La oposición en su laberinto. Cinco años después de su aparatosa derrota electoral en julio de 2018, la oposición política en México sigue dando tumbos y ayuna de un liderazgo que logre entusiasmar al electorado mexicano.
Por Habib Succar Guzmán. Hasta los acérrimos críticos del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le reconocen sus méritos presidenciales y lo señalan como “un genio político”, un ajedrecista de la política con un alto Elo (Elo = método matemático para calcular la habilidad de un jugador de ajedrez).
Pero ello no fue gratuito. AMLO lleva a cuestas una larga carrera política como luchador social, que se puede rastrear desde 1976 (70 años y 47 de lucha), cuando hizo su primera incursión en la política a favor del poeta Carlos Pellicer, quien buscaba un escaño en al Congreso de Tabasco, su estado natal.
Como cualquier mexicano en la década de los 70 y 80, participar en política era sinónimo de ser militante del P.R.I. (Partido Revolucionario Institucional), que era el dueño del gobierno, y en general, de vidas y haciendas en la vida de México. Era un partido tan “institucional” que su bandera, es una copia de la bandera mexicana tricolor (verde, blanca, roja; como la bandera italiana). AMLO en sus inicios fue por tanto militante del P.R.I. y hasta funcionario público en su estado natal Tabasco, destacando su labor como delegado estatal del Instituto Nacional Indigenista (INI), encargo en el que se mantuvo por cinco años. Ocupó diversos cargos, hasta que en 1988 renunció al PRI junto con otros connotados dirigentes, sobre todo Cuauhtémoc Cárdenas del Río (hijo del expresidente Lázaro Cárdenas) y a partir de ahí empezó a labrarse su propia carrera política en contra de candidatos (y los fraudes electorales) del PRI en Tabasco y a nivel nacional, hasta integrarse en la alta dirigencia del Partido de la Revolución Democrática (P.R.D.) junto con Cárdenas y alcanzar desde ahí la jefatura del gobierno de la Ciudad de México (2000-2005), donde brilló con luz propia y se consolidó como un dirigente nacional muy reconocido, debido al intento fallido del presidente Vicente Fox de desaforarlo, encarcelarlo y eliminarlo de la posible contienda electoral presidencial del 2006.
En 2006 AMLO contendió para la presidencia federal y ganó la elección, pero no contaba con que el PAN y el PRI, así como los grandes medios de prensa, sobre todo Televisa y TV Azteca y un grupo de poderosos empresarios y otro de intelectuales adictos al dinero, más el Instituto Federal Electoral (IFE), se coludieron para consumar un fraude electoral mediante el cual impusieron a Felipe Calderón Hinojosa (PAN), quien usurpó la presidencia 2006-2012.

AMLO volvería a contender en 2012 por la presidencia por parte del P.R.D. pero nuevamente hubo fraude electoral a favor de Enrique Peña Nieto (PRI) quien gobernó 2012-2018. Pero ya desde 2011 AMLO había fundado un partido de izquierda, Movimiento de Regeneración Nacional -MORENA-, con el cual empezaría a recorrer uno por uno los 2.469 municipios del país y ya en 2015, MORENA era una fuerza política que lanzó sus propios candidatos al Congreso y el Senado en las elecciones de medio periodo. Para entonces, AMLO era de forma indiscutible el principal líder de MORENA. Y para la elección presidencial de 2018, AMLO había forjado alianzas con diversos sectores y partidos nacionales, de modo que fue a las elecciones con un amplio respaldo de un verdadero “movimiento” que incluía sobre todo, sectores de izquierda, de centro, algunos sectores empresariales y hasta un partido evangélico, para conformar la alianza Juntos Hacemos Historia, que finalmente arrasaría en las elecciones de 2018, no solo con la presidencia sino con la elección de 6 gobernadores en sus respectivas elecciones estatales.
Cuando observamos comparativamente los resultados de las elecciones presidenciales 2000, 2006, 2012 y 2018 se nota claramente que en nunca se había producido un resultado tan abrumador como en 2018. Incluso si nos vamos a elecciones del siglo XX de 1982 a 1994 tampoco se registra una votación tan alta para la elección de un presidente. En 2018 AMLO arrasó con un 53% de la votación (dicen algunos analistas que el porcentaje fue más alto, pero siempre el INE -antes IFE- se prestó para fraudes en contra de AMLO), 53% que significó 30.113.483 votos, más del doble de lo usual para elegir presidente en elecciones anteriores.
El fenómeno que ha significado AMLO en la presidencia 2018-2023 (su sexenio finaliza en setiembre 2024) es que el respaldo popular a su gestión en vez de decaer como es lo usual, aumenta. Los partidos de oposición, para sobrevivir, han formado una alianza, el PRIAN, que suma al PAN, el PRI y el PRD (algunos le llaman el PRIANRD), pero aun así no pasan del 30% de apoyo del electorado.

Los números de AMLO
La peor tragedia que le ha venido sucediendo a la oposición de AMLO durante el ejercicio de su presidencia, es que todos los números respaldan la gestión del presidente y los mismos neoliberales se rascan la cabeza y se arrancan los pelos, porque todos los datos macroeconómicos favorecen la gestión presidencial y su creciente apoyo popular.

Pero no es solo el hecho de que los números le favorezcan, sino la forma disruptiva en que ha estado consiguiendo estos resultados que tienen a la oposición de capa caída y recurriendo todos los días a una intensa guerra mediática que, finalmente, no les brinda los resultados que esperan ante inversiones multi millonarias en la TV abierta, los periódicos tradicionales, la radio y hasta en redes sociales donde la pauta de los opositores a AMLO monta varios millones de dólares al mes.
Por ejemplo, durante la pandemia de Covid19, la “receta clásica” generalizada en la mayoría de los países desarrollados y en vías de desarrollo, fue el rescate financiero de las grandes empresas y la contratación de deuda pública para financiar los gastos en vacunas, la infraestructura sanitaria y las subvenciones a grandes y medianas empresas. AMLO, por el contrario, no contrató ni un solo préstamo para financiar al estado frente al caos financiero y económico que significaba “el cierre de la economía” durante lo más duro de la pandemia (2020) y sí otorgó algún tipo de beneficios a los sectores más desprotegidos y vulnerables: a los adultos mayores, a las personas en discapacidad, a los trabajadores independientes y a trabajadores informales, a unos con pensiones que venían desde 2019 y a otros con créditos sin garantía (“créditos a la palabra”), inyectando recursos en los estratos bajos de la sociedad y no en las grandes y medianas empresas, como reclamaban una y otra vez los grupos empresariales.
Curiosamente, las remesas de los mexicanos radicados en EUA aumentaron sensiblemente durante 2020 y 2021 y además, increíblemente, la recaudación tributaria de 2020 fue mayor que la de 2019, que ya había sido mayor que la de 2018; luego la recaudación de 2021 fue mayor que la de 2020 y hasta la fecha, la recaudación tributaria ha venido aumentando sostenidamente durante 2022 y 2023, así como las remesas del exterior que cada año imponen un nuevo récord respecto del año anterior. Un solo dato: en junio de 2021 México recibió US$44.962 millones de dólares en remesas y en junio de 2023 US$61.232, un aumento brutal del 27%.

Durante la gran crisis económica mundial (pandemia, guerra de Ucrania) de 2022 y 2023, los números de la inflación en México resultaron ser menores que los de EUA, contrario a lo que ha sucedido durante décadas. Los subsidios del gobierno a las gasolinas ha sido un dique de contención para el aumento general de precios al consumidor y cada vez menos México depende de la importación de gasolinas debido al aumento sostenido de la producción de PEMEX y la perspectiva a corto plazo es que México logrará su auto suficiencia de combustibles fósiles gracias a la creación de la nueva Refinadora Olmeca (ubicada en Dos Bocas, Tabasco), la compra de la Refinadora Deer Park (en Texas, EUA) y la rehabilitación de las restantes 6 refinadoras con que México contaba durante el siglo XX y que las políticas neoliberales de los gobiernos 2000-2018 debilitaron y volvieron casi chatarra, por falta de inversiones en mantenimiento, mientras que AMLO ha invertido sistemáticamente miles de millones de dólares EUA en mantenimiento y ampliación de esas 6 refinerías (Ciudad Madero, Cadereyta, Salamanca, Tula, Minatitlán y Salina Cruz).

A pesar de todos los pronósticos negativos de los economistas y analistas neoliberales, la refinanciación y apoyo federal a PEMEX (el rescate) ha sido sumamente positivo y hoy PEMEX volvió a producir suficiente para el mercado local, ha amortizado su enorme deuda externa en casi un 20% del total (en los gobiernos 2000-2018 se endeudó PEMEX de forma brutal) y está aportando al fisco solo en 2022 la gigantesca suma de $2.16 billones de pesos (en 2011 fueron $0.65 billones), permitiendo al gobierno subvencionar las gasolinas para que no aumente la inflación y el costo de la vida para las clases medias y bajas.
Otro aspecto que enloquece a los neoliberales opositores a AMLO es que el manejo presupuestario durante la gestión del presidente ha sido sumamente disciplinado. Como ya dijimos se ha aumentado sensiblemente la recaudación fiscal y se ha mantenido el gasto en lo estrictamente aprobado por el Congreso, privilegiando la financiación de gigantescas obras públicas sin acudir al crédito interno o externo (Aeropuerto AIFA, Refinería Olmeca, Tren Maya, Corredor del Istmo de Tehuantepec, Tren México-Toluca, y una enorme lista de obras que van desde represas hidroeléctricas, acueductos, carreteras, puentes, parques solares, obras comunales; recién se acaba de aprobar un proyecto de creación de una gigantesca planta de licuefacción de gas natural para consumo interno y exportación, etc. ). Todo ello ha dinamizado la economía interna mostrando índices de crecimiento anual que superan al doble los cálculos conservadores de crecimiento que hasta el Banco Mundial y las agencias calificadoras han fallado. La economía mexicana creció 3.1% en 2022, tras un repunte de 4.7% en 2021 después de una caída de 8.0% en 2020 debido a la pandemia de Covid19. Para 2023 se pronostica un crecimiento no menor al 4%.
Otro indicador absolutamente alentador ha sido el aumento sostenido de la Inversión Extranjera Directa desde 2019. Para no exponer todo el comportamiento detallado de los últimos 4 años, diremos que “México atrajo 32,147.4 millones de dólares de I.E.D. de enero a septiembre de 2022, un aumento del 29.5% interanual”.
El comportamiento del peso mexicano (en 2022 usualmente estaba en alrededor de $20 pesos por $1 dólar), en los mercados internacionales ha venido sorprendiendo a propios y extraños, generando el fenómeno del “súper peso” que se ha venido apreciando desde hace meses y está topando cifras récord de $16,88 por dólar o incluso $16,33… Todos los economistas neoliberales y otros agoreros de la derecha opositora están más que desquiciados porque habían “pronosticado” que, con la llegada de AMLO al gobierno, el peso se iba a devaluar hasta niveles de $25/$1 o incluso hablaban de $30 pesos por $1 dólar; todas esas aves de mal agüero están tragando grueso y no pueden dormir en paz ante el comportamiento del peso mexicano en las bolsas internacionales.
El rescate y fortalecimiento del papel la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como entidad rectora de la producción y distribución de la energía eléctrica, ha sido otro de los dolores de cabeza de los opositores. Esta rectoría ha sido el instrumento principal para mantener estable el precio de la electricidad sin aumentos que perjudiquen a los sectores vulnerables. Pero la última jugada política de AMLO de adquirir 9 plantas de energía hidroeléctrica y una solar que eran propiedad de IBERDROLA, dejó boquiabiertos a los críticos de AMLO y pasaron varios días criticando el negocio de la CFE como “un pésimo negocio” cuando todos los números y cálculos financieros y de producción decían lo contrario. (aquí la foto del logo de la CFE)
La recaudación fiscal, como dijimos antes, no solo ha venido creciendo año con año de forma sostenida, sino que se ha venido fortaleciendo mediante un agresivo programa de intervención de la Marina (SEMAR) en los principales puertos marítimos de Manzanillo, Colima; Lázaro Cárdenas, Michoacán; así como en Veracruz y Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz; otro tanto está haciendo la Guardia Nacional (GN) en las aduanas fronterizas de norte y sur del país. Estas dos acciones han disminuido el contrabando de todo tipo de productos y armas, además del narcotráfico de forma dramática y, como “efecto secundario” han aumentado los ingresos fiscales a más del doble y el triple de los datos de años precedentes. En resumen, la seguridad en los puertos marítimos y las aduanas fronterizas ha aumentado sensiblemente y también los ingresos fiscales.
Uno de los aspectos que más golpeaba a las clases trabajadoras de México hasta el 2018 eran los bajísimos salarios mínimos que por ley se establecían en toda la república. La política salarial de aumentos constantes y significativos del gobierno ha logrado reposicionar los salarios mínimos en sumas que han dignificado a la clase trabajadora y elevado su nivel de vida y de consumo. Los datos son impresionantes: en 2019 se aumentó de $88.36 pesos diarios a $102.68, lo que representó un incremento de 16%, así como un incremento del 100% en la Zona Libre de la Frontera Norte del país, para situarse en $176.72 pesos; en 2020 se incrementó 22% el salario mínimo en todo el país y será de $260.34 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) y de $172.87 en el resto del país; en 2021 aumentó un 16% en todo el país y un 100% en ZLFN; en 2022 el salario mínimo general aumentó un 22% y un 100% en la ZLFN, además de un aumento en los salarios mínimos profesionales de 22% y a partir del 1° de enero de 2023 se aprobó un aumento del salario mínimo del 20%, con lo cual se pagarán $207.44 pesos diarios, lo que representan $1.052 pesos adicionales al mes para las y los trabajadores, y la recuperación del 90% del poder adquisitivo de estos salarios. En síntesis, los salarios mínimos en todo el país han aumentado:
| 2019 – 16% | 2020 – 22% | 2021 – 16% | 2023 – 20% |
Téngase presente que en las fronteras hay una escala diferenciada y los aumentos durante esos 4 años han sido del 100% en cada ocasión. AMLO no se cansa de repetir cada vez que puede, que estos aumentos tan significativos realizados en los salarios mínimos cada año, desmienten de forma contundente la tesis neoliberal que antes aplicaban los gobiernos anteriores a 2018, de que “los aumentos salariales generaban inflación” y con esa idea, mantuvieron los salarios en México como unos de los más bajos del mundo.
La precarización del empleo formal por medio de la Ley del Outsourcing fue una verdadera agresión a la clase trabajadora, que le negaba todos los derechos y prestaciones laborales, incluyendo vacaciones, aguinaldo, seguro social, etc. Esa ley fue prácticamente derogada, aunque todavía subsiste en ciertas áreas, pero ya no es la forma usual de contratar trabajadores(as).
Podríamos seguir citando muchos aciertos más de la gestión de AMLO a nivel económico, financiero y presupuestario, que mantiene la economía de México en un envidiable nivel de fortaleza, pero es muy extenso. Lo cierto es que todos esos logros han seguido cosechando cada vez más apoyo del pueblo mexicano a la gestión de López Obrador, para desazón de los partidos de oposición.
Al final, la oposición política de AMLO, integrada en los partidos PAN, PRI, PRD y por aparte el Movimiento Ciudadano (MC), todavía no ha terminado de asimilar la enorme derrota sufrida en 2018 y no han podido plantearle al pueblo mexicano, un programa político alternativo al rancio neoliberalismo que les caracterizó durante décadas y que llevó a México a la ruina y a decenas de millones de mexicanos a la pobreza.
Al momento de escribir este artículo, se revela en la conferencia matutina del presidente AMLO que los índices de criminalidad han estado bajando de forma sostenida desde 2021-2022 y el indicador más sensible, los homicidios dolosos, han bajado un 17% en este bienio, pero hay otros indicadores que han disminuido aun más como el secuestro, el robo de vehículos y los asaltos callejeros. Todo esto enmudece de coraje a la oposición que tiene 4 años gritando a los cuatro vientos que la estrategia de seguridad “Abrazos, no balazos” es un fracaso… Adicionalmente, para ruina de la oposición, que ha acusado a AMLO de convertir su política económica en una “fábrica de pobres” (sobre todo sin tomar en cuenta para nada los efectos perniciosos de la pandemia de Covid19), mientras que “la pobreza se desploma en México: casi nueve millones de mexicanos han salido del umbral económico más bajo entre 2020 y 2022, según el último informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)”.

Sobre este sensible aspecto de la seguridad pública y la pobreza, volveremos en el próximo artículo, porque es de rigor analizar con detalle el evolución de estos indicadores en las últimas décadas, para sopesar adecuadamente lo que está sucediendo hoy bajo el gobierno de AMLO (“la transformación de la 4T”).
Por lo pronto, el panorama electoral para julio de 2024 cuando se elija la presidencia federal 2024-2030 es sumamente alentador para MORENA, el partido de gobierno fundado por AMLO en 2011, que se espera que gane con mucha facilidad la presidencia y la mayoría de las gubernaturas de 9 estados que estarán en juego también, así como el Congreso y el Senado federales, y muchos Congresos locales y alcaldías en juego también en ese 2024. Este tema lo retomaremos a fin de año cuando ya la contienda electoral esté más candente y más definida.

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