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¿Qvo vadis Ucrania? (4)

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Hasta el último ucraniano” – Joe Biden dixit

La lógica neoconservadora se basa en una premisa falsa: que la superioridad militar, financiera, tecnológica y económica de Estados Unidos permite a dicho país imponer condiciones a cualquier región del mundo. Su postura es de una arrogancia y un desprecio por la evidencia extraordinarios.” Jeffrey Sachs.

Por Habib Succar G. En nuestro último artículo sobre la guerra en Ucrania (¿Qvo vadis Ucrania 3?) publicado aquí el 29 de marzo de 2024, repasábamos el estado de la cuestión a dos años de la invasión rusa. Hoy nos acercamos al tercer año de esta “operación militar especial” (llamada así por Rusia por motivos legales internacionales), que en realidad ha sido una guerra en toda forma, y tenemos más claro que nunca que ha sido una guerra proxy1 de la OTAN versus Rusia (OTAN = EUA+UE+AUKUS).

Sería extensísimo resumir aquí 9 meses de intensos combates y movimientos geográficos, militares y geopolíticos ocurridos desde nuestro recuento de marzo de 2024, por lo que voy a escoger, según la información que conozco, algunos de los hechos más relevantes durante el periodo.

Pudo ser una guerra de 2 meses

Hoy sabemos que la invasión y la guerra que inició Rusia a fines de febrero de 2022, pudo haber finalizado con un acuerdo de paz que se había negociado con intermediación de Turquía, y que estuvo a punto de ser firmado por las partes a fines de abril de 2022; ese acuerdo no se firmó por presión de la anglósfera (EUA+Inglaterra), al extremo de que Boris Johnson, otrora primer ministro inglés, viajó expresamente a Kiev a fines de abril para decirle a Zelensky que no firmara ningún acuerdo y que debía seguir la guerra en la cual contaría con el total apoyo de la OTAN.

La guerra ha continuado, así ha venido sucediendo gracias a la docilidad de los que otrora eran potencias europeas (Francia, Alemania, Italia, etc.) además del apoyo EUA+GB y, desde luego, el mal cálculo suicida de Zelensky, cuya decisión de continuar la guerra sacrificando a su pueblo, ya va cobrando la vida de más de 600.000 ucranianos, mayoritariamente jóvenes (las cifras reales de caídos en ambos bandos no se conoce a ciencia cierta). Aparte, casi 5 millones de ucranianos se han refugiado en Rusia y varios millones también han huido hacia Europa.

Lo cierto es que Biden sigue presionando a Ucrania y a falta de “carne de cañón” (civiles para enlistar en el Ejército ucraniano) han insistido en que Kiev apruebe una nueva ley que baja a 18 años la edad para enlistarse, para ser llamado a filas obligatoriamente, so pena de perder la nacionalidad. La leva o alistamiento obligatorio de civiles para el ejército, ha sido especialmente cruel y violenta y ha extraído de la sociedad ucraniana un altísimo porcentaje de su juventud, como una pérdida irreparable a futuro.

La próspera industria militar

Sin duda Biden ha visto con complacencia, cómo ha prosperado la industria militar de EUA durante estos casi 3 años, cuyas acciones han disparado su valor en la Bolsa de Nueva York. Un alto porcentaje de “la ayuda y los préstamos” de EUA a Ucrania durante este lapso, se ha convertido en la compra de equipo y materiales militares made in USA de todo tipo. Y otro tanto en Europa: hay círculos guerreristas, halcones europeos que se frotan las manos con la guerra; los pedidos de armas y equipos para los próximos años superan la capacidad de producción europea en su conjunto. Otro tanto hace Biden con Israel, a quien le acaba de aprobar EU $8.000 millones más en “ayuda” (es la mejor inversión de EU, dijo Biden el año pasado), como un último acto de despedida de su mandato.

Y en el círculo de Von der Layen de la Unión Europea, los halcones se frotan las manos: salió Stoltenberg de la dirección de la OTAN y llegó Rutter con un discurso inicial guerrerista y descarado: “hay que aumentar el gasto militar de la UE al 3% y al 4% del PIB, porque hay que prepararse para la guerra contra Rusia.” Y es curioso ver cómo la prensa tradicional, TV, periódicos, revistas y radio, despliegan titulares alabando el aumento del gasto militar, mientras Rutter pide sin sonrojarse, disminuir el gasto social porque es más importante la seguridad que “esos otros rubros”.

Alemania se hunde con “El Semáforo”

La alianza política de los despintados socialdemócratas (SPD) de Sholz, los Verdes y los liberales del FDP (conservadores) -el llamado semáforo-, ha logrado hundir la economía alemana, al seguir a pie juntillas los dictados de Washington respecto de Rusia: sanciones a Rusia, suspensión del Nord Stream 2 que nunca se inauguró (y que luego se supone que EUA más algún socio europeo lo hizo explotar) y por tanto, la renuncia casi suicida al gas y petróleo rusos baratos a cambio del gas licuado de EUA, que es 40% más caro, y las consecuentes amenazas de escasez, todo lo cual encareció los costos de producción y obligó a cerrar miles de empresas y a migrarlas a EUA donde fueron acogidas por la ley Biden, que propuso atracción de empresas europeas con incentivos y subvenciones violatorias de los convenios con la OMC. Súmele el impetuoso ingreso de la competencia china de BYD en carros eléctricos, y la fuerte caída de la otrora pujante industria automotriz alemana estancada en los vehículos de combustión de hidrocarburos, y tendrá la tormenta perfecta alemana.

La factura no se hizo esperar y Sholz no logró el voto de confianza del Bundestag y debe llamar a elecciones pronto, en las cuales “el semáforo” será duramente castigado por los votantes, mientras Elon Musk, en un acto injerencista y prepotente, apuesta y mueve públicamente sus fichas a favor de la derecha del AfD, así como ha apoyado a Ucrania contra Rusia con toda la logística satelital que no tiene ni la UE. Es curioso pero la AfD es proclive a buscar la paz con Rusia y restablecer sus relaciones comerciales en plena forma, incluyendo gas y petróleo, mientras que Musk adversa a Rusia.

Llegará Mr. Trump buscando la paz

Ya es harto conocido que Trump ha dicho una y otra vez que “él acabará la guerra en Ucrania en un día” (sic), aunque ya ha matizado sus afirmaciones diciendo que el tema puede ser más complicado. Lo cierto es que Zelensky siente que tiene los días contados y solo falta ver cuál será el saldo final para Ucrania en un presunto convenio de paz con Rusia, que ahora tiene apetitos y pretensiones que en 2022 no tenía, como la anexión de Odessa (ciudad rusófila) y toda la franja territorial que va desde la frontera con Moldavia y Rumanía hasta Crimea (ver mapa).

Zelensky

Los halcones europeos y sus opinólogos latinoamericanos -que abundan en nuestros medios de prensa- insisten una y otra vez en que “las ambiciones territoriales de Putin” (?) y que la “inminente invasión de Putin a Europa” (?) bla bla bla… Yo he sostenido que la guerra en Ucrania estaba prevista por la Rand Corp. desde 2019 y Putin mordió el anzuelo: primero el Euromaidán, luego los golpes de estado y la preparación del Ejército ucraniano, el inicio de la guerra en el Donbás (Donetsk y Lugansk) 2014-2022, todo ello, armó el cuadro para que Rusia interviniera en apoyo del Donbás, un territorio y una población claramente rusófila. En otros artículos señalé que al parecer, mucha de la reticencia de Putin por intervenir totalmente en apoyo de Donetsk y Lugansk de forma más decidida y con fines anexionistas, era porque se concebía a ambas auto proclamadas “repúblicas independientes” precisamente como regiones autónomas de Kiev y no como territorios rusos, en parte porque sus gobiernos son claramente pro socialistas con reminiscencias soviéticas (ver foto).

Pero ¡qué casualidad! Ahora se habla abiertamente de las riquezas en recursos naturales del Donbás: gas, carbón, minerales, etc.

¿Qvo vadis Ucrania? (4)

No era un loco ni un guerrerista

Dos décadas antes de 2022, el 25 de septiembre de 2001, en una cordial visita a Angela Merkel en Alemania, Putin se dirigió al Parlamento germano y manifestó: «Rusia es una nación europea amiga –declaró–. La paz estable en el continente es un objetivo primordial para nosotros». Los diputados alemanes lo aplaudieron con fervor.

Aunque es verdad que Alemania necesitaba su gas y su petróleo (el entonces canciller Schroeder acabaría siendo consejero de Gazprom –el gigante energético ruso– y sigue siendo uno de sus principales valedores), un político presente entonces, Norbert Röttgen –presidente de la Comisión de Exteriores–, reconoce hoy a The New York Times: «Putin nos cautivó». Y, como todos los demás, se levantó para aplaudirlo. Putin se entendía en idioma alemán con Merkel y se dirigió al Parlamento alemán en lo que llamó “el idioma de Goethe, Schiller y Kant”, aprendido durante su estancia en Dresde, Alemania, como oficial del KGB. “Rusia es una nación europea amiga”, declaró.

Putin había estudiado Derecho en San Petersburgo y decía ante propios y extraños que él era respetuoso de la ley. Putin conservó “un acuerdo de asociación de Rusia con la Unión Europea firmado en 1994. En 2002 se creó un Consejo OTAN-Rusia.” Reafirmaba así su idea de que Rusia era una nación europea y que debía mantener relaciones de asociación y cooperación con la Comunidad Europea (C.E.), a pesar del rechazo de Clinton al ingreso de Rusia a la OTAN (1992).

¿Qvo vadis Ucrania? (4)

Los opinólogos y comentócratas que nos hartaron durante un par de años con sus aseveraciones de que “Putin era un loco, un remedo de Zar expansionista, un autócrata guerrerista”, etc., ahora callan pero en Europa siguen muy activos hablando de “la invasión Rusa de Europa” y el “anexionismo de Putin”…, todos esos demostraron y demuestran que son sicarios de prensa de los grandes intereses militares europeos.

Tengo para mí que el enorme poder que ha acumulado Putin y sus sucesivas reelecciones (incluyendo la “presidencia por interpósita mano de Medvedev”), donde mantiene altos porcentajes de aprobación y apoyo por parte del pueblo ruso en general, es resultado entre otros factores, de las humillaciones que sufrió Rusia, la ex potencia soviética, a manos de los EUA, con la pobreza y el desastre económico de los años 90s, con un presidente alcohólico que hacía el ridículo en la Casa Blanca (Boris Yeltsin, para solaz de la clase política norteamericana), y esa decadencia de Rusia quedó atrás con un presidente que les ha devuelto su dignidad y la sensación nuevamente de ser una potencia que se respeta en el mundo.

Es claro que a nivel económico Rusia dista mucho de ser la potencia que antes fue la URSS, aunque ahora se ubica en un nada despreciable 5o.  lugar, pero, siendo a su vez el país más grande o extenso del mundo, con incuantificables recursos naturales, lo que sí es indudable es que a nivel militar es quizás la primera potencia mundial y la guerra en Ucrania ha reforzado esa condición.

Así, con el Euromaidán de inicios de 2014, que a su vez generó la separación de Crimea y también la declaración de independencia de las auto proclamadas Repúblicas Independientes de Donetsk y Lugansk, Rusia apostó siempre, quizás ingenuamente, por una salida negociada del conflicto, por medio del Protocolo de Minsk en sus dos versiones, hasta que se pasó la “línea roja”: Ucrania coqueteaba con ingresar a la OTAN y eso estaba claro que Rusia no lo iba a permitir. No fue suficiente que desde 2014 a 2022, el poderoso Ejército ucraniano (armado, financiado y entrenado por la OTAN), estuvo masacrando a la población civil del Donbás, alcanzando una escandalosa cifra de más de 14.000 civiles muertos durante ese lapso, atacando sobre todo objetivos civiles, sino que el supuesto ingreso a la OTAN detonó todas las alarmas en Rusia.

Luego Putin se enteraría, por declaraciones de Angela Merkel, que los Acuerdos de Minsk (Protocolo de Minsk) significaron nuevamente, una traición de Europa a Rusia (Merkel al Die Zeit: “los acuerdos de Minsk se firmaron con el único objetivo de dar tiempo a Ucrania para armarse y fortalecerse”).

La falta de “mano de obra”

Así le llaman muchos analistas a la falta de civiles para enlistarse en el ejército ucraniano. Ya mencionamos de paso esta situación tan dramática: decenas de miles de jóvenes se exilian arriesgando sus vidas en peligrosas travesías hacia Europa, huyendo de la proscripción obligatoria, porque saben por muchas fuentes que irán como carne de cañón y que las tropas ucranianas están siendo masacradas por la potencia de la artillería, la aviación, los misiles y los drones rusos a todo lo largo del frente de guerra; hay tres nombres que sobresalen en lo que muchos comentaristas han denominado “picadoras de carne”: las batallas por Bajmut, por Adviivdka y actualmente todavía en Kursk. La nota característica y dolorosa es que los soldados ucranianos, mal entrenados y en condiciones adversas, optan por salvar sus vidas y desertan y se rinden por decenas y cientos, aunque otros miles no han tenido esa suerte y han muerto inútilmente.

Se acerca el fin de la guerra

Durante el 2024 se hizo muy evidente la superioridad militar y de estrategia del Ejército ruso, ganando territorios con suma facilidad y mostrando sus temibles misiles hipersónicos llamados Daga y ahora Avellana, los cuales son indetectables e imposibles de derribar con las defensas anti aéreas Patriot suministradas por EUA. Es decir, contrario a la propaganda occidental, Putin ha dicho una y otra vez que están librando una guerra civil contra “sus hermanos ucranianos” y no han querido infligir daños a la población civil sino que han atacado de preferencia objetivos militares, contrariamente al Ejército ucraniano que se ha caracterizado siempre por atacar zonas civiles y causar decenas de muertes de gente inocente.

Pero en una posible negociación para finalizar la guerra, es cada vez más patente que Ucrania llegará a la mesa con una posición sumamente débil y peor aún, con la llegada de Trump a la presidencia de EUA, a pesar de la paradoja de haber escogido varios halcones que lo acompañarán en la Casa Blanca.

Se está fraguando una cita entre Putin y Trump, y parece que Putin no desea que se realice antes de que Trump asuma la presidencia. Lo cierto es que falta poco tiempo para que veamos un posible acuerdo, primero de alto al fuego y luego de final de la guerra Rusia/Ucrania. Curiosamente, hoy 14 de enero, se dice en la prensa que gracias a la influencia de Trump con Netanyahu, están a punto de firmar un alto al fuego permanente en Gaza.

Esperemos que a partir del 20 de enero, en pocos días se logre un alto al fuego y luego se pueda firmar una paz duradera para Ucrania. Veremos.

1Guerra proxy: conflicto armado en el que uno o varios países utilizan a un tercer país para enfrentar a un enemigo, sin involucrarse en forma directa en la batalla.

¿Qvo vadis Ucrania? (4)

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