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Jorge Gasparino. OPINIÓN. No importa si Bora, Vadú, Matosas o Guima. Los ticos tienen siempre mejor estrategia y alineación que los técnicos de turno, en especial cuando se pierde la mejenga.
Ahora que no hay fútbol ya no somos entrenadores. Ahora somos: virólogos, infectólogos, inmunólogos, ginecólogos, médicos internistas, farmacéuticos, economistas y analistas internacionales.
En los comentarios de los post del Ministerio de Salud, mientras las viejitas le mandan mil bendiciones al ministro Salas, las muchachas los piropos y observaciones sobre su impecable presentación personal, otros se lanzan a criticar por puro revanchismo y politiquería, aunque “coronavirus” les suene a una plaga de birras mexicanas micheladas.
Estos mismos críticos repugnantes y malintencionados abren la boca sin documentarse o al menos tratar de interpretar el desarrollo de una enfermedad nueva que desde tierras orientales abraza prácticamente el planeta entero. Sacar provecho de una emergencia para desnudar debilidades políticas y criticar a mansalva las decisiones de profesionales en el área de la salud, es una práctica vulgar de oportunismo demagógico y manejo inmoral de la opinión pública.
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En un comentario de redes sociales pude leer el desatinado pensamiento de un individuo que señaló sin más ni más, que el ministro Salas solo cumple la misión para la cual le pagan.
El puesto de un ministro de Salud no es de elección popular, y si bien su nombramiento reviste carácter político, debe cumplir a cabalidad con los atestados y facultades necesarias para manejar algo tan delicado como lo es la salud pública.
El Doctor Salas Peraza no es un charlatán escogido para completar una vacante de Gabinete. Y ciertamente su conocimiento deja resultados satisfactorios y significativos en un país que forma parte de una castigada Latinoamérica tanto por el impacto de un virus terriblemente contagioso, como por los limitados sistemas de salud propios de países subdesarrollados.
Y para los que gustan de los análisis de mejengas y su contexto de periodismo chabacano, vale la pena recordar que el Ministro que en estos momentos lleva sobre sus hombros la salud del costarricense, ese señor con su porte de Clark Kent y su rictus de extrema seriedad, ese caballero que a diario casi implora para que atendamos simples recomendaciones de salubridad y aséptica, ese caballero gana tres veces menos que el entrenador del Seleccionado Nacional. Muy a pesar que está moviendo la dirección de un partido, que si lo perdemos, no habrá repechaje ni maniobras federativas con olor a chorizo que revierta el terrible impacto de un desacierto en materia de salud pública.
Así las cosas, es mejor cerrar la boca y dejar que este asunto lo atienda aquel que por méritos y atestados tiene su puesto, porque aquí el conocimiento empírico de poco nos sirve o ayuda en estos momentos críticos.
*Jorge Gasparino. Ex- estudiante de Comunicación Colectiva. Actualmente Supervisor de Peajes. Autodidacta. Apasionado de la lectura.

