Por Frank Ruffino. Firmemente creo que siempre será una frase inflada, trillada y tonta, muy a conveniencia de los que en los últimos 40 años han estado robando todo lo que pueden desde los tres poderes e instituciones del Estado.
¿Llamarían allá a Suiza “la Costa Rica europea”?
Esa estúpida sentencia me indica que somos un pueblo sin identidad desde que establecimos tan aberrante comparación cual hueco estribillo nacional.
Por cierto, para seguir en la imbecilidad y alienación como nación, desde hace un tiempo se inventó esta otra falacia de que somos “el país más feliz del mundo”, unos años menos, otros más contentones…
Con un pueblo así que sufre de fobia al conocimiento, que no lee literatura y con escaso o nulo sentido de apreciación artística, el declive actual es pasmoso porque por lo general el tico no sabe pensar, apenas si habla y escribe (en cuenta “periodistas”, políticos, jugadores de fútbol…).
De ahí cada cuatro años los sicopátas integrados que son nuestros “políticos” meten “el diez con hueco” al electorado. Esos son los únicos “cuentos literarios” que gustan al pueblo borrego: si la mayoría de costarricenses amaran la literatura y el conocimiento, no tendríamos a estos últimos tres “presidentes”.
Estamos colmados de analfabetas funcionales, adoradores de un fútbol basura e ídolos falsos (políticos, cantantes, pastores, guías, gurús, “periodistas”, asesores políticos y económicos, “modelos”…) y de artículos o productos “inservibles” por prescindibles o peligrosos de esta degenerada y demente sociedad de consumo: carísimos vegetales, verduras, pollos, embutidos… cargados de “venenos”…; pantallotas planas, celulares de alta radiación, digo, gama; tarjetas de crédito, drogas, “medicamentos”, “terapias”…
¿”Suiza centroamericana”, “el país más feliz del mundo”?

