OPINIÓN. Luis Paulino Vargas Solís*. Los datos sobre el empleo al mes de noviembre de 2023, que el INEC acaba de publicar, ratifican tendencias, sumamente preocupantes, que se vienen observando desde los últimos meses de 2022, las cuales actúan sobre el telón de fondo de una situación que ya estaba sobradamente deteriorada, y que ahora da signos de explosivo agravamiento.
– La pérdida registrada
La referencia correcta, con respecto a la cual debemos comparar, es el punto máximo del período pos-pandemia, a partir del cual empieza el declive. Según sea la variable específica que observemos, en algunos casos es octubre 2022, en otros septiembre 2022 y, ocasionalmente, noviembre 2022.
Siendo ese el referente al cual mirar, la pérdida total de empleos registrada hasta noviembre de 2023, es cercana a los 137 mil: 70 mil menos entre las mujeres, y 67 mil entre los hombres.
– Agudizada dualización
En líneas generales, lo que hay es una desaparición masiva de empleos informales, y una pequeña creación de empleo formales, lo cual básicamente nos dice una cosa: que la dualidad en los mercados laborales tiende a agudizarse, agravando en consecuencia las inequidades. El balance neto, como ya está dicho, es una fuerte contracción en el número total de personas ocupadas.
– El castigo a la gente joven
Un detalle es especialmente llamativo: en la población entre 25 y 34 años -población joven en plena etapa productiva de sus vidas- es donde se pierden más empleos: más de 97 mil empleos menos. También hay una pérdida importante de empleos en la población juvenil (15 a 24 años): más de 39 mil perdidos con respecto a octubre 2022, pero más de 44 mil con respecto a noviembre 2022.
O sea, en este rango de edad (15-34 años), correspondiente a la gente más joven, la pérdida es catastrófica: aproximadamente 136 empleos menos. Y es una pérdida concentrada entre los muchachos, o sea, los hombres jóvenes: más de 100 mil puestos de trabajo perdidos. Creo que eso ayuda a entender por qué el narcotráfico está haciendo un fiestón con nuestros muchachos, y por qué los está asesinando como si fueran cucarachas.
– La masiva contracción de la fuerza de trabajo
Cuando decimos “fuerza de trabajo” nos referimos al total de personas que participan en los mercados laborales: personas ocupadas más personas que buscan trabajo y por ello aparecen como desempleadas. Pues sucede que la reducción de la fuerza de trabajo es catastrófica: casi 268 mil personas menos. Tener esto presente ayuda a entender lo engañoso que resulta la reducción de la tasa de desempleo: es un efecto puramente estadístico, resultante de que cada vez menos personas buscan trabajo y cada vez más gente se retira de los mercados laborales. Los datos son contundentes: la población fuera de la fuerza de trabajo se incrementó en cerca de 329 mil personas.
– Breve conclusión
Se adivina detrás de todo esto gravísimas anomalías, en un mercado de trabajo que, de tan excluyente, genera poderosas fuerzas centrífugas que expulsan masivamente a la gente del mundo laboral, creando condiciones propicias para un agudizado deterioro social que, a su vez, genera agravadas amenazas sobre la paz social y la tranquilidad de los hogares costarricenses. Aunque a Rodrigo Chaves todo esto lo tenga sin cuidado, como ciudadanos y ciudadanas responsables, sí debería preocuparnos muy seriamente.
*Luis Paulino Vargas es profesor universitario y economista.

