OPINIÓN. Por Omar Jiménez Camareno. Cuando queremos alcanzar un propósito, es necesario definir un plan de acción por medio del cual definimos:
Un objetivo estratégico- objetivos específicos- metas (resultados a alcanzar en determinado tiempo), actividades para obtener esos resultados, responsables de las actividades y el presupuesto para financiar las actividades programadas.
Esto es el ABC de una planificación mínima.
Cuando las cosas no se planifican y se hacen sin ningún orden, es decir cuando no se siguen los pasos en el orden correcto, la sabiduría popular dice que se está poniendo la carreta delante de los bueyes, con lo cual claramente resultará imposible que los bueyes jalen la carreta.
En el Diario Extra de hoy, el ministro de Hacienda, al mejor estilo del “memorándum del miedo”, dice que en caso de asignarse el 8% del presupuesto nacional a la educación, como lo establece nuestra Constitución Política, habría que dejar libres a la totalidad de los presos.
Este es un ejemplo claro de cuando por falta absoluta de planificación, se pretende poner la carreta delante de los bueyes.
Todos sabemos que estamos viviendo la peor crisis en materia de seguridad ciudadana y que hasta ahora el gobierno ha sido incapaz de establecer un plan, aunque sea mínimo para enfrentar dicha crisis.
También sabemos que, a mediano y largo plazo la educación es una, sino la principal herramienta, para prevenir la delincuencia.
No es casualidad que, en momentos en que enfrentamos también la peor crisis educativa del país, los índices de criminalidad se hayan disparado.
Dejar de invertir en educación es condenar, ahí si, a cientos de miles de muchachas y muchachos, a la pobreza y ponerlos en manos del crimen organizado.
Este gobierno recortó en el 2023 casi cien mil becas del programa avancemos, eso significa cien mil jóvenes que dejaron de recibir ayuda económica para poder estudiar y ahora pretende reducir aún más la inversión en educación pública y recortar el presupuesto a las Universidades Públicas.
Decir que para financiar la educación habría que liberar a todos los presos lo único que deja en evidencia es la incapacidad de este gobierno para planificar y para administrar correctamente la política carcelaria.
Dejar de invertir en educación es el camino seguro para que nuestros hijos e hijas, nuestros nietos y nietas, se queden sin oportunidad de estudiar, de alcanzar un día la posibilidad de obtener una profesión y con ello un trabajo digno.
Es decir, que al contrario de lo que dice el ministro de Hacienda, dejar de invertir en educación es el camino seguro para que nuestros jóvenes sean reclutados por las bandas del crimen organización y terminen llenando aún más las cárceles del país.
Señor ministro, no ponga la carreta delante de los bueyes, el país necesita más aulas para que no tengamos que construir más celdas, ni tengamos que comprar carpas.
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