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El “delito” de Edgardo Araya

Frente Amplio acusa de sedición a Yara Jiménez y Rodrigo Chaves: advierte que denunciará cada desacato
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Luis Paulino Vargas Solís | No debió decirlo. En parte porque no es el lenguaje que se supone propio de un plenario legislativo. Pero, sobre todo, y mucho más importante, por ser Edgardo Araya quien es: un hombre bueno, honesto y correcto.

En boca de Rodrigo Chaves o de la diputada chavista Kattia Calvo, esa frase habría resultado una inusitada muestra de elegancia y refinamiento.

Bien que sabemos que de esas cavidades bucales lo que usualmente se expele es inmundicia. Ubicada ahí, la frasecita de la discordia habría entonces resultado seda y tersura.

Pero la dijo Edgardo. Y siendo en un todo impropia de su calidad humana y de su estatura política, la cosa causa extrañeza.

Pero, por otra parte, dígame usted ¿no es acaso una frase muy propia del lenguaje coloquial costarricense? Pero siendo, como es, un giro verbal que circula ampliamente ¿es realmente ofensiva?

El “se hace el tontico” o “se hace la tontica” generalmente se refiere, no a la persona, sino a la actitud de la persona. Su significado usual es: “a conveniencia esa persona finge no entender”. Eso fue lo que, en desafortunado momento, Edgardo quiso decir.

¿Justificaba eso el estridente revuelo que ha levantado el chavismo?

Evidentemente no. La sobrerreacción chavista y su esperpéntica teatralización resultan absolutamente ridículas al punto que se hace obligatorio preguntarse: ¿detrás de qué andan?

¿Distraer la atención para que la gente no se percate del escándalo que representa la inacción del gobierno, a lo largo de muchos meses, frente al montón de casos de policías corruptos cooptados por las narcomafias?

¿Sumar distractores para bajarle puntos a la Fiscalía y el OIJ por los sonoros logros que vienen alcanzando en la lucha contra el crimen organizado?

¿Disimular el violento contraste que, frente a esto último, ofrece la comprobada ineficacia y la evidente complicidad del Poder Ejecutivo (el de Chaves y el de Fernández) frente a esas mafias criminales?

¿Desviar la atención para que la gente no perciba la gran convocatoria opositora que hizo posible el “plantón” del pasado jueves 6 de agosto frente a la nula capacidad de convocatoria del chavismo resumida en su escuálida manifestación del lunes pasado?

Cada una de esas hipótesis es plausible. De hecho, todas en su conjunto, lo son.

Es innegable que el chavismo posee un talento incomparable en todo lo que sea victimizarse y hacer el papelón de corderitos sacrificados en un altar.

He ahí un signo clarísimo de corrupción, cinismo y desvergüenza.

Porque, en cambio, las personas decentes jamás actúan así.

Queda aún un importante detalle final: ya Edgardo –hombre recto y decente– ha anunciado su disposición a renunciar a su “inmunidad” para enfrentar el “delito” del que se le acusa.

Queda entonces exigir que Rodrigo Chaves haga otro tanto y ponga la cara frente a las 50 o 60 acusaciones en su contra. Y que Marta Esquivel y Nogui Acosta y Katharina Müller y Stephan Brunner y un largo etcétera chavista lo hagan también.

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