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Los héroes del silencio pueden salvar la democracia costarricense – Voz Propia

Los héroes del silencio podrían salvar la democracia costarricense
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Cuando unos se deprimen con miedo y otros hacen fiesta por un supuesto “triunfo” en las próximas elecciones, surge la esperanza en los héroes del silencio, esos votantes costarricenses que en los momentos difíciles han salvado la democracia y la sensatez política en Costa Rica.

Pero ¿quiénes son esos héroes del silencio? Hablo claramente del votante silencioso, una masa de votantes amorfa que se extiende a lo largo de todo el país y no manifiesta su predilección hasta el último momento.

Hablo de todas esas personas que rechazaron la encuesta, de quienes estaban ocupados trabajando en una oficina o trabajando en casa, atendiendo a sus hijos, de quienes prefieren callar hasta el último momento, de quienes están ocupados en su vida diaria y no pueden o no quieren contestar. De quienes no hablan de política, pero en su propia intimidad hacen su reflexión y deciden hacia el final.

Pero también hablo de esos que, incluso representados en la encuesta del CIEP, son indecisos, algunos porque no deciden entre 3 o 4 opciones y otros porque se resisten a votar por las opciones que son oposición, quizás influenciados por la marejada de mentiras, engaños y manipulación chavista en medios alineados y redes sociales.

En todo caso, para poner los números en claro, es preciso saber que en ese estudio de opinión se detectaron un 31% de entrevistados (de la muestra total) quienes afirman que podrían ser abstencionistas hoy, pero que mañana pueden cambiar de opinión. Gran parte de esos pueden ser votos silenciosos que aparezcan hacia el final para salvar la democracia costarricense.

El otro 69% de decididos a votar, tiene un 32% de indecisos. Es decir, el 32% del 69% son indecisos, mientras Laura Fernández tiene hoy un 40% de ese 69%. Eso quiere decir, en dos platos, que el porcentaje real de quienes hoy votarían por la oficialista es de un 27% (el 40% del 69%) y los indecisos serían un 21% (el 32% del 69%).

Así las cosas, hay aproximadamente un 73% de la muestra (excluyendo a Fernández) que no votarán por el chavismo, un 31% de posibles abstencionistas y un 21% de indecisos, además de los decididos hoy por alguna de las otras candidaturas, 73-52, un 21% de la muestra total.

Ahí está ese voto silencioso, que posiblemente no se logre en buena parte, porque no irá a votar o no podrá ir a votar. Sin embargo, en este país cuando el llamado es superlativo, de una amenaza inminente al más alto nivel, como la amenaza latente y clara de una dictadura, podríamos tener la esperanza de que surge esos héroes del silencio, en masa, a salvar la democracia costarricense.

Agrego a lo anterior que, sin necesidad de disminuir o desacreditar la encuesta del CIEP (como han intentado hacer algunos comentarios en redes, de manera torpe y conspiracionista), es claro que ese estudio se realizó entre el 11 y el 15 de enero, antes de que los debates de OPA y la UCR, principalmente, hubiese podido causar algún efecto en los indecisos o, incluso, en quienes pensaban no votar, pero ahora quizás sí se sienten motivados por alguna razón.

La próxima del CIEP será el 28 de enero, pero es posible que venga una de Idespo de la UNA, quizás aplicada lejanamente en un período parecido a la del CIEP, que no revelará nada nuevo. También es posible que en estos días surjan otros estudios, de Demoscopía o alguna otra encuestadora seria que no haya evidenciado estar alineada con los intereses del oficialismo.

Intuyo (porque no es posible demostrarlo con los estudios serios que tenemos) que muchos abstencionistas del pasado hoy se están decantando por la oficialista, gente a la que antes la política no le interesó y que fue apática por desconocimiento o rechazo provocado por el amarillismo mediático. El CIEP, de hecho, proyecta un abstencionismo menor al de las elecciones anteriores.

Todo es contexto nos permite percibir que podría surgir ese voto que no se manifiesta, pero está latente y las encuestas no pueden medir adecuadamente (al menos no las que conocemos).

Ese voto silencioso, que también podría pensarse como útil, podría surgir en la última semana (casi el 70% de los indecisos indican que deciden la última semana) e incluso el último día. Y esa será la esperanza última de que los costarricenses de verdad hayan aprendido algo del valor de la democracia y saquen a relucir su ser cazurro, taimado e inteligente.

Los héroes del silencio, finalmente, habrán hablado de nuevo y muy claro.

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