La lucha contra el plástico es permanente, porque fuertes sectores económicos defienden su uso a pesar del daño ambiental que genera. Una ley publicada en 2019 necesitó más de 3 años para tener su reglamento y, una vez publicado ese reglamento en La Gaceta, ahora deberá esperar un año más para ser aplicada. Una ley, de paso, insuficiente.
El reglamento de la Ley 9786 del 26 de noviembre del 2019, “Ley para combatir la contaminación por plástico y proteger el ambiente”, fue firmado hoy por el presidente Rodrigo Chaves.
Esta ley prohíbe el uso de pajillas plásticas y bolsas plásticas de un solo uso en restaurantes y supermercados, así como su comercialización abierta al público, desde hoy.
La medida más importante en esta ley es que establece que “los productores, comercializadores y distribuidores de botellas plásticas de un solo uso deben implementar el Plan de Cumplimiento para sus propias botellas u otras similares”, según informó Presidencia hoy.
Es decir, si quieren seguir usando botellas plásticas de un solo uso, como las bebidas comerciales gaseosas y azucaradas, deberán implementar planes para la gestión y control de residuos que esos productos generan diariamente, con el gran daño ambiental que se puede ver en ríos y mares, pero que se confirma en botaderos de basura, donde estos materiales son masivos.
Según el Gobierno, esos planes deberán ajustarse “en concordancia con recomendaciones técnicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y con criterios de la Dirección de Mejora Regulatoria del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC)”.
El incumplimiento a esta ley estará a cargo de las municipalidades en cada cantón, según las disposiciones contenidas en los artículos 55 y 55 bis de la Ley N° 8839 del 24 de junio del 2010 “Ley para la gestión integral de residuos”.
“Para tal efecto el Ministerio de Salud remitirá a la municipalidad respectiva los informes técnicos que demuestren el incumplimiento”, se informó.
Proyecto insuficiente en la lucha contra el plástico
La Ley fue duramente criticada por la ex diputada Paola Vega, quien consideró que la iniciativa impulsada por el socialcristiano, hoy funcionario de este Gobierno, Erwen Masís, solamente servía para prohibir el uso de pajillas, pero que el país necesita medidas de prohibición del plástico más duras y definitivas, no “saludos a la bandera”.
Vega acusó a quienes favorecieron el proyecto así como quedó, de ser cómplices del lobby de las grandes empresas interesadas en la industria del plástico. A pesar de manifestar que votaría a favor, porque “aunque sea un avance de un centímetro, por lo menos es algo”.
“Este es un proyecto cuyo único aporte es el de prohibir pajillas, no hace gran diferencia en el combate al uso de los plásticos de primer uso”, expresó en el Plenario la diputada Vega

