Ayer en su programa de propaganda política el presidente Chaves acusa a los directivos de la Unión de Cámaras -Uccaep- y de los representantes de los trabajadores por no alinearse a sus intereses políticos y, al parecer, comerciales.
Sin pruebas presentadas, Rodrigo Chaves despotricó contra la Uccaep en esta oportunidad por presuntamente favorecer a la empresa Van der Lat y Jiménez en la concesión del nuevo hospital de Cartago. Sin embargo, ni la junta directiva ni las instancias técnicas de la CCSS han decidido contratar aún a esa empresa.
Según informó la CCSS, “la Junta Directiva acordó devolver la competencia para el dictado del acto final del proceso de licitación relacionado con este proyecto a la Junta de Adquisiciones de la institución, luego de decretada la insubsistencia de la oferta adjudicada en primera instancia”. Además, la junta decidió investigar a la empresa mexicana que renunció a la adjudicación.
“Lo que hizo Uccaep, esos empresarios enchufados de siempre, en un maridaje inimaginable con un sindicalista de izquierda y solidaristas es vergonzoso“, señaló Chaves.
No obstante, las decisiones en la CCSS son las usuales de un órgano colegiado, donde a veces los representantes patronales están de acuerdo con los representantes de los trabajadores, y a veces no. En este caso, los 3 representantes del Gobierno son los que no se ponen de acuerdo con los demás 6 representantes, 3 de patrones y 3 de trabajadores. ¿Le molesta a Chaves la democracia, donde incluso empresarios y trabajadores pueden unirse para acordar cosas en contra de un gobierno?
Acusó Chaves que existe un sobreprecio de esa empresa, pero no presentó pruebas, sino que se basó en que la oferta de la empresa costarricense fue superior a la adjudicada en primera instancia, la empresa mexicana que desistió ante las presiones del mismo Gobierno y la inseguridad jurídica y económica que se generó ante la oposición de Rodrigo Chaves y Marta Esquivel.
Según el reporte del Sistema de Compras del Estado -Sicop- hay 4 empresas que quedaron finalistas, con diferentes calificaciones y precios. La empresa mexicana obtuvo un 100%, mientras la empresa Van der Lat obtuvo un 83% con un precio superior de aproximadamente $85 millones. Las otras dos empresas presentan precios aun mayores.
Técnicamente, no se trata de un sobreprecio, porque no existía un precio anterior o uno establecido, sino que se trata del precio de la empresa que quedó en el segundo lugar en el proceso de adjudicación.
Más que un precio mayor
Según informó la CCSS a Culturacr.net, “ahora se debe decidir cuál opción toman: si readjudican o si inician de nuevo el proceso. Esa decisión la tomará (según lo acordado ayer) la Junta de Adquicisiones“. Es decir, todavía no está adjudicada la empresa que finalmente construirá el Max Peralta, después de todos los retrasos provocados en esta administración.
Para la directiva de la CCSS, Marta Rodríguez, también se debe valorar el costo del retraso que implicaría realizar un concurso nuevo que, además, no necesariamente implicará obtener el mismo precio que la empresa mexicana ofreció en años anteriores. Esa empresa desistió alegando el precio del dólar, porque cuando hizo la oferta el valor del dólar con respecto al colón costarricense era superior, de manera que es presumible que el negocio con ese precio no le funcionó.
En su enojo, Chaves Robles también despotricó contra el director jurídico de la institución, así como a los funcionarios Gustavo Picado y Esteban Vega, gerentes de la institución que no se alinean al mandato que el presidente quiere establecer en esa institución. Ambos, como parte de la Junta de Adquisiciones, recomendaron volver al proceso de adjudicación para el hospital cartaginés que, según parece, Rodrigo Chaves está empeñado en no construir.
Chaves afirmó en su programa que tanto Picado como Vega tienen nexos con la empresa constructora, “el laboratorio, el vendedor, etcétera”. Sin embargo, de nuevo, no presentó pruebas, aunque presumió saberlo.
Incluso cuestionó si Vega, quien fue su viceministro de Salud, estaría en la “planilla” de alguna empresa.
“¿No se dan cuenta que nos han visto la cara de idiotas por décadas con el cuentico de que la Caja es de todos nosotros? No, la Caja es de los sindicatos… de los colegios de médicos”, aseveró Chaves.
Junta directiva desmiente acusaciones
Este jueves 6 de marzo, en la sesión de junta directiva de la CCSS, la representante sindical Marta Rodríguez rechazó las acusaciones de Rodrigo Chaves, así como de la presidenta ejecutiva de la institución y las caracterizó de violencia política. Recordó que una nueva licitación atrasará por muchos años la construcción del hospital, que es el bien superior, además de que el proceso decidido se ajusta a la ley. “Culpar a otros es una maniobra política para no admitir responsabilidades”, agregó.
“Es absolutamente falso que los criterios emitidos por la dirección jurídica sean vinculantes para la junta directiva, lo son para la administración , pero deben ser considerados como orientadores importantes en la toma de decisiones; ignorar estos criterios sin una justificación adecuada puede llevar a decisiones arbitrarias y perjudiciales para la institución y sus usuarios”, afirmó Rodríguez.
También señaló que decir que la Caja es de los sindicatos es una simplificación incorrecta.
La ministra Mary Munive agregó que “hay un problema de gobernanza en la Caja”, porque no hay un representante del Ministerio de Salud, que es el ente rector de la salud costarricense.

