Europa Press. La selección española deberá afrontar un teóricamente asequible, aunque engañoso Grupo C en el Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda, donde parte como clara candidata a pasar a los octavos de final ante un rival con palmarés como Japón, una debutante con peligro como Zambia y una Costa Rica que parece el obstáculo más sencillo.
La mejoría de los últimos años permitió a España ser cabeza de serie en el sorteo y eso le permitió evitar a las grandes potencias, aunque le tocó en liza un oponente de nivel y con historia como Japón, con la que ha mantenido una rivalidad en categorías inferiores.
El combinado asiático no parece tan peligroso como antaño cuando fue uno de los protagonistas del panorama mundial, coronado con el título en la Copa del Mundo de 2011, un éxito que no pudo repetir cuatro años después, donde se tuvo que conformar con el subcampeonato tras perder la final contra los Estados Unidos. Entre medias, en 2012, fue plata olímpica.
Japón, un país que apuesta decididamente por el fútbol femenino, modalidad que le ha repercutido mayores éxitos que el masculino, ha estado presente en todas las ediciones de los Mundiales, pero sólo ha brillado en las dos mencionadas. En la última, en 2019, se quedó en los octavos de final, eliminada por los Países Bajos, mientras que en su continente tampoco pudo dominar, finalizando tercero en la Copa Asia 2022 tras perder contra China en las semifinales.
Esta pequeña bajada de rendimiento ha provocado que el equipo asiático se haya salido del ‘Top 10’ mundial (11), pero pese a ello sigue siendo un rival competitivo y de calidad, al que España ganó el pasado mes de noviembre en un amistoso en La Cartuja de Sevilla con un tanto de Alba Redondo.
Las ‘Nadeshiko’, que estarán dirigidas por Futoshi Ikeda, seleccionador que llevó a la Sub-20 al subcampeonato mundial tras perder la final precisamente ante España, se ha renovado con la presencia de jugadoras de ese éxito como Maika Hamano, elegida mejor jugadora del campeonato, Aoba Fujino o Ryon Ishikawa, que se unen a otros talentos más curtidos como el de Yui Hasegawa.
En principio, España y Japón, por potencial, deberían rivalizar por el primer puesto del grupo, pero ninguna se debe despistar con una Zambia, que pese a que debutará en una Copa del Mundo, ha firmado unos últimos resultados que han avivado sus esperanzas.
El combinado africano es el de peor ranking FIFA de las 32 participantes, el 77, y afrontará su segunda gran experiencia internacional después de haber hecho historia clasificándose para los Juegos de Tokio de 2021, donde plantó cara a Brasil (1-0), empató con China (4-4) y fue arrollado por los Países Bajos (3-10).
Su crecimiento se plasmó con su tercer puesto en la última Copa de África, lo que le valió el billete para Australia y Nueva Zelanda, y ahora llega animada a esta cita después de ser capaz de derrotar a toda una potencia como Alemania en su casa por 2-3, días después de haber empatado (3-3) con otra mundialista como Suiza.
Resultados que dan moral al equipo que dirige el controvertido Bruce Mwape, acusado de presuntos abusos sexuales por parte de alguna jugadora, y donde su principal amenaza está sobre todo en su parte ofensiva donde hay dos delanteras de nivel como Racheal Kundananji, jugadora del Madrid CFF que este año ha firmado 25 goles en la Liga F, y Barbra Banda, que hizo dos tripletes en Tokyo 2020. Esta última no estuvo en la última Copa de África por sus elevados niveles de testosterona, pero en este Mundial tiene el visto bueno de la FIFA.
El grupo lo completa Costa Rica, que será el rival del estreno de la selección española como ya lo fuese en la histórica participación en Canadá en 2015, entonces con empate a un gol. El equipo costarricense, número 36 del ranking FIFA, también debutaba en una cita mundialista en aquella ocasión, y tampoco pasó la fase de grupos, en la que sumó un empate más ante Corea del Sur.
Las ‘ticas’ no pudieron dar continuidad a aquella clasificación y se ausentaron del pasado Mundial de Francia, pero lograron volver a estar con las mejores tras terminar en la cuarta posición de su campeonato continental de la CONCACAF y ahora aspiran a mejorar sus prestaciones.
El equipo que dirige Amelia Valverde se nutre en su convocatoria de jugadoras que juegan en el país centroamericano, con alguna excepción como Raquel Rodríguez, que juega en los Portland Thorns de la liga estadounidense, o Melissa Herrera, que lo hace en el Girondins. También destaca la presencia de la joven de 16 años Sheika Scott.
España quiere ganar el mundial
La selección española acude al Mundial de Australia y Nueva Zelanda con ganas de mostrar el crecimiento del fútbol femenino en España y con seguramente la mayor ambición de cara a una gran cita internacional en la que espera ser protagonista y hacer historia.
La ‘Roja’ ya se ha consagrado entre los mejores equipos del continente y del mundo. En Oceanía, competirá en su tercera Copa del Mundo seguida, después de hacer un histórico debut en Canadá en 2015, y en su sexto gran campeonato de forma seguida, una regularidad que espera convertir en una mayor experiencia.
Hace ocho años, el combinado nacional sólo pudo sumar un punto, en su estreno ante Costa Rica, cayendo ante Brasil y Corea del Sur, pero en su siguiente participación, con el FC Barcelona asomando ya la cabeza entre los mejores equipos de Europa y con un gran trabajo en la base, mejoró sus prestaciones. Ganó su primer partido, ante Sudáfrica, compitió a una potencia como Alemania pese a la derrota, y empató con China para pasar a los octavos de final, donde las todopoderosas estadounidenses le cerraron el pase en un disputado encuentro decidido por un penalti en los compases finales.
Aquella actuación fue una buena plataforma para los siguientes retos. España fue cosechando pequeños logros, mientras que el Barça hacía historia para el fútbol femenino español coronándose en 2021 en la Liga de Campeones con un equipo liderado por una Alexia Putellas, que también hizo historia con la consecución del Balón de Oro.
La selección, sin embargo, no pudo dar continuidad en su siguiente gran cita, una Eurocopa de Inglaterra donde tuvo el mal fario de la grave lesión de su estrella, que se unía a la sufrida semanas antes por otra de sus referentes, Jenni Hermoso. Sin ellas, ganó a Finlandia, se topó de nuevo pese a dar la cara contra Alemania y derrotó con sufrimiento a Dinamarca para alcanzar unos cuartos de final donde llegó a tener contra las cuerdas a la anfitriona, que remontó para llevarse el triunfo en la prórroga.
Esa actuación dejó una mezcla de ilusión, amargura y esperanza de cara a lo que venía, con el añadido de la implantación de una liga profesional. Sin embargo, surgió una turbulencia tras la EURO que acabó con 15 jugadoras, entre ellas fijas como Aitana Bonmatí, Patricia Guijarro, Mapi León, Mariona Caldentey, Ona Batlle o Sandra Paños, pidiendo no ser convocadas por la necesidad de cambios en el vestuario que lidera desde 2015 Jorge Vilda.
El seleccionador y la RFEF se mostraron firmes y no convocaron a ninguna para los siguientes amistosos, además de a la capitana Irene Paredes, que no firmó esa petición, y a Jenni Hermoso, que mostró su apoyo público a sus compañeras, aunque hizo un llamamiento también al diálogo. Vilda decidió iniciar un nuevo proyecto, apoyado en el talento de las categorías inferiores, campeonas del mundo Sub-20 y Sub-17 en el 2022, y en otras jugadoras.
Pese a no contar con todo su teórico mejor potencial, el equipo, que no ha variado un ápice su estilo, pero que ha mejorado notablemente en las dos áreas, ha firmado una óptima preparación hacia este Mundial, con histórica victoria ante los Estados Unidos, empate ante Suecia y victoria ante Japón, con el único lunar de la derrota en la Copa de Naciones ante Australia.
Ahora, después de volver a contar, en este orden, con Hermoso, Paredes, Bonmatí, Caldentey y Batlle, de recuperar, aunque sin un gran ritmo competitivo, a Alexia Putellas, y de un nuevo título de campeón de Europa del FC Barcelona, España quiere aspirar a lo máximo e incluso las casas de apuestas la sitúan entre las favoritas al título, algo que tendrá que confirmar desde el inicio después de tener por fin un sorteo benévolo gracias a su condición de cabeza de serie que le emparejó con Japón, Zambia y Costa Rica, y, si es primera, con un recorrido sin la presencia de las otras grandes favoritas hasta las semifinales. Si es segunda, Estados Unidos amenazaría probablemente en cuartos.
Vilda tiene los mimbres, aunque también tendrá bajas notables como las de la central Mapi León y la centrocampista Patri Guijarro, dos de las mejores del mundo seguramente en sus posiciones y que se mantuvieron firmes en su renuncia. El madrileño tendrá que compensar estas dos ausencias que merman probablemente el potencial de un equipo maduro pese a tener una media de edad ligeramente superior a los 25 años.
Alexia Putellas, Jenni Hermoso, Irene Paredes e Ivana Andrés son las supervivientes del histórico primer Mundial, mientras que las guardametas Cata Coll y Enith Salón, las defensas Oihane Fernández, Laia Codina y Rocío Gálvez, las centrocampistas Claudia Zornoza y María Pérez, y las delanteras Salma Paralluelo, Alba Redondo y Eva Navarro serán las debutantes en una gran cita con una Absoluta que deberá mostrarse lo más unido posible.

