparó desde el balcón del área tras un regate y, nuevamente, el guardameta del Oporto se lució; Odegaard no embocó el rechace de esa jugada y ambos equipos blandieron armas para el tiempo extra, con susto ‘in extremis’ para la afición londinense.
Esa arreón de Mehdi Taremi no pasó a mayores y el árbitro francés Clément Turpin decretó el camino de la prórroga, instancia que los de Arteta afrontaron bien al principio por obra de Saka y sobre todo de Gabriel Jesus, que se mantenía como única sustitución de su entrenador.
Sérgio Conceição sí había movido más su banquillo y, además, retiró del campo a su hijo Francisco en el minuto 101. Entre los ‘gunners’ hubo que esperar al descanso de la prórroga para ver piernas frescas, con Eddie Nketiah reforzando la línea ofensiva y ayudando a Saka.
De una triangulación de ellos junto a Odegaard nació un buen tiro del ‘7’ local en el minuto 110, derechazo tapado por la zaga blanquiazul. Pero poco más consiguió el Arsenal ante un oponente bien plantado en todas sus líneas y capitaneado por un notable Pepe a sus 41 años.
El cansancio se adueñó de casi todos los futbolistas y el cronómetro se agotó, abocando la decisión a la tanda de penaltis. Y entonces Raya se reivindicó, tras varias semanas criticado en su lucha con Aaron Ramsdale por ser el titular. Esta vez, el portero español se erigió en héroe del Emirates tras desviar los lanzamientos de Wendell y de Galeno.
Barcelona se impone en juego disputado
El FC Barcelona ha ganado este martes al Nápoles (3-1) en el Estadi Olímpic Lluís Companys, en el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, y ha logrado así el pase a los cuartos de la ‘Champions’, tras tres años de ausencia, con un partido muy serio en el que supo sufrir en algunos momentos para, en muchos otros, disfrutar y convencerse de que pueden volver a la élite continental.
Salió a morder el Barça y tuvo varias ocasiones de inicio que, a diferencia de otros partidos, se convirtieron en dos goles. El Barça se pareció algo más a aquel que años atrás maravilló y, salvando las distancias y sabiendo que todavía no están donde deberían estar, lograron aguantar el envite napolitano –que estuvo cerca de empatar– y volver a tomar las riendas del partido y del cruce para meterse en cuartos de final.
Continúa soñando el Barça con lograr una ‘Champions’ en esta época de penurias económicas y de sufrimiento por fichar e inscribir jugadores. Estar en cuartos ya da más holgura económica al club, pero lo cierto es que ese sueño se gana en el césped y, esta noche, el equipo de Xavi Hernández cumplió con lo que se le pedía y con creces. Un 3-1 para seguir creciendo, para creer, para esperar que el sorteo del viernes sea benevolente.
Con un Fermín López titular y tirando del carro en la primera parte, con un Pau Cubarsí brutal todo el partido –pese a que cometió un penalti no pitado– a nivel defensivo y en salida del balón, con Raphinha enchufadísimo y un Gündogan de menos a más, el Barça disfrutó. Y lo hizo con el gol final de Robert Lewandowski que alejó los fantasmas de la Muntanya Màgica.
Fermín y Cancelo, en el minuto 15 y 17, pusieron fáciles las cosas. El centrocampista canterano avisó con un tiro desviado, de cierto peligro, antes de lograr abrir el marcador con un tiro raso, cruzado, a pase de Raphinha que fue imposible para Meret. Y el meta italiano tampoco pudo hacer nada cuando, después de que Raphinha enviara un balón al palo, Cancelo recogió el rechace para marcar a puerta vacía. Grandes augurios que, pese a ir por un camino sinuoso, se cumplieron.
El Nápoles, que empató a la media hora de juego, se encargó de volver a complicar las cosas. Pero esta vez los cambios de Xavi, el tener la cabeza fría y el saber sufrir para volver a controlar permitió al equipo ‘culer’ revivir no unas pesadillas recientes en ‘Champions’ sino las noches de las remontadas y las victorias épicas. Y Sergi Roberto, héroe ante el PSG en aquel 6-1 del Camp Nou, esta vez también se puso la capa para asistir a ‘Lewangol’, que recogió el regalo.
Hubo lagunas. De hecho, en el minuto 60 de partido, tras un mal arranque de segunda parte por parte blaugrana y dos sustos grandes en forma de tiro muy peligroso de Khvicha Kvaratskhelia y de posible penalti de Pau Cubarsí, Xavi Hernández optó por mover piezas, sin tocar mucho el esquema. Pero las entradas de Oriol Romeu y Sergi Roberto por Andreas Christensen, amonestado, y un agotado Fermín permitieron a Gündogan subir a la mediapunta.
La sangría ofensiva del Nápoles se detuvo con estos cambios. Y el Barça, recuperando un poco el balón, tuvo alguna que otra acción. No de mucho peligro, pero sí lo suficiente para calmar a los napolitanos, coger aire e intentar creer de nuevo en que, con balón y siendo ofensivos, estaban más cerca de los cuartos de final que no quédandose atrás arropando a Ter Stegen.
Y Gündogan volvió a demostrar que es más peligroso y efectivo cuando juega más cerca de las posiciones de ataque. Esta vez envió un balón entre líneas al capitán Sergi Roberto y éste, que hizo un partidazo en lo poco que estuvo en el campo después de no jugar desde mediados de enero, se la dejó en bandeja a Robert Lewandowski para que el ‘killer’ polaco hiciera lo que mejor sabe hacer; perforar la red rival.
Un gol que sentenció el partido y la eliminatoria. Un gol que dio alas al Barça y hundió a la numerosa afición napolitana, que vio a su equipo estar cerca de empatar en alguna jugada aislada y que, tras el 3-1, también vio un tiro al larguero que aún podría haber hecho cambiar las cosas. Pero no fue así, y el Barça también pudo ampliar más todavía el marcador, que ya no se movió.
El Barça necesitaba, y así lo pidió Xavi en la previa, una noche mágica en Montjuïc y el Barça la vivió. Creyó en sí mismo, tuvo momentos eléctricos y de presión alta inmaculada, con acierto ofensivo, y supo también sufrir para ir a cuartos cuatro años después. El Barça está de nuevo entre los ocho mejores de Europa tras comerse, muy a gusto, una ‘Margherita’ en Montjuïc.

