La Regióncr* | Productores de leche de San Carlos se suman al llamado nacional contra una eventual apertura comercial que, según el sector agropecuario, podría aumentar la presión sobre la producción nacional, el empleo rural y miles de familias que dependen de las actividades del campo.
El futuro de la producción agropecuaria costarricense vuelve a estar en el centro del debate. La Cámara Nacional de Productores de Leche (CNPL) lanzó una nueva alerta ante las posibles consecuencias que tendría para el sector la incorporación de Costa Rica al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). La organización sostiene que una apertura adicional del mercado, particularmente para los productos lácteos, podría colocar a los productores nacionales en una posición de mayor vulnerabilidad frente a competidores internacionales.
El llamado también llegó desde San Carlos. Don Luis Alfredo Rodríguez, productor de leche de este cantón, se sumó a la preocupación expresada por el sector agropecuario y pidió a las autoridades escuchar a quienes producen los alimentos que consume el país. El mensaje de los productores es que las decisiones comerciales no deben analizarse únicamente desde la perspectiva de las importaciones y las exportaciones, sino también desde su posible efecto sobre las fincas, el empleo rural y las economías locales.
¿Por qué preocupa el Acuerdo Transpacífico?
Costa Rica solicitó formalmente su incorporación al CPTPP en agosto de 2022 y, en mayo de 2026, el Ministerio de Comercio Exterior informó que las negociaciones para la adhesión habían concluido de manera sustantiva. El proceso, sin embargo, todavía requiere completar el Protocolo de Incorporación y las etapas correspondientes para que el acuerdo pueda entrar en vigor para Costa Rica.
El CPTPP reúne actualmente a Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Reino Unido y Vietnam. El Gobierno costarricense ha defendido la adhesión como una oportunidad para ampliar el acceso de productos nacionales a nuevos mercados, atraer inversión y fortalecer la integración comercial con la región Asia-Pacífico.
El problema señalado por las organizaciones agropecuarias se encuentra en el otro lado de la ecuación: la eventual entrada de productos de países con grandes escalas de producción podría aumentar la competencia dentro del mercado costarricense. La CNPL sostiene que el sector lácteo nacional no debería quedar expuesto a una competencia que considera desigual frente a grandes productores internacionales.
La leche, uno de los sectores bajo mayor presión
La preocupación adquiere especial relevancia para la actividad lechera. Un pronunciamiento del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica advirtió sobre la competencia que podría enfrentar el sector frente a Nueva Zelanda, país reconocido como uno de los principales actores mundiales en productos lácteos y particularmente en leche en polvo. La UCR estimó que el sector lácteo involucra alrededor de 27.000 unidades productivas en el país.
Para los productores, el impacto no se limitaría al precio de la leche. Una eventual pérdida de competitividad podría repercutir en toda la cadena: productores, trabajadores de las fincas, transportistas, proveedores de alimento para ganado, veterinarias, fabricantes y distribuidores de insumos, industrias procesadoras y comercios vinculados con los productos lácteos. Se trata de un encadenamiento económico especialmente importante para las zonas rurales.
La importancia económica y social de la actividad también se refleja en las cifras divulgadas por la CNPL. En abril de 2026, la organización señaló que el sector lácteo involucra a más de 28.000 productores y genera empleo y encadenamientos productivos en distintas regiones del país.
No solo los lecheros están preocupados
La discusión sobre el CPTPP trasciende al sector lácteo. La Universidad de Costa Rica identificó posibles efectos sobre actividades como la producción de caña de azúcar, ganadería, palma aceitera, café y arroz. Según el pronunciamiento universitario, la competencia de Australia podría representar una presión para productores de caña y ganaderos, mientras que Malasia constituye un competidor relevante para la palma aceitera y Vietnam para productos como café y arroz.
La Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria también ha manifestado preocupación por una eventual incorporación del agro al acuerdo. En 2025, la organización calificó el CPTPP como una amenaza significativa para sectores como leche, azúcar, café y palma, mientras reclamó mayor análisis sobre los efectos que tendría una nueva apertura comercial sobre productores nacionales.
El antecedente de una agricultura que ya enfrenta presión
Las advertencias se producen en un momento particularmente sensible para el sector agropecuario. La UCR ha señalado factores internos que pueden dificultar todavía más la capacidad de competir, entre ellos los costos de los insumos, las tasas de interés, las condiciones cambiarias y problemas de infraestructura logística. Esto alimenta el argumento de las organizaciones que consideran que antes de asumir nuevos compromisos de apertura deberían resolverse problemas estructurales de competitividad.
En el caso del sector lácteo, además, la preocupación no parte de un escenario hipotético completamente aislado. La propia CNPL ha advertido recientemente sobre otros procesos de apertura y competencia internacional, mientras productores de distintas regiones enfrentan problemas relacionados con la recepción y comercialización de su producción
San Carlos vuelve a levantar la voz
En la Zona Norte, la discusión ya generó una respuesta organizada. Productores de ganado y leche participaron en agosto en una reunión convocada por la Cámara de Ganaderos de San Carlos para analizar las implicaciones del CPTPP. En esa actividad se planteó la necesidad de resolver primero los problemas de competitividad del agro antes de asumir nuevos compromisos de apertura comercial.
Ahora, el llamado de Don Luis Alfredo Rodríguez vuelve a colocar el tema desde la perspectiva del productor: detrás de cada finca hay una familia, trabajadores, proveedores y una economía local que depende de que la actividad continúe siendo viable. Para quienes respaldan la posición de la CNPL, defender la producción nacional no significa rechazar el comercio internacional, sino exigir que cualquier apertura se realice bajo condiciones que permitan al productor costarricense competir.
Una decisión que todavía no está cerrada
La adhesión de Costa Rica al CPTPP todavía debe completar las etapas formales posteriores a la conclusión sustantiva de las negociaciones. Por eso, el debate sobre qué productos estarán sujetos a compromisos de apertura, cuáles tendrán condiciones especiales y qué mecanismos de protección podrían aplicarse continúa siendo determinante para los sectores productivos.
Mientras el Gobierno destaca las oportunidades comerciales que podría generar el acuerdo, las organizaciones agropecuarias reclaman que se valore con igual profundidad el costo que una mayor competencia internacional podría representar para la producción nacional. La discusión, por tanto, no se limita a decidir si Costa Rica quiere comerciar más, sino a determinar bajo qué condiciones se hará y qué ocurrirá con las actividades rurales que no puedan competir en igualdad de condiciones
El mensaje de los productores es directo: el futuro del campo costarricense, dicen, se decide ahora y las consecuencias de las decisiones comerciales podrían sentirse durante años en las comunidades rurales.
*En alianza informativa con Laregion.cr.

