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¿Qvo vadis Ucrania? (3) ◘ Voz Propia

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  • La OTAN en su laberinto.

El siguiente es un resumen extremadamente escueto y omiso de muchísimos detalles de relevancia de todo el proceso que culminó con la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, porque si no se requeriría un libro de 200 pp. para narrar todos los hechos relevantes del proceso.

La expansión de la OTAN a Ucrania, que Joseph Biden ha promovido durante mucho tiempo, es una medida estadounidense que ha fracasado. Los neoconservadores, incluido Biden, pensaron desde finales de la década de 1990 que Estados Unidos podría ampliar la OTAN a Ucrania (y Georgia) a pesar de la oposición vociferante y de larga data de Rusia. No obstante, siguiendo el “Manuel de la Rand Corp.” (Manual de instrucciones para acabar con Rusia o convertirla en un imperio y el Club Izborsk de Putin) al cual nos referimos en nuestro artículo anterior, EUA llevó adelante una estrategia para presionar a Rusia en su frontera y lanzarle una carnada para que mordiera el anzuelo de la invasión a Ucrania. Sí, todo fue planeado con años de anticipación a 2022.

La guerra en Ucrania es el último desastre provocado por los neoconservadores. Biden está llevando a Ucrania, EE.UU. y la Unión Europea a una nueva debacle geopolítica. Jeffrey D. Sachs

El Dr. Sachs, escribió un breve y brillante artículo donde desnuda los planes de los neoconservadores de EUA y sus absurdos planes de expansión militar a nivel mundial, con base en supuestos erróneos “La lógica neoconservadora se basa en una premisa falsa: que la superioridad militar, financiera, tecnológica y económica de Estados Unidos permite a dicho país imponer condiciones a cualquier región del mundo. Su postura es de una arrogancia y un desprecio por la evidencia extraordinarios.”

Después de la “revolución naranja”

En noviembre de 2013 el presidente ucraniano prorruso, Víktor Yanukovich, anunció que no firmaría el acuerdo de asociación de Ucrania con la Unión Europea previsto para el 29 de noviembre; por el contrario, el gobierno ucraniano anunció que reanudaría el diálogo con Rusia sobre la incorporación a la Unión Aduanera Euroasiática.

Visto a la distancia, esa fue la chispa que encendió la rebelión que EUA esperaba y así se desató el golpe de estado contra Yanukovich. Esto fue la culminación de varios años de preparativos de la CIA y otros servicios de inteligencia de EUA para imponer un gobierno títere en Ucrania que se enemistara con Moscú y se adhiriera a la OTAN.

El desarrollo de todos los acontecimientos, la participación de la CIA, de la Embajadora ante la UE Victoria Nuland (quien renunció hace un mes a su alto cargo en el Departamento de Estado), el surgimiento de las radio emisoras golpistas, en fin, todas las acciones de sabotaje orquestadas por los EUA, culminaron con una misteriosa matanza en la plaza del Maidán que fue la gota que derramó la copa (El Euromaidán); matanza que los medios de comunicación atribuyeron al gobierno de Yanukovich y que, según el estupendo documental de Oliver Stone “Ucrania en llamas”, fue producto de la subversión financiada y dirigida por la CIA.

Ucrania en llamas Oliver Stone

El clima político en general no podía estar más crispado. Los sentimientos nacionalistas (y el viejo nazismo del antiguo nazi Stephan Bandera -hoy un héroe nacional en Ucrania, muy venerado-), la propaganda anti rusa y algunas medidas de los gobernantes surgidos del Euromaidán, atizaron el temor de los habitantes de origen ruso y los ucranianos rusófilos, porque incluso hubo algún efímero primer ministro que amenazó con promulgar una ley que prohibiera el uso de cualquier idioma que no fuera ucraniano. Todo ese complejo panorama, azuzado por los medios de comunicación pro-europeos y anti rusos, decidieron a Putin a invadir militarmente Crimea, realizar un referéndum y anexarla a Rusia, a donde históricamente ha pertenecido siempre (Crimea es 100% rusófila y la base naval de Sebastopol no es un elemento militar estratégico al que Rusia estuviera dispuesta a renunciar). El referéndum arrojó que el 96% de la población aprobaba la anexión a Rusia. Europa y EUA siguen a la fecha sin reconocer el referéndum realizado.

Casi simultáneamente, surge la iniciativa en las regiones del Donbás de reclamar un nivel de autonomía que les permita convivir con su lengua y cultura rusa, siendo parte de Ucrania, es decir, nunca se plantearon de inicio separarse de Ucrania. Pero en Kiev de inmediato enviaron al ejército a tratar de aplastar las ínfulas autonómicas del Donbás (Donetsk y Lugansk) y se inició así “La guerra del Donbás” ​ o guerra civil en el este de Ucrania, que fue un conflicto armado que se desarrolló en la Ucrania oriental, frontera este con Rusia, del 6 de abril de 2014 al 24 de febrero de 2022. Fue desde el inicio una lucha muy desigual entre el poderoso ejército del gobierno de Ucrania y las fuerzas separatistas prorrusas del Donbás (Donetsk y Lugansk), apoyadas con algunas armas por Rusia, pero sin involucrarse plenamente en el conflicto.

A raíz de la guerra del Donbás, surgió un esfuerzo pacificador que se plasmó en el Protocolo de Minsk: un acuerdo para poner fin a la guerra firmado por representantes de Ucrania, Rusia, la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk el 5 de septiembre de 2014. Fue firmado después de extensas conversaciones en Minsk, la capital de Bielorrusia, bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). El acuerdo, que siguió a varios intentos previos para detener los combates en la región del Donbás implementó un alto el fuego inmediato. pero fue irrespetado por ambas partes. Francia y Alemania habían firmado como garantes del Protocolo de Minsk.

Ucrania el 15.7.22

En diciembre de 2022, la excanciller alemana Angela Merkel, reconoció en una entrevista en el diario Die Zeit, que los acuerdos de Minsk se firmaron con el único objetivo de dar tiempo a Ucrania para rearmarse y fortalecer su ejército. Y “ese país usó ese tiempo para volverse más fuerte, como se puede ver hoy”; además, Merkel añadió que en ese momento Rusia tenía la capacidad de aplastar fácilmente a Ucrania: “Dudo mucho que en ese tiempo los países de la OTAN podrían haber hecho tanto como hoy para ayudar a Ucrania”.

Y el plan de la Rand Corp. se cumplió al pie de la letra: la insistencia en la incorporación de Ucrania a la OTAN, los oídos sordos a las advertencias de Putin de que el ingreso de Ucrania a la OTAN era una línea roja que no permitirían cruzar, porque Rusia no admitiría jamás que la OTAN instalara armas nucleares en la frontera de Ucrania con Rusia (“ojivas nucleares a 5 minutos de Moscú” Putin dixit), en fin, toda la presión  que se estaba ejerciendo contra Rusia, por fin dio sus frutos y Rusia invadió Ucrania.

La tal llamada “Operación Militar Especial” de Rusia en Ucrania, la justificó Putin sobre dos objetivos principales: 1. Desnazificar el ejército ucraniano, y 2. Desmilitarizar Ucrania. De paso, la defensa del Donbás (Donetsk y Lugansk) se hacía muy evidente y con ese fin, ya se habían tomado algunas medidas con meses de antelación, para garantizar la lealtad a Rusia, como el hecho de incorporar a miles de adultos mayores del Donbás a la seguridad social de Rusia, otorgándoles sus respectivas pensiones, que habían dejado de recibir desde 2014 de parte de Ucrania, por ejemplo.

Biden y el negocio ucraniano

Hay un detalle que considero de suma importancia y que mencioné en el artículo anterior pero es imposible dimensionar su relevancia en el conflicto: Putin se había resistido con antelación a la defensa abierta del Donbás con una presencia militar rusa directa, incluyendo armamento pesado, aviación, etc., quizás en parte porque no pensaba en la incorporación total de Donetsk y Lugansk a Rusia, sino quizás con un estatuto de “república independiente” de Ucrania o autónoma de Ucrania, debido a que los gobiernos auto elegidos en esas repúblicas, tienen claras orientaciones socialistas, de izquierda, algo que Putin repele con especial virulencia.

La respuesta de la Comunidad Europea más EUA a la invasión rusa, iría en dos sentidos: el apoyo militar total y las represalias consistentes en un impresionante paquete de sanciones económicas, que iban a destruir a Rusia según los dichos de J. Biden, lo cual resultó en un fracaso. Los hechos sobre el terreno sugieren lo contrario a la ruina de la economía rusa. Las sanciones económicas de Occidente abrieron de par en par el mercado asiático a Rusia (China e India principalmente) y el efecto bumerán en el resto del mundo ha sido significativo por el daño causado a las economías bajo la égida de la CE y UEA. El rublo y la economía rusa están hoy mejor que antes de 2022, a pesar de que ya la CE+EUA van por el 12° paquete de sanciones (parece que son tercos y ciegos y no aprenden de sus errores).

Si hay algo doloroso en la guerra en Ucrania, es que tan pronto como abril de 2022 (2 meses después de iniciada la invasión rusa) las partes en conflicto negociaron en Turquía un acuerdo para poner fin a la guerra, pero Boris Johnson, entonces primer ministro británico, viajó exprofeso a Kiev y le prohibió a Zelensky firmar ningún acuerdo de paz con Rusia… Y selló así el destino de la guerra “hasta el último ucraniano”, como había dicho Biden.

Más de dos años después de iniciada la invasión rusa, las ganancias territoriales e incluso económicas para Rusia, siguen aumentando. Ucrania se desangra y destruyó todo su aparato institucional que le da funcionalidad como estado. Su economía está en ruinas. Todos los partidos políticos de oposición están prohibidos y muchos opositores a Zelensky están en la cárcel. No hay libertades de reunión, de prensa, de ningún tipo. Su parque industrial está semi destruido. Pero lo peor de todo: Ucrania (Zelensky) ha sacrificado en el frente de batalla a cientos de miles de jóvenes y hombres ucranianos en plena edad productiva y la sangría no se detiene y Zelensky se ató de manos a sí mismo con una ley que propuso y se aprobó en la Rada, prohibiéndole a Zelensky firmar cualquier acuerdo de paz con Rusia. Las elecciones que debían realizarse en 2023 se han pospuesto indefinidamente.

Para ir finalizando estos comentarios, reproduzco aquí una publicación que hice hace dos años en mi página de Facebook:

Si Ucrania no tiene ninguna posibilidad de ganar la guerra
contra Rusia o detener la invasión y la matanza de gente, las
armas que está recibiendo de Europa y EUA lo único que están
logrando es prolongar la sangría y aumentar la cantidad de
muertos de ambos bandos, aunque al final
se impondrá Rusia con su poder.
Entonces, Zelensky no es ningún héroe sino un genocida. Él
puede parar la matanza y negociar con apoyo de la UE un
acuerdo digno con Rusia, asegurando la neutralidad de
Ucrania para que no ingrese a la OTAN, reconociendo
a las nuevas repúblicas del Donbás y a Crimea y punto:
se retiran los rusos. Fin de la obra.

Esa es, hoy un poco peor de lo que yo supuse, la situación actual en Ucrania. La miopía política y geoestratégica de los EUA, en vez de debilitar a Rusia para “ir por China” (su verdadero enemigo) arrojó a Rusia a los brazos de China y le recordó a China la inestimable y valiosísima alianza con Rusia, para proteger sus espaldas ante cualquier conflicto militar con los EUA. Está clarísimo que Rusia, la 9° economía del mundo, anda muy lejos de ser una potencia económica, pero sí es a nivel militar, la primera potencia mundial, no solo por su arsenal nuclear, sino por sus constantes avances tecnológicos armamentísticos, como los misiles hipersónicos que los EUA no ha podido desarrollar todavía.

Los dirigentes ucranianos, desde 2014 hasta Zelensky, cometieron y siguen cometiendo el más grave error de sus vidas y de la vida de la nación. Ucrania seguirá siendo un estado fallido, sea cuando sea que finalice la guerra, y “la obra de reconstrucción de Ucrania” será una rapiña en la cual Black Rock y otras corporaciones multinacionales se darán un festín (este es un tema que amerita un artículo completo).

De paso, la industria militar de EUA y la europea, está saliendo ampliamente gananciosas con la guerra. Además, EUA ha logrado debilitar a Alemania y cortar sus vínculos comerciales con Rusia (volando de paso los gasoductos Nord Stream 1 y 2), algo que amenazaba su preeminencia económica en Europa, convirtiendo de paso a EUA en el nuevo proveedor de gas licuado para Alemania (un 40% más caro que el gas ruso) y otros muchos beneficios más, producto del aislamiento de Rusia de Europa.

CIA ayuda a Ucrania

Parece que al final Ucrania se quedará sin la flor y nata de su juventud, con cientos de miles de familias destruidas, con 7 millones de ucranianos refugiados en Europa y 5 millones que se fueron a refugiar a Rusia convertidos en nuevos ciudadanos de la Federación Rusa; se quedará sin un 30% o 40% de sus territorios del este (Donbás) y del sur, posiblemente sin salida al mar porque habrá de perder hasta Odessa; con su economía en ruinas y su industria convertida en chatarra, y en este escenario no hay que descartar que en medio de la rapiña, Polonia quiera alzarse con parte del territorio que siempre reclamó como suyos desde el final de la Segunda Guerra Mundial…

¿Qvo vadis Ucrania? ¿Adónde vas Ucrania? ¿Adónde te llevaron los halcones de EUA y Europa (OTAN)? …

Este artículo de opinión representa solamente el criterio y pensamiento de quien lo firma. El autor asume cualquier responsabilidad social o legal de lo expresado. Culturacr.net no se hace responsable por consecuencias generadas a partir de esta opinión. Si desea publicar en este medio, contáctenos según estos datos.

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