Por Fernando Rodríguez*. El tema de la Cultura es tendencia en la última semana y no necesariamente por propuestas de fondo. De ahí que considero importante verter unas pocas reflexiones sobre tales acontecimientos:
1.- “Cambios en el MCJ y sus desconcentradas”: Los que hemos estado en la Administración Pública sabemos que 1 año, 8 meses y unos cuantos días que le quedan a este gobierno son muy pocos (por fortuna). Aquí lo que se busca es “mantener el barco a flote” y aparecer en la foto grupal. De ahí que no deba extrañar que las personas “nuevas” ya tengan experiencia en ese tipo de puestos o vengan de la misma institución.
2.- Cero propuestas: Por lo tanto, esta clase de alharaca con variantes de forma y no de fondo solo les permite distraer y -en el caso específico del sector cultural- seguir confundiendo Arte y Cultura con entretenimiento y “show business”. Es una pena cómo la gente se concentra en esos cambios inocuos que no vienen acompañados con propuestas de fondo como si se tratara del nuevo fichaje bomba de la Liga o del entrenador que va a sustituir al “mal querido” Vladimir. De verdad que es una pena llevar algo tan sublime a un nivel tan elemental.
3.- Logos: Justo por la poca profundidad intelectual y estratégica de esta Administración, un tema como la estandarización de los logos del MCJ se convierte en tendencia porque se trata de una propuesta vacía de contenido. Es posible diseñar una única imagen llena de inclusión y diversidad como lo hizo el ICT en 2018. Pero lamentable se administra por ocurrencias. Sólo para “vestir el cuerpo” aunque esté terminal desde adentro. Por desgracia en el sector se pica el anzuelo y nos quedamos luchando por un logo, elucubrando motivos de despido y renuncia de jerarcas, sin profundizar en las causas de tanta inestabilidad.
4.- Presupuesto y ejecución: Es claro que menos del 0,5% del Presupuesto Nacional destinado al desarrollo de la cultura de cualquier país, es insuficiente. Pero seguimos sin atacar las causas. Fácilmente el nuevo ministro y Hacienda defienden su punto porque existen altísimos porcentajes de subejecución. Y por qué nadie habla de propuestas “ejecutables”, como asignar fondos destinados a la creación artística y a la reactivación cultural en todo el país; darles a las personas artistas el apoyo que necesitan para crear y, a la vez, generar programas y servicios culturales que ayuden a prevenir la violencia. Generar más acciones formativas en los Centros Cívicos por la Paz y, de paso, darle trabajo a muchos artistas que lo necesitan. Producir programas en conjunto con el MEP para la promoción del arte y la cultura (ya lo hemos hecho y por “falta de presupuesto” se dejó de hacer) y, al mismo tiempo, apoyar a una educación primaria y secundaria cada vez más ayuna de alimentos para su espíritu y que huye de las aulas.
En fin, hay que dejar de nadar en el charco de agua empozada y tratar de navegar sobre una corriente que refresque el sector cultural; que empiece a recuperar espacios de educación y formación en valores cívicos de paz, tolerancia y respeto por nuestra identidad.
*Ex jerarca de instituciones en el Ministerio de Cultura y Juventud. Ex director del Teatro Melico Salazar y productor cultural.

