Geovanny Jiménez S. Rayuela, trompos, adivinanzas, quedó y tantos otros juegos que desde el ayer traemos en nuestro ADN lúdico, pero que hoy también siguen siendo parte del entretenimiento de nuestros niños.
Vivíamos para imaginar, o imaginábamos para vivir, recreando mundos ideales en nuestra mente y lo aderezábamos con muchos juegos. Parece la añoranza costumbrista de un pasado que se nos fue, pero es también la realidad de nuestros niños en la actualidad.
¿Vivir para jugar o jugar para vivir?, le preguntamos a la escritora María Pérez Yglesias acerca de su último libro para niños, en el que la protagonista disfruta de los elementos lúdicos del ayer mientras le va dando forma a su vida. “Definitivamente la niñez vive para jugar y a veces juega – imagina, sueña, inventa- para poder resistir o sobrevivir a una realidad que le duele”, contesta.
A un módico precio de ¢3.500 este libro se adquiere en las librerías de la Euned y también en línea con envío a domicilio.
“Mapy y los niños y adolescentes de su entorno, sensibles y reflexivos, viven en el mundo de la palabra, reflejado en la preocupación por los significados, el gusto por los chistes o las adivinanzas, el juego, las canciones muchas veces re-inventadas, los refranes y dichos populares. Participan de una realidad atravesada por la magia, el mundo religioso y la guerra que viven las familias en 1948 (…) Escolares traviesos y atrevidos penetran en los sentimientos de las familias, se roban el afecto, pelean, se asombran con los misterios y ponen a volar la inventiva. El humor lleva a la reflexión, las acciones negativas se resuelven con afecto y solidaridad, la competencia con colaboración y la tristeza, con risas y fantasía”, reseña la autora sobre sus libros.
Los libros son ilustrados por Eddy Castro y “cada uno tiene un énfasis, pero todos forman parte de una colección para sentir, para opinar, para dejarse llevar por una emoción, una imagen del entorno, una chispa del pasado que nunca volverá”, agrega.
En Vivir para jugar ya Mapy está en tercer grado, el último para centrarse en los juegos antes de pasar a ser de las grandes de la escuela. Vivir para jugar como lo indica el nombre enfatiza en la tradición popular y la trasciende. Aprovecha los juegos, canciones, adivinanzas, chistes tradicionales, trabalenguas, los reinventa y, de alguna forma, los actualiza. Utiliza mucho el diálogo y el sentido del humor, según indica la autora.
“Nosotras –al menos Mapy- reiteramos para romper, jugamos para conjurar la realidad, cambiamos para crecer… Yo creo que la niñez es fantástica, la de ayer, hoy y siempre. Y claro, siempre han existido y existen niños y niñas especiales, tal vez más reflexivos, más críticos, más rebeldes pero igual de ingenuos, juguetones y esperanzados”, expresa la escritora.
“La verdad estos libros no solo han sido un acto de memoria e imaginación, una buena catarsis, un desafío de conocimiento sino y, sobre todo, una maravillosa oportunidad de acercarme a la personas, de dialogar y de disfrutar”, agrega.
Los otros dos libros disponibles (haga clic en el enlace para comprarlos en línea):
