El gran escritor comunista Carlos Luis Fallas -Calufa-, quien denunció la explotación laboral de los trabajadores de las bananeras y de los sectores desposeídos del país durante el siglo pasado, se convertirá en el primer creador costarricense incluido en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
El histórico Edificio de las Cariátides en Madrid fue escenario del acto solemne de depósito de una muestra su legado literario. El homenaje se realizó como parte de la quinta edición del Festival Centroamérica Cuenta.
Su legado fue depositado en la Caja de las Letras, específicamente en la caja número 1179, y está conformado por un original de 58 páginas de una novela inconclusa titulada Rojo y Verde, además de otros documentos y archivos personales del autor.
Calufa escribió varias novelas de denuncia social que lograron retratar el sentir costarricense de las clases sociales más vulnerables y maltratadas por el poder económico aliado a los intereses de Estados Unidos en el país, en concreto la producción de las bananeras en el Caribe. Entre sus obras destaca Mamita Yunai, Mi madrina y Marcos Ramírez.
El acto contó con la participación del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero; el presidente y la directora del Festival Centroamérica Cuenta, Sergio Ramírez y Claudia Neira Bermúdez, respectivamente. Además fue invitada la embajadora de Costa Rica en España, Adriana Bolaños.
La Caja de las Letras, ubicada en el sótano del Instituto Cervantes, es una antigua cámara acorazada que perteneció al Banco Español del Río de la Plata y al Banco Central. Hoy alberga los legados literarios, artísticos y científicos de figuras destacadas de la cultura hispanohablante.
Con este acto, la caja número 1179 se convierte en la primera Caja de las Letras dedicada a Costa Rica, marcando un hito para la literatura costarricense y el reconocimiento internacional del legado de Calufa.
En el acto también se entregó el legado de los escritores Ricardo Miró y Luis Rafael Sánchez.

