OPINIÓN. Aunque la expresión original “zoon politikon” no fue creada para ser antagónica del ignorante político, hoy en la coyuntura de sociedades que sucumben ante el populismo y las dictaduras construidas desde una democracia débil, adquiere más sentido plantear esa dicotomía. Es simple, veamos.
Estos regímenes populistas que buscan la dictadura y el control de todos los espacios de poder para impulsar los intereses económicos de los grupos que les financian, normalmente plantean una falsa dicotomía de que son los pobres quienes apoyan a un gobernante populista y los ricos lo rechazan, cuando en realidad no es así.
La realidad nos dice, con base en estudios serios de universidades de primer nivel, que la dicotomía correcta se da entre quienes saben y quienes no saben -y se dejan engañar y manipular-.
Sin embargo, una persona puede ser inteligente en su desempeño técnico y profesional, pero ser un ignorante político (y/o cultural). Es decir, se trata de saber y comprender de política y sociedad con base en el conocimiento acumulado por la humanidad, no de saber por saber o de especular que se sabe. El ignorante de la política por lo general también es un ignorante cultural, que desprecia las artes y las actividades humanas que no entiende o no considera importantes para la economía o el materialismo consumista.
¿Zoon politikon?
El zoon politikon, la expresión de Aristóteles, ayuda a entender esta situación. Significa “animal político o animal social” y se refiere a la capacidad que tienen los humanos para crear ciudades -sociedades- y poder convivir adecuadamente en ellas sin volver a las cavernas. Es decir, el zoon politikon es el humano que sabe, entiende, comprende y puede aplicar la política para poder convivir en sociedad.
Un ignorante político no se desempeña como el zoon politikon griego de 3 siglos antes de Cristo, sino que se queda sin entender los principios fundamentales de la democracia y la convivencia en una sociedad donde se dialoga, se negocia y donde existen reglas -leyes- para dirimir conflictos y tener paz social. Es un primate político que solo escucha las voces del odio, de la mentira y del conflicto, y aunque la expresión parezca ofensiva tiene mucho sentido.
Tampoco entiende de los pesos y contrapesos de la democracia, de la división de poderes, del Estado de Derecho y de lo valioso de tener instituciones sólidas y fuertes. No entiende los procesos políticos ni el funcionamiento del sistema social, político y democrático en una sociedad avanzada, por mencionar algunos principios básicos y de gran relevancia.
No entiende que el respeto al criterio ajeno es la paz -parafraseando a Juárez-. Tampoco entiende que la política no es para servirse, sino para servir, de acuerdo con las reglas y en el marco de la convivencia pacífica entre todas las fuerzas sociales y políticas de un país. Es decir, todo lo que representa el movimiento que impulsa la figura de Rodrigo Chaves.
Sin embargo, hasta el ignorante político puede aprender y rectificar. A las personas sensatas no les gusta que les mientan, les engañen o los cojan de idiotas tanto. La dignidad puede recuperarse tarde o temprano. Pero eso requiere educación, requiere que el zoon politikon eduque al primate político en lo posible, mediante un diálogo fraterno y con criterios claros.
Así las cosas, una persona puede parecer y ser astuta e inteligente, pero no necesariamente comprender lo que sucede en su entorno político y cultural. Algunos autores también le llaman el analfabeto cultural, razón por la que la educación en artes, cultura, política, derecho, economía y ciencias sociales se hace cada día más importante.

