ÚLTIMAS
NOTICIAS

El discurso machista del presidente Chaves que impulsa la agresión infantil ◘ Voz Propia

El discurso machista del presidente Chaves que impulsa la agresión infantil
Haga clic para compartir en su red preferida:

OPINIÓN. Muchos dirán que el discurso machista del presidente Chaves en Sabalito de Coto Brus es bueno y es aceptable. Incluso muchos lo dejarán pasar, porque “ya sabemos cómo es él” y nada pasa. Pero eso no es así, claro que mucho pasa, y muy grave.

Dijo Rodrigo Chaves Robles, con ese tono fingido de don de barrio:

“…y si me dicen malcriado por eso, vayan reclámenle a mi tata que me dio buena coyunda, porque no me dio lo suficiente, porque voy a seguir”.

Para quienes desconocen, el presidente hace referencia a que su padre le agredió con una soga de cáñamo que en el campo se llama coyunda, también como sinónimo de faja. Es decir, “dar coyunda” es dar faja o “fajear”, agredir a los hijos con faja fuerte y ancha o soga de cáñamo.

Provengo de ese pueblo, de Sabalito de Coto Brus, y sé de primera mano que se trata de un pueblo lleno de gente amable, buena y trabajadora. Pero también esa comunidad, como el resto de la zona sur, y como el resto de las comunidades rurales de este país, está cargada de machismo y de agresiones de diversos tipos. Una de ellas es la agresión infantil, una que muchos vimos y, quizás, vivimos.

Dirán que es bueno que le vuelen coyunda (faja ancha, cáñamo duro) a los niños y niñas, “porque si nos dieron a nosotros y aguantamos y salimos bien, pues esa es la solución”. Esa afirmación es una de las mayores estupideces que he escuchado en mi vida, una estupidez que nos hace víctimas y cómplices de la agresión, pero que es comprensible porque así nos engañaron (soy de la generación X).

El punto es que si nosotros salimos bien fue, quizás, porque éramos fuertes o un poco más fuertes o, más bien, quizás éramos débiles en realidad, tanto así que agachamos la cabeza y nos sometimos a la agresión que tantos traumas, temores y problemas emocionales nos dejaron.

Y claro, ahora nos sentimos muy fuertecitos porque no nos toca sufrirlo de nuevo. Es nuestra farsa egoísta y conveniente.

Vamos al grano, programa.

Debe quedar MUY CLARO que la agresión destruye voluntades, destruye fortalezas propias, destruye autoestima, destruye dignidades, destruye el amor y destruye la inteligencia. “¡¿Qué no hubiera hecho yo mejor estimulado?!”, pregúnteselo seriamente. Quizás hubiera sido doctor o ingeniero, como alguna vez quise. Posiblemente astronauta o futbolista de primer nivel.

Yo quería ser mucho de eso y en el campo a mí me dijeron “que me dejara de pendejadas”, que mejor “volara machete y pala como los hombres”, que “eso es de maricas”, que “no llore maricón, sea más hombrecito”, cuando me impedían soñar y crear algo nuevo. Se burlaban de mí por ser competitivo, por tratar de hacer unas “olimpiadas” con los demás niños del pueblo, por leer libros subido en un árbol, por no querer matar pajaritos con la flecha, por escribir poemas y cuentos. Así es, hablo de mí mismo y después de 50 años de vida puedo decir que todas esas estupideces y agresiones las recuerdo con amargura, porque me impidieron ser muchísimo mejor.

Pero yo no tuve padre, tuve una gran madre y no un padre agresor machista que me lo impidiera. Por eso pude sacudirme de eso conforme fui creciendo.

Pero aquí el asunto no soy yo, es lo que este presidente soberbio y machista dice en esas comunidades llenas de agresores y agresoras de sus hijos e hijas (“las mujeres no juegan fútbol”, o “las mujeres son del hogar”, etc.).

Cuando un líder de grupo, el líder de la manada, hace o dice algo da el ejemplo. Eso ha sido siempre así. Y cuando el presidente Chaves llega a mi pueblo a pretender validar o justificar la agresión con coyunda está indirectamente siendo cómplice de múltiples agresiones. Es un acto de una arrogante irresponsabilidad y de una total falta de conciencia sobre el daño que provoca.

No. Darle coyunda a los hijos NO hace ni buenas ni mejores personas, hace hombres llenos de traumas y conflictos que tendrán una mala vida, una vida de confrontaciones, agresiones a otros más débiles (niños, mujeres, homosexuales, discapacitados, etc.) y una incapacidad de amar como realmente se ama a los propios y a los extraños. Es decir, hace hombres como el presidente Rodrigo Chaves.

Y claro, también hace criminales, sicarios y personas perversas.

Este artículo de opinión representa solamente el criterio y pensamiento de quien lo firma. El autor asume cualquier responsabilidad social o legal de lo expresado. Culturacr.net no se hace responsable por consecuencias generadas a partir de esta opinión. Si desea publicar en este medio, contáctenos según estos datos.

Compre el libro Bebidas ancestrales de Costa Rica
Haga clic para compartir en su red preferida:

Leave a Reply

Your email address will not be published.