OPiNIÓN. No es sorna, es algo muy serio. Las frases de la ministra de Educación fueron posiblemente el tema del día, luego de que un video diera a conocer varias frases en que Ana Katharina Müller pareciera perder de vista conocimientos básicos de la ciencia e incluso un poco de sentido común y clara ignorancia de la historia costarricense que produjo nuestra Constitución Política.
Müller participó en una conferencia en la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit), propiedad de su prima Silvia Castro, donde afirmó que la ruta de la educación “se la inventó ella” y que ya hay un cuarto de esa ruta listo.
Afirmó que no existía la “ruta de la educación” y que ella la inventó, como si la solución para la educación de Costa Rica se tuviera de un día para otro mediante un plan que, como se ha informado, es apenas un esbozo de programa que no carece de una gran cantidad de componentes, como metas claras y de viabilidad económica.
Así lo detectó la Contraloría General de la República, lo que también provocó de la jerarca una molestia: “Ahora hasta la Contraloría me quiere decir cómo debo hacerlo”, dijo, palabras más, palabras menos. Según la ministra, la Contraloría no tiene autoridad para decirle lo que está mal hecho. ¿Se habrá visto antes semejante inoperancia y desconocimiento del funcionamiento del estado costarricense, de la Constitución y de la legalidad? No tengo un ejemplo.
Deja de lado la ministra Müller que la educación se construye con programas serios que involucren a todas las partes y no como una ocurrencia de una sola persona que, envalentonada con el poder, supone pasar por encima de los criterios de todos los actores de la educación, sin consultar a los padres de familia, educadores, incluso equipos técnicos del Ministerio de Educación y del conglomerado de expertos de la educación costarricense, incluidas las universidades de primer nivel que tenemos.
“La ruta de la Educación ya se ha ejecutado en una cuarta parte. Queremos un cambio que se enfoque en resultados, no es solo en repartir el 8% del PIB en Educación, queremos optimizar el uso del presupuesto”, afirmó la ministra y resaltaron las redes de la Ulacit. ¡Claro! ¿Quiénes más beneficiados e interesados con el desmembramiento y desfinanciamiento de la educación pública que las empresas que lucran con la educación privada, como las ligadas con la familia de Ana Katharina Müller?
Luego de eso cuestionó que no hay base científica del porqué debe ser el 8% del PIB para la educación. ¿Qué base científica necesita la ministra Müller para entender dos cosas: el 8% es un principio constitucional y la educación es el baluarte fundamental histórico de Costa Rica para ser el país diferente que ha sido?
Para dejarlo más claro, lo primero que debe saber la señora Müller es que Costa Rica NO tiene ejército porque decidió invertir en un ejército de educadores y en toda una estructura para construir mejores seres humanos, felices como nos perciben los extranjeros, pero sobre todo con oportunidades para salir adelante en paz y con mejores condiciones.
Además, debe entender -o que alguien el explique por favor-, que la Constitución Política no se modifica por el criterio de un político de turno, sino mediante una reforma constitucional que se impulsa en el Poder Legislativa, por eso existe la división de poderes y el estado social de derecho.
Las frases de la ministra de Educación
Y no me extraña que Ana Katharina Müller tenga ese desconocimiento, porque parece ser un síndrome de lo que pasa con el presidente Rodrigo Chaves también: se ausentaron por muchos años de Costa Rica y ahora regresaron ignorando casi todo. Pero no se vale irse del país y luego regresar con esa contaminación de absurdos que nos quieren meter en el concierto de los países que no pueden y no han entendido el valor supremo de la educación. NO, eso no juega aquí.
Pero además dijo otras ocurrencias que preocupan sobre si Müller tiene claros los conocimientos más básicos de la ciencia, cuando afirmó que todos los años cambian las lista de los planetas del Sistema Solar, que son evidentemente los planetas que se enseñan en la educación primaria a la que se refería en su disertación en la Ulacit. Eso genera burlas, pero evidencia que la ministra no tiene claro el mensaje que quiere profesar.
Otra tontería que dijo la ministra en la misma conferencia fue que para “las competencias”, según lo justifica ella, “queremos que los chicos entiendan cómo el movimiento de los planetas les afecta su vida diaria y su salud, por ejemplo“. Como es natural, eso generó mucho sarcasmo en el que se pone a la jerarca como astróloga, también por su parecido con el famoso astrólogo Wálter Mercado. El punto es que en la ciencia el conocimiento se sustenta en la astronomía, mientras que la astrología no tiene bases científicas. ¿De cuáles bases científicas entonces se sustenta la señora Müller?
Y tampoco sorprende, porque ya al principio de su gestión siguió los pasos de este Gobierno en contra de las normas científicas contra la protección de los niños y niñas en los centros educativos contra la enfermedades respiratorias como el Covid-19, pero también otras que siempre hacen mucho daño en poblaciones vulnerables.
Hay dos cosas en que yo podríamos coincidir con la jerarca, primero que se deben optimizar los recursos y segundo que se debe buscar un modelo de educación diferente, pero no esas ocurrencias que plantea sin consenso alguno. Y, lo peor, sin conocimiento básico de la ciencia.
No se pueden pedir bases científicas para las decisiones más acertadas de la historia patria, mientras se plantean conceptos astrológicos o de creencias alternativas que no son científicas. No se puede hablar de una “ruta de la educación” que ignora los problemas graves de la educación en nuestro país y que el Estado de la Nación, precisamente, acaba de comunicarle a ella y todo el país.
Estoy seguro que esta señora todavía no se ha tomado el tiempo para leer el informe, porque si fuera así no saldría con esta colección de ocurrencias y atendería las recomendaciones serias, científicas y profesionales que se han hecho. Y eso me dice con claridad que Ana Katharina Müller no es capaz y no tiene las condiciones adecuadas para estar el frente del Ministerio de Educación. Su renuncia debe ser un imperativo categórico en Costa Rica de quienes realmente se preocupan y se ocupan en la educación.
No más Walter Mercado, la educación exige astronomía y ciencia; exige más tiempo efectivo de lecciones, más enseñanza para la vida, no para las competencias que exige el mercado, el otro, el mercado de las ambiciones que se tejen por debajo.
El Gobierno le declaró la guerra a la educación pública con rebajos multimillonarios al presupuesto con la peor ministra de Educación que conoce la historia costarricense y a nadie parece importarle lo suficiente. Las frases de la ministra de Educación Ana Katharina Müller así lo revelan. Sus hechos lo confirman.
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