Le compartimos el discurso del fiscal general Carlo Díaz, tras su reelección de manera unánime esta tarde en la Corte Plena del Poder Judicial. Ausente estuvo el magistrado Fernando Castillo.
Bueno, buenas tardes nuevamente. Señoras magistradas, señores magistrados y demás personas que nos acompañan.
Hoy quiero retomar en estas palabras mi primer discurso, de hace casi cuatro años, cuando asumí el cargo como fiscal general. En esas palabras, en primer término —y hoy me siento más conmovido que aquella vez—, dije que agradecía a Dios la oportunidad y el honor de dirigir la Fiscalía General de la República. Hoy nuevamente agradezco a Dios y reconozco que hasta aquí me ha ayudado el Señor. Sin Él no hubiera podido afrontar los desafíos que se presentaron.
También quiero hacer una pausa para agradecer a mis padres, a mis hermanos, a mi hija, a mi nieto, a mis sobrinos, que son como mis hijos, y a mi esposa y sus hijas, el apoyo incondicional que me han dado y que hayan estado conmigo en los momentos difíciles. A mis tías y tíos, en especial a mi tía Nidia, que se encuentra delicada de salud, pero que hace unos pocos días, de manera muy enérgica, prácticamente me dijo: “Usted tiene que continuar como fiscal general por Costa Rica”.
A mis compañeros fiscales y fiscalas, quienes me han apoyado, y a aquellas personas que reconocen en el Ministerio Público una institución baluarte de la democracia y que hoy incluso nos apoyan desde muchos lugares, en redes sociales y aquí afuera.
Luego de mi elección, juré a Dios y prometí a la Patria observar y defender la Constitución y las leyes de la República. En aquel momento, sin saber todo lo que vendría, señalé que el Ministerio Público era un pilar fundamental del Estado democrático de derecho. Hoy puedo decir con la frente en alto que he cumplido con ese compromiso. El Ministerio Público ha demostrado ser un pilar fundamental del Estado de derecho, especialmente en momentos en que el populismo pone a prueba las democracias, una realidad de la cual nuestro país no escapa. Así lo reconoce también una parte importante de la población que servimos.
En aquella oportunidad también señalé los retos que teníamos por delante, y abro comillas: “la lucha efectiva contra la corrupción y la criminalidad organizada nacional y transnacional, el narcotráfico, la efectiva tutela de las poblaciones vulnerables y el resguardo de los derechos de las víctimas y de las personas imputadas y sentenciadas, todo sin dejar de lado la lucha contra la criminalidad convencional que afecta todos los rincones de nuestro país”.
Estos retos no han cambiado, pero quizás en aquel momento no alcanzábamos a dimensionar la magnitud de lo que se avecinaba. A los pocos meses, nuestro país comenzó a vivir una escalada de violencia que alcanzó su punto más alto en el año 2023, con 905 homicidios, y que lo convirtió en el año más violento de nuestra historia.
Esa tendencia nos obligó a redoblar esfuerzos, junto con el Organismo de Investigación Judicial, para contener la violencia. Por eso concentramos nuestros esfuerzos en investigar y desarticular las principales organizaciones criminales, sin descuidar la delincuencia convencional ni la atención a las poblaciones vulnerables. Todo esto lo hemos hecho con recursos limitados, pero con un enorme compromiso con Costa Rica.
Hoy el Ministerio Público ha demostrado con acciones que es una institución fuerte, capaz de investigar a las grandes organizaciones criminales y los hechos de corrupción, sin importar quiénes estén detrás ni la posición de poder que ocupen. Lo hacemos con independencia, pero también con objetividad, responsabilidad y respeto a la Constitución y a la ley.
Contamos con el reconocimiento y la confianza de importantes agencias internacionales como la DEA, el FBI, EL PAcCTO y Eurojust, entre otras, con las que trabajamos de manera conjunta para enfrentar el crimen transnacional. Esto demuestra que Costa Rica no está sola en esta lucha y que el trabajo serio y comprometido de nuestra institución tiene reconocimiento más allá de las fronteras.
En aquella oportunidad también pedí al personal del Ministerio Público que redoblara esfuerzos para mejorar nuestra gestión. Hoy quiero decirles, de la manera más sincera: gracias. Y lo hago extensivo a los diferentes funcionarios y jueces del Poder Judicial. Gracias por el esfuerzo que han hecho durante estos cuatro años. Gracias por el compromiso con la justicia y con Costa Rica. A pesar de las dificultades y la escasez de recursos, hemos seguido adelante y hemos contribuido a contener la criminalidad. Nada de esto habría sido posible sin el trabajo de ustedes.
Durante estos años hemos visto jubilarse a personas muy valiosas que dedicaron buena parte de sus vidas a la institución. También hemos visto crecer profesionalmente a jóvenes que hoy asumen grandes responsabilidades. Todos, desde sus distintos puestos, han demostrado lo que significa trabajar, como decimos en el Ministerio Público, con la camiseta puesta.
A ustedes quiero decirles que Costa Rica reconoce y agradece su valentía y su compromiso. Sé que detrás de cada investigación hay muchas horas de trabajo, sacrificios personales y familias que los esperan en casa. Sé que muchos han tenido que salir de madrugada a participar en allanamientos, trabajar fuera de la jornada laboral y después regresar a atender los expedientes, las audiencias, a las víctimas y los juicios.
Sé también que esta labor no siempre es fácil y que muchas veces exige más de lo que se ve desde afuera. Por eso quiero felicitar nuevamente a todo el personal del Ministerio Público y decirle que este esfuerzo no pasará inadvertido. Detrás de cada caso hay personas que esperan justicia y una sociedad que necesita confiar en las instituciones. Ustedes contribuyen todos los días a que esa confianza se mantenga viva. Gracias por no rendirse, por seguir adelante y por dar lo mejor de ustedes incluso en los momentos más difíciles.
También quiero reafirmar mi compromiso de seguir trabajando por un Ministerio Público independiente, firme en la lucha contra la criminalidad y la corrupción, y respetuoso de los derechos de las personas.
Pero también quiero decirlo con claridad: dentro del marco de nuestras competencias, encontrarán un Ministerio Público dispuesto a defender la Constitución, la ley y el Estado de derecho frente a cualquier actuación o forma de ejercicio del poder político que pretenda ponernos en riesgo. Porque defender la independencia de nuestra institución no es defender intereses personales ni políticos: es defender a Costa Rica, nuestra democracia y el derecho de todos los ciudadanos a vivir en un país donde nadie esté por encima de la ley.
Asumo esta nueva etapa con la misma humildad, con convicción y con la experiencia acumulada en estos años, y con la ilusión de seguir mejorando nuestra institución, apoyándome en el Consejo Fiscal para mantenerla libre de cualquier injerencia indebida.
Esta es una lucha sin fin, y sabemos que también tenemos que mejorar, pero contamos con personas valiosas, comprometidas y capaces de enfrentar los desafíos que se vienen.
A mis compañeras y compañeros del Ministerio Público: nuevamente, gracias por caminar conmigo durante estos cuatro años. Sigamos trabajando juntos, con valentía, honestidad y compromiso, por la justicia y por Costa Rica.
Y para cerrar, quiero repetir las palabras de don Jorge Araya: “Espero seguir siendo un estorbo para algunos malos ciudadanos”.
Que Dios los bendiga, compañeros, los proteja y los cuide siempre a ustedes y a sus familias.






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