Crónica. El presidente Rodrigo Chaves arma nuevo show en esa constante necesidad de mantenerse vigente ante el ojo público, esta vez por un cambio repentino y no avisado en su agenda del día.
Aunque informó desde días antes que no asistiría a la reunión convocada por Rodrigo Arias Sánchez, presidente del Congreso, para darle seguimiento a los proyectos sobre el tema de seguridad, hoy sin avisar llegó de improviso. La reunión es parte de una agenda de sesiones de los presidentes de los tres poderes de la República para negociar y coincidir en proyectos contra la criminalidad.
Ayer, incluso, comunicó a los periodistas que tendría por la mañana “agenda de despacho”, es decir, labores en Casa Presidencial sin otras reuniones programadas. Luego dijo que tenía un asunto de seguridad nacional que se resolvió pronto y, por esa razón, decidió cambiar de opinión de último momento.
En el Congreso hubo sorpresa ante la llegada del mandatario, quien previamente, mientras caminaba hacia la Asamblea Legislativa participó de una conversación claramente montada con su nuevo jefe de comunicación, Luis Carlos Monge, quien le iba preguntando cosas que más bien el presidente Chaves fingía ignorar o no dar importancia.
Cuando llegó a la sala de sesiones, sentó a su ministra de la Presidencia, Laura Fernández, justo a su izquierda, aunque los campos no estaban asignados. Al centro se mantuvo el presidente del Congreso, Rodrigo Arias, y a la derecha de Arias, el presidente del Poder Judicial, Orlando Aguirre.
Ante las preguntas de la prensa, Chaves permitió -sin dejar de figurar- que fuera la ministra de la Presidencia, Laura Fernández, quien contestara, como una especie de escudero:
Luego de la reunión, hubo declaraciones frente a los periodistas, donde Rodrigo Arias Sánchez, le dijo que “no comparto esa apreciación de que aquí -en la Asamblea Legislativa- no se está haciendo nada”, ante una pose retadora del presidente Chaves, que lo miraba directamente, de lado, a manera de intimidación.
Además, Arias le dijo -ahora sí viéndolo de frente- que con los proyectos de la agenda anterior propuesta por el Ejecutivo estaban “tan mal hechos” que no se podía caminar. Arias le reclamó al Chaves que la “la política es negociación, la política no es imposición” frente a las cámaras, mientras el gobernante susurraba palabras entre dientes, pero con el micrófono de Casa Presidencial colocado en su saco, de manera que se podían escuchar sus intentos contenidos por decir algo.
Lamentablemente, al inicio la transmisión de Presidencia era defectuosa por la señal de Internet. Sin embargo, Arias aseveró que “no deben confundir las cosas, porque hay responsabilidades que son del Poder Ejecutivo”, mientras Chaves hacía anotaciones bastante impaciente. Arias se refirió, en particular, a la labor de prevención contra el narcotráfico. En ese momento Chaves intervino casi desplazando al señor Arias Sánchez.
Chaves Robles, por su parte, replicó con sus discurso crónico en el que cuestiona el proceso legislativo y afirma que las leyes importantes no son impulsadas por el Congreso, sino que solamente “frutas maduras”. Luego, insinuó que al Legislativo y Judicial parece que están a favor de dejar libres a los criminales y eso es producto de algo que Chaves define como “garantismo”, un eufemismo para referirse a los derechos humanos que la Constitución respalda.
Arias Sánchez quiso explicarle la dinámica de funcionamiento de la Asamblea Legislativa, pero la transmisión no ayudó a distinguir mucho el verbo del jerarca del Congreso, y Chaves no pudo evitar darle la espalda y sonreír con sarcasmo a Pilar Cisneros.
Al final, Arias intentó reiterar un mensaje de trabajo conjunto en busca de acuerdos, al que Chaves reaccionó con un saludo y una despedida. El objetivo de crear un nuevo debate público y un espectáculo para las cámaras había sido cumplido.

