Site icon Culturacr.net

Israel y Costa Rica: Generaciones que no valoran lo esencial porque no comprenden lo que costó

fb odio
Haga clic para compartir en su red preferida:

OPINIÓN. A pesar de las enormes distancias, nos gobiernan dos generaciones que no valoran lo esencial, porque no comprenden el dolor humano que costó. Lo esencial no es invisible a los ojos: está ahí, se llama paz, se llamada estado social de derecho, se llama democracia, se llama amor y se llama solidaridad. Lo contrario se llama agresión, violencia y guerra, se llama dictadura o estado totalitario, se llama odio y se llama egoísmo.

Quienes hoy gobiernan en Israel y Costa Rica ya no son hijos de la guerra, de la violencia, del odio genocida y del dolor humano más espantoso que existe, son los nietos de la barbarie de las guerras. En sus grandes diferencias, del holocausto de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil de 1948. Y los nietos pocas vez comprenderán lo que sufrieron sus abuelos para lograr la paz, la estabilidad y bienestar que ellos tienen en el presente.

Y los nietos parece que perdieron de vista el gran beneficio que recibieron por el sacrificio de cientos o miles o incluso millones de personas. Parece que no comprenden que unos 5 a 6 millones de judíos fueron vilmente asesinados por el odio para que luego pudieran tener Israel con el auspicio de Estados Unidos y Occidente. Parece que no comprenden que cientos de ticos tuvieron que morir para que se fundara la Segunda República y se creara el estado de bienestar al que Costa Rica le debe toda grandeza que pueda tener.

Hoy Israel comete un atroz genocidio contra los palestinos y ya es innegable. Ninguna persona con conciencia puede rechazar una realidad tan espantosamente avasallante: las víctimas del genocidio de la guerra mundial hoy cometen uno contra un grupo más débil en Gaza y Cisjordania. Los que ayer fueron débiles ante la ignominia de las armas, hoy toman las armas para destruir al más débil, en una guerra cuyo único componente real es el odio. El odio más salvaje que hayamos podido ver en este siglo, y yo diría desde que tengo vida y conciencia social (los últimos 35 años, desde el inicio de los noventa con la caída del bloque socialista y la caída del muro de Berlín).

Hoy Costa Rica, en una dimensión muy diferente y pequeña comparada con la matanza israelí, recorre los caminos del desaprendizaje, de la desmemoria de lo que costó a los abuelos en el 48 encontrar un acuerdo nacional para fundar un estado de bienestar que alejó a este país de la violencia de las guerras, de la miseria, de la opresión y condiciones inhumanas que vivieron otros países de la región latinoamericana.

Costa Rica logró fundar una democracia, un estado social de derecho y una institucionalidad que se desean los países del mundo. De ahí vienen los mejores índices que hoy seguimos presumiendo (y otros que estamos perdiendo) en temas sociales, de salud, ambiente, políticos, entre otros.

Pero la generación de hoy, los que pisamos 30, 40, 50 o 60 años de edad, nacidos después del 48, nietos de los mártires y de los sobrevivientes, parece que perdimos de vista todas esas maravillas que trajo a este país el estado de bienestar, ese estado democrático, con división de poderes y basado en la legalidad, en el estado de derecho, que procura la justicia social y el beneficio para las personas más vulnerables de la sociedad. Somos una generación que olvidamos cuidar y respetar lo que tenemos, quizás porque no lo ganamos y no lo merecemos, por eso hoy esta generación no es prudente y parece apoyar un presidente cuyas manifestaciones, una y otra vez, son las de una persona irresponsable, que busca el conflicto, soez y agresiva, que no entiende nada de la historia costarricense. Y, por eso, cree que puede dinamitarla.

Después de 30 años en países machistas, este señor vino a validar del costarricense ese machismo primigenio y salvaje que aún parece hacerle feliz, vino a estimular la violencia y la inseguridad en todos los niveles, vino a generar conflicto entre los costarricenses, quienes después de tantos años de paz, de repente perdimos de vista los esencial: precisamente mantener sana esa valiosa paz que siempre nos ocupó. Pero eso no es posible con una persona agresiva, que busca ponernos a pelear y que para eso se basa en dichos machistas y expresiones agresoras que incluso motivan la violencia infantil.

En Israel, Benjamin Netanyahu nació en 1949, es un hijo de sobrevivientes, uno a quien parece ser que le enseñaron más a odiar que a perdonar y amar. En Costa Rica, Rodrigo Chaves nació en 1961 y parece haber recibido mucha “coyunda” de su padre, como él mismo refirió, tanto así que lo convirtieron en una persona traumada que no puede dialogar o producir acuerdos desde la paz, sino que necesita la amenaza, la agresión y el ataque vulgar.

En resumen, dos generaciones que perdieron de vista y que no valoran lo esencial, porque no comprenden lo que costó, superar el odio de la guerra, de la violencia y de la guerra que ellos mismos han propiciado y siguen propiciando. Los costarricenses aún podemos rectificar, antes de que el odio sea demasiado y la violencia incontenible.

Haga clic para compartir en su red preferida:
Exit mobile version