Uno de los libros menos conocidos de Jorge Debravo es “Guerrilleros”, un pequeño poemario de donde conseguimos el poema “Oración”, un poema vigente para el genocidio en Gaza, tanto como para cualquier guerra que manche de odio a la humanidad.
Jorge Delio Bravo -Jorge Debravo-, el enorme poeta turrialbeño que llenó de humanismo las letras nacionales, fuera de lo banal y caprichoso, empezó haciendo sus primeros garabatos ya joven en tollos de matas de plátano, pero luego se convertiría en el poeta más leído de la historia patria.
En esta oportunidad rescatamos un poema muy humano, muy sentido y que posiblemente escribió pensando en Vietnam, pero que hoy mantiene vigencia sobre el genocidio que sucede en la Franja de Gaza. No será el gran poema de Debravo, eso es claro, pero sí uno muy actual, porque quizás los temas humanos siempre vuelven, mientras los seres humanos no podamos aprender y repetimos la historia para condenarnos.
Leer “Guerrilleros”, hoy, parece una obligación para los costarricenses, en esa línea de recuperar al pueblo solidario, humanista y defensor de la paz que fue una vez; hoy amenazado por los embates de la violencia criminal, pero también de la violencia egoísta de una buena parte de ciudadanos que abogan por la agresión -y la practican-.
Oración – Jorge Debravo
¿Dónde pondré las carnes de esta angustia,
sus torcidas navajas,
mis dos brazos heridos,
mi corazón regándose sobre todos los mapas? -1-
¿Dónde me acostaré que no me duela
el plomo de la última metralla?
¡Ah, no os matéis, hermanos, por la dicha,
ni por la libertad, ni por vosotros!
¡Os prohíbo mataros, con el derecho mío,
con la ley de mis ojos!
¿No veis que ni las manos, ni las casas,
ni la paz, ni los dioses, -2-
podrán justificar una herida rajada
en la espalda de un hombre?
¿En qué cueva podréis arrebujar
los huesos de los muertos, -3-
que no salgan de noche a endurecer
vuestros más largos huesos?
Os condenaré si echáis la muerte
a los mullidos pechos de la tierra. -4-
¡Os condeno, malditos, con la condena mía,
con mi humana, humanísima condena!
¿En qué hueco echaréis las pupilas sangrantes
de las mujeres muertas
y las piernas molidas, malolientes,
cenicientas? -5-
¿Cómo podréis vivir mirando a vuestro lado
las manos de los niños, torcidas bajo el cielo,
como gajos de carne
despegada a lo vivo de los cuerpos? -6-
¡No habléis de Dios! ¡Hablad de tumbas,
de piedras y gusanos! -7-
Agarrad un cuchillo de vergüenza
y despegaos el corazón humano.
¿Cómo podréis después sostener el amor,
cuando hayáis masticado vuestros huesos más hondos,
el horror os chorree por las mejillas
como un lento cortejo de leprosos
y un ojo más se os clave en la cara,
el negro ojo del odio? -8-
Ah, no os matéis, por Dios, así, con esa roja
cuchilla de mil filos.
Despedazad la guerra con los dientes,
con un agudo corazón de niño.
No os matéis, por Dios. ¡Arrodillado
y todo acuchillado os lo suplico! -9-
NOTAS:
- Esta bellísima imagen “mi corazón regándose sobre todos los mapas” es una expresión que nos identifica con lo que sucede en el mundo. En Gaza, Ucrania, Sudán, etc. Es el corazón de los seres humanos siendo despedazado a punta de metralla.
- La dicha de las posesiones, la libertad como excusa para la muerte que es peor aún que la vida con derechos restringidos, pero algo más: “ni los dioses”. La referencia clara a las guerra causadas por religiones y sus diferentes creencias y sus diferentes dioses.
- ¿Dónde ocultaremos los cadáveres de las personas asesinadas? ¿Dónde las de los niños asesinados por los bombardeos israelíes en Gaza?
- Esta imagen posiblemente refiere a esas “fosas comunes” que vemos en las guerras, donde los muertos son echados a los “mullidos pechos de la tierra”. Y luego viene el grito de condena.
- La referencia a los crímenes de guerra contra las mujeres, los inocentes y civiles que son asesinados sin ser parte de la violencia misma de la guerra. Incluso para su época, el asesinato de niños no era concebible en la guerra de Vietnam, la que más afectó a Debravo por haber vivido en esa época.
- Hoy el poeta estaría doblemente impactado al conocer del asesinato genocida de al menos 13 mil niños en Palestina, aunque en Vietnam también murieron muchos niños y niñas inocentes. La vigencia de estos versos crudos, directos, para nuestra actualidad es pasmosa.
- De nuevo la referencia a Dios, pero esta vez con más molestia, con más indignación. Es inevitable pensar en los ilusos religiosos que hoy defienden el genocidio sobre Gaza aludiendo que Israel es el pueblo elegido de “Dios”, que dicen que Israel masacra niños e inocentes porque “Dios les favorece”. ¿Qué nivel de tontería es esa? Por eso Debravo reacciona airado: “no habléis de Dios, hablad de tumbas, de piedras y gusanos”, porque eso es lo que se provoca cuando la guerra y la violencia se impone, nunca el amor del supuesto dios que dicen defender.
- No hay guerra sin consecuencias. ¿Cómo podrán esos soldados, esos pilotos de la aviación militar, esos políticos genocidas, luego, decir que aman o volver al amor hacia los suyos, después del horror que causaron a otros seres humanos? Al final, el “negro ojo del odio” siempre les acompañará.
- Debravo termina por hacer una especie de mimetismo con el agredido en la guerra. Él también se siente acuchillado y mutilado, él también termina por identificarse con el horror.
Jorge Debravo
El poeta costarricense más leído de la historia. Apenas vivió 29 años -murió en 1967 por un accidente de tránsito- y su prolífica obra hoy se sigue publicando asiduamente, en múltiples ediciones que son adquiridas por los costarricenses para conformar su pequeña o inexistente biblioteca propia.
Sus poemas son de un pronunciado humanismo y de una denuncia social directa, pero con la que la mayoría de costarricenses se identifican.
Su libro “Antología mayor” -seleccionado y editado por Joaquín Gutiérrez– es uno de los más leídos en el país, junto con otros que él publicó en vida como “Nosotros los hombres”, “Milagro abierto”, “Los despiertos”, entre otros. “Guerrilleros“, así como algunos poemas sueltos en gavetas, fueron publicados después. “Obra poética” es el título de sus obras reunidas completas, en una edición de lujo publicada hace unos años por la Editorial Costa Rica.
“Como un arco iris, que se extiende entre 1959 y 1967, fue la trayectoria poética de Jorge Debravo. Sus colores dejaron una impresión de frescura, de transparencia y de renovación en el desarrollo literario costarricense. Durante su corta vida física escribió una sorprendente cantidad de poesía, que fue reuniendo en pequeños libros”, explica Carlos Francisco Monge, poeta coetáneo y editor de “Obra poética”.
Comité seleccionador:
Laura Cortés T.
Olman Montero R.
Geovanny Debrús J.
William Martínez P.

