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La fragmentación del chavismo o rodriguismo ◘ Voz Propia

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Conferencia de Presa posterior al Consejo de Gobierno, Casa Presidencial, 22 junio 2022.Foto: Roberto Carlos Sánchez

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OPINIÓN. Si algo evidencia la sustitución del exministro Luis Amador Jiménez es la fragmentación del chavismo costarricense o, como algunos prefieren llamarse, “rodriguismo”. Ni entre ellos están claros con la definición que les atañe.

Los seguidores de Amador Jiménez y que, dentro del chavismo, han impulsado la candidatura del ingeniero para la presidencia, están hoy notablemente confundidos. No saben a quien respaldar.

Aunque su dios o mesías es Rodrigo Chaves es posible que, incluso, desplacen sus afectos electorales y personales hacia Amador, sobre todo entre grupos que no están felices con el estilo agresivo de Chaves Robles. Pero eso solo sería posible si Amador aprovechara su fama actual y trabajara seria y decididamente en montar un movimiento, no en ese vago mensaje de que luego volvería “a unificar” las fuerzas de cara a las elecciones de 2026.

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Rupturas y fragmentos de un movimiento disperso

Este movimiento de Amador supone una nueva ruptura dentro de esos grupos que, de paso, ya estaban rotos anteriormente en dos y hasta tres fuerzas partidarias: Pueblo Soberano y Aquí Costa Rica Manda. Pero también entre los partidarios que se quedaron en Progreso Social Democrático, muchos de ellos que lograron puestos políticos en los comicios municipales y siguen una estructura partidaria que, según parece, es más establece que las otras dos que se inventó a la carrera y improvisadamente el chavismo disidente del PPSD.

Pero eso no es todo, muchos de los seguidores del chavismo se redireccionaron a votar por las candidaturas de Unidos Podemos, el partido de Natalia Díaz Quintana, quien también parece despuntar como pre-candidata para las próximas elecciones, según lo que mostró un sondeo realizado por Culturacr.net hace unas semanas. El sondeo muestra que esos grupos se mueven decididamente, también, para apoyar a Díaz Quintana y es claro que hubo también movilización para las municipales, donde lograron ganar varias alcaldías y muchos regidores, gracias también al apoyo de candidatos tránsfugas, es decir, dirigentes en las comunidades que provienen de otros partidos, principalmente PLN y PUSC. (Algo similar pasó con el PLP, pero no viene al caso).

¿Será la candidata de Chaves para 2026 y Amador Jiménez estaba estorbando en esas pretensiones ocultas y ya negociadas detrás de unos vinos?

Como sea, esos eventuales o posibles acuerdos no los conocen las huestes chavistas, acostumbradas al ejercicio permanente y cargado de odio de la destrucción de todos los demás mediante el ejercicio del troleo en redes sociales. El grupo de Mayuli Ortega y la exministra de Salud Joselyn Chacón, el de “Choreco”, ambos con su fracasado intento por participar en las municipales, el de Natalia Díaz, el de Luz Mary Alpízar con dirigencias comunales y ahora el grupo que apoyaría a Amador Jiménez. Con eso vemos que la fragmentación del chavismo es bastante evidente. Divide y vencerás, dicen por ahí.

No es lo mismo apoyo al Gobierno que apoyo al chavismo

Ahora bien, debemos tener claro que una cosa es considerar que el trabajo de Chaves Robles es bueno o muy bueno, o es positivo (como miden las encuestas CIEP e Idespo, en particular) y otra es apoyar las propuestas dispersas y confusas que se dicen chavistas. El dato es concreto, el estudio del CIEP dijo el 31 de enero que un 53% afirma como positivo el trabajo de Chaves, pero en las elecciones municipales entre Pueblo Soberano (0,3%), Aquí Costa Rica Manda (5,4%) y Progreso Social Democrático (6,9%) sumaban un 12,6% de preferencias entre los decididos a votar.

Al final, los resultados de las elecciones unos días después, con un 31,9% de participación electoral, dieron que el PLN logró un 24,3%, el PUSC un 19,4%, Unidos Podemos un 8,1%, el PLP un 6,6%, PNR un 5,6%, PPSD un 4,7%, PNG un 4,2% y desde ahí una larga lista de partidos. Como ACRM y Pueblo Soberano no participaron se podría presumir que sus votantes se diluyen, pero la mayoría se pudo redireccionar a Unidos Podemos y agrupaciones regionales. El PPSD mantuvo una cuota de 4,7% que sumada a UP con un 8,1% suman un 12,9%, es decir, algo muy parecido a lo que indicaba el CIEP.

Así las cosas, el apoyo electoral al chavismo no es de un 53% (obviamente mucho menos un 60 o 70% como los troles especulan en redes), sino real y efectivamente, algo parecido al 13%.

El asunto de fondo es que hoy, después de todos esos entreveros y vicisitudes, la fragmentación, dispersión y confusión del votante chavista o de quien alguna vez ha pensado apoyar algún partido del chavismo es enorme y eso genera desacuerdos y conflictos en los diferentes grupos, donde no existe consenso alguno.

Lo único claro es que nada está claro

El único consenso que existe entre esos grupos de votantes es que no votarán por el PLN, PUSC y otros partidos tradicionales, incluidos el Frente Amplio, el PAC y, posiblemente, estén incluyendo hoy también al PLP de Feinzaig.

Lo único claro con esos grupos fragmentados y dispersos es que nada está claro ni entre ellos mismos, ni en lo que realmente puedan generar como movimiento político.

Estratégicamente hablando, la separación de Amador del Gobierno provoca la división de los partidarios de Chaves. El presidente dijo expresamente que “él no lo apoyaría” a Amador, sobre todo si se une a partidos tradicionales. Luego el ministro dijo que vendría a unificar, es decir, a tratar de buscar consenso entre las diferentes fuerzas del chavismo, que no están articuladas y cuyo espacio de acción es el trolismo, pero no la acción política directa (en la calle, en las comunidades). Eso favorece a toda la oposición al gobierno actual.

Y no sería extraño que, también, la administración Chaves Robles esté perdiendo apoyos muy importantes, entre gente que se fastidia porque no ve una ruta clara ni un movimiento consistente y coherente al cual apoyar. Y aun cuando el chavismo no se caracteriza por manejar los cuadros más educados y reflexivos, lo cierto es que también tienen el apoyo de algunos cuadros profesionales que se creen aquello de que “ahora sí se están haciendo las cosas como debe ser”, aunque no sea así.

Hoy el chavismo no es más que un espejismo de troles en redes sociales, pero mientras el presidente Chaves siga manteniendo un fuerte apoyo a su gestión, en el futuro podría cosechar esos apoyos si monta un buen candidato y una buena estrategia con un buen movimiento político. Pero eso hoy está lejos de suceder. Convertir ese apoyo a Chaves y el Gobierno en votos es un salto que necesitará más que engaños y manipulaciones en redes sociales.

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