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América Central es área vulnerable donde eventuales olas de calor harían más daño

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Redacción. Algunas regiones del mundo serán más afectadas por olas de calor en el futuro, según un estudio reciente. Una de ellas es América Central.

Aunque era una noticia falsa, en los últimos días se habló de una supuesta ola de calor en Costa Rica. El Instituto Meteorológico Nacional desmintió tal afirmación e indicó que las temperaturas, por el momento, son normales en Costa Rica. Sin embargo, la eventualidad puede llegar y estamos en un área vulnerable. Veamos.

Europa Press. Una investigación dirigida por la Universidad de Bristol apunta las regiones poco preparadas de todo el mundo con mayor riesgo de sufrir los efectos devastadores de temperaturas abrasadoras.

Según el estudio, publicado en la revista ‘Nature Communications’, los extremos de calor sin precedentes combinados con la vulnerabilidad socioeconómica ponen en mayor peligro a ciertas regiones, como Afganistán, Papúa Nueva Guinea y América Central.

Los países que aún no han sufrido las olas de calor más intensas suelen ser especialmente susceptibles, ya que las medidas de adaptación no suelen introducirse hasta después del suceso. Las altas probabilidades de que se registren temperaturas récord, el crecimiento de la población y las limitaciones de los servicios sanitarios y energéticos aumentan los riesgos.

Pekín y Europa Central también figuran en la lista de puntos calientes, ya que si se produjeran olas de calor récord en estas regiones densamente pobladas millones de personas se verían perjudicadas.

A la luz de los resultados, los investigadores piden a los responsables políticos de las regiones con puntos críticos que estudien planes de acción pertinentes para reducir el riesgo de muertes y daños asociados a los fenómenos climáticos extremos.

La autora principal, la doctora Vikki Thompson, climatóloga del Instituto Cabot de Medio Ambiente de la Universidad de Bristol, explica en un comunicado que, “como las olas de calor son cada vez más frecuentes, tenemos que estar mejor preparados. Algunas de estas regiones tienen poblaciones en rápido crecimiento, otras son países en vías de desarrollo y otras ya son muy calurosas -recuerda-. Tenemos que preguntarnos si los planes de acción contra el calor para estas zonas son suficientes”.

Los investigadores utilizaron estadísticas de valores extremos -un método para estimar los periodos de retorno de fenómenos poco frecuentes- y grandes conjuntos de datos procedentes de modelos climáticos y observaciones para señalar las regiones del mundo donde es más probable que se batan pronto los récords de temperatura y las comunidades que, en consecuencia, corren mayor peligro de sufrir calor extremo.

También advierten de que los extremos estadísticamente inverosímiles, cuando los récords actuales se rompen por márgenes que parecían imposibles hasta que ocurrieron, podrían ocurrir en cualquier lugar. Se descubrió que estos fenómenos inverosímiles se habían producido en casi un tercio (31%) de las regiones evaluadas en las que las observaciones se consideraron suficientemente fiables entre 1959 y 2021, como la ola de calor de 2021 en el oeste de Norteamérica.

Dann Mitchell, coautor del estudio y catedrático de Ciencias Atmosféricas del Instituto Cabot de Medio Ambiente de la Universidad de Bristol, asegura que “estar preparado salva vidas. Hemos visto cómo algunas de las olas de calor más inesperadas del mundo provocaban decenas de miles de muertes relacionadas con el calor –destaca–. En este estudio demostramos que estos fenómenos que baten récords pueden ocurrir en cualquier parte. Los gobiernos de todo el mundo deben estar preparados”, alerta.

El cambio climático inducido por el hombre está provocando un aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor, que pueden causar miles de muertes más en todo el mundo.

Mejorar nuestra comprensión de dónde puede que la sociedad no esté preparada para los extremos climáticos puede ayudar a priorizar la mitigación en las regiones más vulnerables. En reconocimiento de las peligrosas consecuencias del cambio climático, evidenciadas por el trabajo de sus expertos en clima, en 2019 la Universidad de Bristol se convirtió en la primera universidad del Reino Unido en declarar una emergencia climática.

Otro estudio: olas de calor en un mundo más cálido

Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos) ha realizado mirada más realista a lo que un verano caluroso puede traer a un estanque, para demostrar la velocidad cegadora que está trayendo el calentamiento global, según publican en la revista ‘Proceedings of the Royal Society B Biological Sciences’.

Los cambios climáticos están provocando un torbellino que parece ofrecer a algunas criaturas oportunidades de prosperar. Los científicos que diseñan escenarios sobrecargados advierten que la diferencia entre la adaptación estacional y la adaptación a largo plazo es enorme y difícil de predecir.

Los biólogos estudiaron los caballitos del diablo, que se parecen a las libélulas y abundan como depredadores y presas en los humedales, para saber qué ocurre a lo largo de su ciclo vital, desde que son ninfas hasta que se convierten en insectos alados, y qué comen cuando los veranos son más cálidos y largos.

Este trabajo tiene una peculiaridad, y es que combina varias temporadas de trabajo observacional y experimental sobre el terreno y en laboratorio con la aportación de un ecólogo teórico, matemático de formación con una gran capacidad de modelización.

“Estamos viendo que el ritmo del cambio climático es mucho más rápido de lo que los organismos han soportado en su experiencia evolutiva –afirma Phoebe Zarnetske, profesora asociada de biología integrativa, IP del Laboratorio de Ecología Espacial y Comunitaria (SpaCE) y directora del IBEEM–. Ese ritmo acelerado va a ser aún más problemático con el aumento de fenómenos extremos como las olas de calor”.

El trabajo concluye que la inserción del nivel adecuado de datos extraídos de experiencias de campo, concretamente los efectos de los cambios estacionales de temperatura en los ciclos vitales de los consumidores, crea un modelo de simulación de depredador-presa más sólido.

Difiere de los resultados de modelos similares con menos realismo biológico que predecían que las tendencias al calentamiento condenarían a los depredadores. Los científicos consideran que los caballitos del diablo de Michigan sobreviven al calentamiento climático si adoptan un ciclo vital similar al de sus parientes del sur, es decir, dos ciclos vitales por temporada en lugar de uno.

El estudio se desarrolló a partir del trabajo de la primera autora, Laura Twardochleb, como estudiante de doctorado en el laboratorio de Zarnetske. Había pasado tiempo observando el ciclo vital de un año de los caballitos del diablo en Michigan.

Emergen como adultos de los estanques en primavera. Se aparean, se reproducen y los juveniles crecen durante un año en el estanque comiendo zooplancton. Son buenos sujetos de estudio, dice, porque se desarrollan tanto en el exterior como en el laboratorio.

Twardochleb, que ahora trabaja en la Junta de Control de Recursos Hídricos del Estado de California, formó parte del Programa de Ecología, Evolución y Comportamiento de la MSU y, como parte del mismo, asistió a una clase de Chris Klausmeier, catedrático de la Fundación MSU de Biología Vegetal y Biología Integrativa.

Vio que los primeros modelos que proyectaban cómo afectaría el calentamiento del clima a los depredadores ectotérmicos eran mucho más simples que la naturaleza que ella observaba. En primer lugar, los modelos no tenían en cuenta el cambio de estaciones en el norte. Los modelos tampoco tenían en cuenta el tamaño y la tasa de crecimiento de los depredadores ni los cambios en su ciclo vital con el calentamiento.

Mientras tanto, Klausmeier, ecólogo teórico, reconocía la salsa especial que aporta un experimentalista al crear modelos matemáticos que parten de supuestos sobre cómo se comportan, crecen, nacen y mueren los organismos.

“Puedo inventar el modelo que quiera sin tener en cuenta la realidad –explica Klausmeier–, pero eso es un poco peligroso porque, por supuesto, quieres algo relacionado con el mundo real. Cuando te unes a un experimentalista puedes aportar no sólo los resultados y parámetros experimentales, sino también la historia natural profunda y el conocimiento del sistema para conocer las variables clave y las restricciones”.

El trabajo, que tiene en cuenta un clima más cálido pero estacional, muestra cómo los caballitos del diablo pueden crecer y reproducirse más rápidamente. Al crear un modelo que sólo permitía a los caballitos del diablo virtuales vivir un ciclo vital de un año en un mundo más cálido, se quemaron y murieron. La extinción estaba en el horizonte.

Pero si se permitía a los insectos la opción de llevar dos generaciones en una estación, prosperar era una posibilidad. “Muchos modelos decían que los depredadores iban a morir de hambre –recuerda Twardochleb–. Eso es lo emocionante: que podemos hacer modelos más realistas”.

Según Twardochleb, este trabajo es una buena base para entender cómo responderán otras especies a un mundo más cálido, sobre todo especies como los mosquitos, que son molestas y potencialmente portadoras de enfermedades.

Y añade que el reto continuo irá más allá de la idea de que las distintas especies se adapten a un nuevo mundo. El cambio climático está superando ese tipo de evolución de una forma sin precedentes. Y los fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, sequías, inundaciones) son toda una variable. “Ese es nuestro próximo paso –anuncia–. La imprevisibilidad es dura”.

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