En la zona de Cutris de San Carlos la Fuerza Pública enfrenta una guerra contra mineros ilegales en un constante “juego del gato y del ratón”, en el que la policía costarricense encuentra un área de explotación y pronto aparece otra en una ubicación diferente.
Lo que los actores sociales y políticos, según parece, no han dicho a los costarricenses es que incluso si se explotara el oro de la finca de Crucitas, lo cierto es que toda la región de Cutris presenta diferentes potenciales de extracción para coligalleros que funcionan al margen de la ley.
Nuevas áreas fuera de Crucitas
Hace un par de días, la Fuerza Pública descubrió una nueva área de extracción en el Cerro Conchuditas, un sitio fuera del área de Crucitas, donde llegó al perseguir algunas pistas, a 25 kilómetros de distancia de caminata, porque los vehículos ordinarios no ingresan.
Los oficiales encontraron en Las Conchuditas cerca de 3.000 sacos con sedimentos, el equivalente a unas 150 toneladas de material minero, que consiste en una mezcla de tierra y rocas.
Decomisos y ataques violentos
Sin embargo, el foco sigue estando en Crucitas, porque el fin de semana dejó un decomiso de gasolina, así como de un arma, con la que fueron atacados los policías en el cerro Fortuna.
El revólver calibre 38 con 5 municiones estaba en el cerro Fortuna, luego de que desconocidos dispararan con los oficiales. “El hecho se registró la noche del sábado, durante un patrullaje enfocado en el combate de la minería ilegal”, informó Seguridad Pública.
“Es por ello que, al notar la presencia de oreros en el lugar, los oficiales les ordenaron detenerse, pero estos optaron por disparar, para luego introducirse entre la vegetación y huir, dejando el arma abandonada en el sitio. Afortunadamente ninguno de los miembros de la Fuerza Pública resultó herido”, amplió la Fuerza Pública.
Aparte de ese enfrentamiento, en la comunidad de Las Chorreras -que ya tiene orden judicial para ser desalojada y destruida por estar en territorio natural protegido-, fueron decomisados 190 litros de gasolina que era transportada presuntamente de manera ilegal y sería usada para la actividad minera furtiva.
“Dicho combustible estaba dentro de cinco pichingas que iban a bordo de un vehículo carga liviana, el cual era conducido por un nicaragüense de apellido López”, informó Seguridad.
“Bajo la dirección funcional del fiscal de turno de San Carlos, dicho sujeto fue aprehendido y remitido a la orden de la Fiscalía de Flagrancia de ese cantón. Además el vehículo fue decomisado al igual que el combustible, el cual fue entregado a Recope, tal y como corresponde en estos casos”, narra el reporte policial.
La situación es socialmente tensa, porque se trata de una gran cantidad de invasores nicaragüenses que operan con el apoyo de la delincuencia organizada, en un momento donde el oro ya alcanza los 4 mil euros por onza, un precio exorbitante y que promueve grandes codicias.
Incluso si Costa Rica decidieron explotar el oro, mediante cualquier mecanismo, lo cierto es que la minería ilegal seguiría presente en diferentes áreas del distrito de Cutris y el daño ambiental, así como el daño a la salud humana, en la zona continuaría, aunque con sería previsible que hubiera mayores controles.
La zona es parte de un área fronteriza que está protegida como reserva natural por ley, lo que facilita el ingreso por montaña de los nicaragüenses desde el río San Juan, ante la inexistencia de una vía paralela al río en esa parte de la frontera. La famoso trocha fue abierta desde La Trinidad, desembocadura de río Sarapiquí, hacia el este, donde desemboca el San Juan en isla Calero.
El mapa muestra el distrito de Cutris y, al norte, junto al río San Juan, el área protegida por ser fronteriza. Nótese que al norte está la Reserva Indio Maíz, zona protegida de Nicaragua que permite también la llegada furtiva por las riberas del San Juan.

