Site icon Culturacr.net

¿Quiénes están detrás del relato chavista realmente y por qué? | Voz Propia

Juan Diego Castro habla pestes de Rodrigo Chaves y Pilar Cisneros.
Haga clic para compartir en su red preferida:

OPINIÓN. Resulta sospechoso que el relato chavista sea, primero, sumamente consistente y, segundo, reiteradamente errático en sus acciones políticas y legales.

Se ha dicho con toda certeza que los dos gobiernos han mantenido una misma narrativa, es decir, un mismo discurso que se reitera hasta la saciedad para el disfrute de los acólitos, pero incluso de los no tan fanáticos que aman el choteo, el serrucho para el piso y el berreo, esencias de la idiosincrasia histórica costarricense.

Pero además que ese relato consistente consigo mismo es más producto de una necesidad de estimular el resentimiento, el rencor y el odio mismo que se ha acumulado por décadas en el costarricense. Es ante todo una farsa, una ficción, que se elabora como en una película, donde hay buenos y malos, drama, espectáculo, acción y hasta circo y comedia.

La criminóloga Tania Molina -quien estuvo en el programa Vamos al grano del martes pasado- recordaba el concepto de la “Ventana de Overton” para explicar como la ventana de la realidad costarricense se mueve de un escenario a otro, para normalizarlo, como si estuviéramos en una película, donde lo impensado antes hoy parece ser validado por la gente. Como la dictadura, como el discurso de odio, como la violencia política, como la politización de la policía, como la validación de valores antes despreciados.

Y claro, en esa película de ficción que nos construyen desde Casa Presidencial todo es maniqueo (bueno o malo), todo busca manipularnos para que imaginemos que eso es realidad. PERO NO, es ficción, es un melodrama creado desde la producción del Ministerio de Comunicación de Casa Presidencial y desde la actuación de la presidenta Fernández, el ministro Chaves y el gabinete. Y en esa puesta en escena hay ideólogos detrás que elaboran un guion.

Entonces viene la pregunta sobre quiénes han venido, astutamente, construyendo esa narrativa. Se dirá espontáneamente que Rodrigo Chaves, pero en realidad hay personas de más peso y experiencia en esa dirección. Claro, Pilar Cisneros sin duda, la tramadora que ¿nos informó? durante años detrás de un noticiero exitoso. Cisneros, la que denunció en falso a muchos y la que destruyó candidatos presidenciales y presidentes de la República.

Y ahora entendemos más, cuando miramos atrás, sobre cómo operaba la creación de tramas desde aquel Telenoticias hasta la asesora detrás del chavismo. Ahora entendemos más cómo el Diario Extra -de donde salió el actual ministro Arnold Zamora- y Teletica fueron exitosos construyendo historias “noticiosas”, sensacionalismo y manipulación de las emociones de los ticos. Lo que hace Cisneros es llevar la trama noticiosa a la política, crear un relato y exponerlo como si fuera realidad, aunque nunca lo es y siempre se parece más a una gran farsa.

Pero ahí no termina la historia, porque Cisneros acumuló resentimientos, así como su esposo, hacia otros medios de comunicación -como La Nación- y grupos políticos. Pero no fue la única, el abogado Juan Diego Castro durante años fue “el consultor estrella” de Telenoticias, porque “revelaba” con alevosía supuestos errores y corrupciones dentro del Poder Judicial.

Muchos juicios perdidos -otros ganados-, pero sobre todo el no ser parte de la argolla judicial y no poder escalar en las jerarquías judiciales, le fue acumulando un gran rencor a Castro que, tanto en Telenoticias como luego en sus redes sociales, fue desplegando, cada vez con más desparpajo e ira. Y cada día fue más y más evidente. Castro ya no era un abogado que consultaba el noticiero, era un flagrante odiador del Poder Judicial. ¿Ahora lo entiende?

Lo de Castro fue con los años evidente, hasta que capitalizó las simpatías generadas para lanzarse como candidato presidencial y liderar la intención de voto en 2014. Hasta que sus contradicciones aberrantes, su odio expreso y su actitud casi demencial, lo terminaron por destruir en esa campaña, mientras ascendía Luis Guillermo Solís. Ahí le nació otro fuerte odio a Castro, contra el PAC. Tanto así que, en el mundo de sus contradicciones, primero habló pestes de Rodrigo Chaves porque imaginó que era del PAC, pero luego ha sido su más ferviente acólito.

Sí, Castro es una de las mentes detrás de esa narrativa contra el pasado político del país y, particularmente, contra la Fiscalía y el Poder Judicial, porque fue en esos espacios donde su megalomanía no se encontró cómoda, donde sus defensas legales encontraron obstáculos y no pudo siempre ganar, como lo pretendía el super abogado.

No sabemos de donde salió, pero otro claramente resentido con el Judicial y los grupos políticos previos, es Fabián Silva, un sapo que encontró en el chavismo el humedal donde elucubrar y vociferar sus cavilaciones grandilocuentes de golpes de estado, dictaduras y otras tonterías afines que ha dicho contra la Sala Constitucional y el Poder Judicial.

Ellos son, posiblemente, los asesores en ese tanate de bodrios -decretos ejecutivos y proyectos de ley- que han fracaso repetidamente en las instancias judiciales por ser claramente inconstitucionales. Y, podríamos pensar, con tanta experiencia y conocimiento, de manera intencional. Son proyectos creados para el fracaso, porque lo único importante ahí es que la Sala los anule, de manera que el Gobierno pueda culpar al Judicial de que “no los dejan trabajar” o de que “cuidan ticos con corona o castas políticas”. Son creados para el discurso, la narrativa, no para solucionar problemas.

Clic en la imagen para comprar

Habría también que considerar la participación del Departamento Jurídico de Casa Presidencial, a quienes aplica la misma lógica: tanto conocimiento y experiencia para crear proyectos condenados al fracaso. ¿Tienen participación, qué tanta y en qué parte del proceso? El beneficio de la duda queda abierto.

Así las cosas van teniendo sentido, a partir de la historia de estos personajes y su reiterado comportamiento, su trayectoria los trae hasta el presente, donde se encontraron con otro personaje, un hombre de malas costumbres, ausente de Costa Rica por más de 30 años y con otra colección de resentimientos y cero inteligencia emocional, quien representa a muchos costarricenses que, también, se identifican con esos resentimientos y malas costumbres, como el machismo, un fenómeno cultural violento y rencoroso. El camino para el autoritarismo y la deriva dictatorial encontró entonces su nicho.

Por ahora, ya lo sabemos y tenemos claro quienes, incluso no siendo abogados, entendemos lo más básico de nuestra Constitución Política y de nuestras leyes. Quienes no quieren entenderlo son chavistas, y quienes no pueden entenderlo, son manipulados por el chavismo.

Haga clic para compartir en su red preferida:
Exit mobile version