¿Es potable el agua de grifo en Costa Rica, como se acostumbraba presumir antes? Si es así, ¿por qué tanta desconfianza? ¿Por qué empresas como la Cervecería Costa Rica, que compra nuestra agua a un precio minúsculo y la revende carísima, cada día venden más y más agua embotellada, que es antiecológica por el exceso de plástico usado?
Esas y muchas preguntas surgen a raíz de los últimos acontecimientos en el tema, la contaminación de varias fuentes de agua en Tibás, Turrialba, la escasez en Hatillo, entre otros problemas que han surgido en los últimos años. Todavía, por ejemplo, los vecinos de Tibás aducen un sabor a barro o, en ocasiones, alterado del agua, cuando debería ser sin sabor ni olor, como corresponde.
En días pasados tanto el Ministerio de Salud como Acueductos y Alcantarillados emitieron un comunicado con el título “Salud y AyA garantizan calidad del agua potable en la GAM”. Llama la atención que una institución como el Ministerio de Salud, que debería trabajar de manera independiente para vigilar la calidad del agua, se alíe con la empresa que ofrece el servicio, en una manifestación que más parece política que técnica. Y no es de extrañar, porque el Gobierno ha cerrado filas y usa a todas las instituciones del estado costarricense para proselitismo político en las últimas semanas.
Según el Ministerio de Salud, “los resultados de los muestreos realizados confirman que los niveles de trihalometanos (THM), subproductos que pueden generarse en procesos de desinfección, se encuentran dentro de los límites permitidos por el Reglamento de Calidad del Agua Potable (Decreto Ejecutivo N.° 38924-S). Esto significa que no representan un riesgo a la salud de la población abastecida por AyA”.
La pregunta es por qué no se utilizan los recursos científicos y tecnológicos de la Universidad de Costa Rica, institución científica y objetiva, para medir esos indicadores, si existe alguna duda.
“Desde el Ministerio de Salud mantenemos la vigilancia constante de los parámetros regulados en agua potable, incluidos los trihalometanos, garantizando el cumplimiento del Decreto Ejecutivo N.° 38924-S. Esta vigilancia técnica permite tomar decisiones basadas en evidencia científica para la protección de la salud pública”, señaló la Dra. Mary Munive, ministra de Salud.
No obstante, esas manifestaciones políticas más bien generan desconfianza, porque una institución como el AyA que se maneja por órdenes políticas, como la conexión a la fuerza del agua en Naranjo, podría generar desconfianza. La nueva jerarca del AyA, Lourdes Sáurez, quien se ha manifestado claramente populista al servicio de Rodrigo Chaves, afirmó:
“En el AyA trabajamos todos los días con un objetivo claro: que cada familia costarricense reciba agua potable segura y de calidad. Nuestro compromiso es garantizar confianza y tranquilidad en cada gota que llega a los hogares”. Es decir, una manifestación populista, no técnica, para reforzar lo dicho por Salud.
“Ambas instituciones reafirman su compromiso de transparencia y mejora continua. Se mantendrá la vigilancia periódica de THM, con prioridad en sistemas de agua superficial; se seguirán optimizando los procesos y la dosificación de cloro para asegurar agua segura y minimizar subproducto”, agrega Salud.

