El Gobierno de Estados Unidos ha confirmado este viernes que entregará bombas de racimo a las Fuerzas Armadas ucranianas, una decisión que reconoce “difícil” pero que ha defendido alegando que ha sido consultada con los países aliados y que servirá a Ucrania para “defenderse” de la ofensiva iniciada por las tropas rusas en febrero de 2022.
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, ha anunciado un compromiso que choca con los avisos de Naciones Unidas y que contraviene una convención internacional que prohibe el uso de este tipo de armamento, de la que ni Estados Unidos ni Ucrania son parte. Entiende, de hecho, que los países firmantes de dicho tratado “no pueden apoyar formalmente” este paso.
Sin embargo, según Sullivan, estos mismos países sí “entienden” la decisión, ya que “reconocen la diferencia entre el hecho de que Rusia use sus municions de racimo para atacar Ucrania y que Ucrania las use para defenderse”.
Según Biden es transición
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha asegurado que el compromiso para enviar bombas de racimo a Ucrania fue una “decisión difícil” pero necesaria, ya que las fuerzas ucranianas “se están quedando sin munición” y el armamento anunciado este viernes funciona como “transición”, para ganar tiempo hasta conseguir nuevos proyectiles de artillería.
“Fue una decisión muy difícil para mí. La hablé con nuestros aliados, con nuestros amigos en el Congreso”, ha explicado Biden en una entrevista para la cadena CNN, poco después de que varios departamentos de su Administración anunciasen lo que ya venían anticipando días algunos medios, pese a los recelos expresados por organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y por Naciones Unidas.
Las municiones de racimo prometidas por Washington son compatibles con las lanzaderas de proyectiles de 155 milímetros que ya tiene Ucrania, algo en lo que ha querido incidir Biden para hablar de lo que ha descrito como un “periodo de transición”. En este sentido, ha señalado que no se trata de un compromiso “permanente”, sino hasta conseguir otro tipo de proyectiles de artillería que puedan servir a las fuerzas ucranianas.
La Convención sobre Municiones de Racimo, un tratado internacional suscrito por más de un centenar de países, aboga por prohibir este modelo de armas por su impacto indiscriminado sobre la población civil. “No somos firmantes de este acuerdo, pero me llevó un tiempo convencerme de hacerlo”, ha explicado el mandatario norteamericano, que ha dicho seguir la “recomendación” fijada por el Departamento de Defensa.
“Lo principal es ver si (los ucranianos) tienen las armas para frenar ahora a los rusos (…) o no. Y creo que las necesitan”, ha añadido, en línea con los argumentos expresados en las últimas horas por distintas voces de la Administración.
Biden ha dado este polémico paso antes de emprender rumbo a Europa, para una gira por varios países que estará marcada en gran medida por el contexto ucraniano y que tendrá como gran cita la cumbre de líderes de la OTAN en Lituania.
Zelenski agradece
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha agradecido al Gobierno de Estados Unidos el nuevo paquete de ayuda militar anunciado este viernes, que incluye el envío de bombas de racimo, ya que considera que “la expansión de las capacidades defensivas de Ucrania dará nuevas herramientas” para poner fin a la ocupación rusa y “acercar la paz”.
Zelenski, que no ha aludido a las municiones de racimo, ha destacado que se trata de un paquete “oportuno, amplio y muy necesario”, en un mensaje en Twitter en el que ha resaltado los esfuerzos “decididos” de Washington, que “acercan la victoria” frente al “enemigo” ruso. Permite, ha añadido, que la “democracia” pueda imponerse a la “dictadura”.
La última ayuda choca con la Convención sobre Municiones de Racimo, un tratado internacional suscrito por más de un centenar de países y que aboga por prohibir este modelo de armas por su impacto indiscriminado sobre la población civil. Ni Estados Unidos ni Ucrania son países firmantes, por lo que teóricamente no están obligados a cumplirlo.
La Administración de Joe Biden, no obstante, ha tratado de justificar el envío alegando que Ucrania tiene derecho a defenderse de los ataques de Rusia y que se trata de armamento con una tasa de fallo mínima. Además, Kiev se habría comprometido por escrito a limitar su uso en zonas pobladas y a registrar todos los ataques para facilitar el posterior desminado.







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