OPINIÓN. Por Frank Ruffino. ¿Qué hemos perdido los ticos como pueblo? Uno ve a los jóvenes y niños del continente africano, siempre con una sonrisa y realizando dinámicas entre sus familiares y amigos que sólo requieren energía, disposición, buen estado de ánimo…
Energía que sólo se obtiene de los alimentos y agua potable, educación, salud, arte y literatura… cosas que suelen ser comunes en los países occidentales y asiáticos.
Como en la imagen, evoco mi niñez a fines de los años sesentas y en la década posterior (nací un 16/04/1965), y no puedo dejar de arrasarme de nostalgia, porque para ser feliz lo material no es esencial.
Cavilo mucho en la niñez y adultos mayores costarricenses porque, este convulso y confuso tiempo de franco avance del narcoterrorismo en el país, es para sentarnos a llorar…
Llorar sí, porque es increíblemente desolador ver como el Estado y sus tres poderes no responden con fuerza y coordinación, suficientes recursos y justicia ante la arremetida de la soberanía criminal que nos está conquistando.
¿Dónde quedan nuestras pregonadas soberanía, libertad e independencia, si ni siquiera luchamos como hombres por defender en la práctica estos conceptos?
En esta difícil coyuntura histórica para la Patria, también reflexiono en el humilde soldado alajuelense Juan Santamaría, nuestro héroe contra los filibusteros. De haber hoy personas como él, Pepe Figueres, Manuel Mora; el sacerdote, general Jorge Volio, Rafael Ángel Calderón Guardia, Otilio Ulate, monseñor Víctor Manuel Sanabria… estoy seguro, nuestra amada Costa Rica no sería la meca de las mafias internacionales del crimen organizado y sicariato.
Por favor: compatriotas, autoridades políticas en Zapote, diputados, jueces y magistrados: elevemos la consciencia y encendamos cada rincón del país con una luz de esperanza, siendo firmes y honrando el legado democrático y republicano de nuestros más valientes hombres y mujeres.
Y que Dios (Energía) nos ilumine en estos terribles momentos de oscuridad, creada por la cobardía, desunión de poderes, imbecilidad, corrupción e inacción de los últimos cuatro gobiernos.
¡Viva el soldado Juan Santamaría, siempre hacia la Victoria combatiendo a los “filibusteros” de ayer, hoy y siempre!

