Por Omar Jiménez Camareno. La dignidad se califica, no se cuantifica.
Conocí a Luz Mari Alpízar en las filas del Partido Nueva Generación.
En el poco tiempo en que Luz Mari y yo coincidimos como miembros de esa organización política partidaria, no comulgamos en, digamos, la misma tendencia dentro de dicho partido político.
Sin embargo, reconocí en Luz Mary Alpizar su valentía y dignidad para defender sus posiciones con firmeza, pero también con respeto a las posiciones de los demás, aún y cuando no coincidieran con las de ella.
Algunos años después, me reencontré con Luz Mari en las conversaciones que se realizaban para conformar una coalición política de cara a las elecciones del 2022, que se proponía, ya para entonces, encabezara Rodrigo Chaves como candidato a la Presidencia de la República.
Luz Mari participaba de esas conversaciones como Presidenta del Partido Progreso Social Democrático, yo como Presidente de un partido político en proceso de inscripción, llamando Agenda Democrática Nacional (ADN).
Agenda Democratica Nacional, se retiró de esas conversaciones y se apartó del movimiento que, ya para entonces, proponía a Chaves como candidato Presidencial.
Todos sabemos que al final Rodrigo Chaves, fue el candidato del Partido Progreso Social Democrático, obviamente con el beneplácito de Luz Mari Alpízar.
Durante la campaña electoral del 2022, adversé, tanto en la primera ronda, como en la segunda ronda, la candidatura de Chaves, básicamente por dos razones:
A) por las denuncias debidamente fundadas y documentadas en su contra de haber incurrido en hosigamiento sexual contra colaboradoras suyas en el Banco Mundial;
B) por sus posiciones populistas contrarias al respeto a la institucionalidad democrática, a la libertad de prensa y sus propuestas neoliberales y conservadoras
Debo decir, con absoluta franqueza, que extrañé que Luz Mari Alpizar, a quien conocí como una firme defensora de los derechos de las mujeres y una demócrata, no solo guardara silencio, sino que, además, permitiera que Chaves fuera el candidato Presidencial del partido que ella preside, y fuera, además, candidata a diputada, junto al rejuntado de candidatos a diputados que armaron, en el cuál la figura mediática, sin duda era Pilar Cisneros Gallo.
Se acredita a Enrique de Borbón o de Navarra, aspirante al reino de Francia, que aceptó convertirse al catolicismo siendo protestante, con tal de ser Rey de Francia, la frase, “París bien vale una misa”.
Concluí, quizás prematuramente, ante la complacencia de Luz Mari Alpízar con la candidatura de Chaves y la del rejuntado de candidatos a diputados, encabezado por Pilar Cisneros, que Luz Mari también pensaba que una diputación, “bien valía mirar hacia otro lado” y guardar silencio ante un candidato que ponía en entredicho, al menos para mi, la convicción de Luz Mari en la defensa de la democracia y de los derechos de las mujeres.
Ya como diputada, Luz Mari, se ha apartado en algunas pocas ocasiones de la posición de la mayoría de los diputados de la fracción oficialista y ha votado en contra de las órdenes de Chaves.
Eso y algunas decisiones a lo interno del Partido Progreso Social Democrático, provocaron el rompimiento del chavismo con la diputada y presidenta del partido, Luz Mari Alpizar.
Recientemente, Pilar Cisneros, Jefe de Fracción del Partido Progreso Social Democrático, y ocho diputados más, anunciaron públicamente su apoyo al Partido “Aquí Costa Rica Manda”, pero sorprendente o cínicamente, no renunciaron a ser parte de la fracción legislativa del Partido Progreso Social Democrático.
Hoy, Luz Mari Alpízar solicitó, con todo derecho, que el directorio de la Asamblea Legislativa la reconozca, a ella, como la única legisladora miembro de la fracción de Progreso Social Democrático, y por lo tanto como la Jefe de dicha fracción parlamentaria.
Pilar Cisneros, quien fue la vocera pública de los nueve diputados, cuando anunciaron su adhesión al Partido Aquí Costa Rica Manda, argumenta que ella (Pilar) sigue siendo la Jefe de fracción del Partido Progreso Social Democrático, aunque ya Pilar y los otros ocho diputados no sean miembros de dicho partido político por su propia decisión.
Pilar Cisneros, pretende que la cantidad de diputados, nueve con ella, basta para que, con absoluta falta de dignidad, ella siga siendo la Jefe de fracción de un partido del cual ya no es parte, y que sus compañeros diputados sigan siendo miembros de la fracción del partido que abandonaron.
Luz Mari Alpízar con la petición que realizó, no solo tiene razón jurídica y política, sino que además, se reencuentra con la mujer valiente y digna que conocí en Nueva Generación.
Al contrario de lo que pretende Pilar, con todo y sus recomendaciones de la necesidad de mentir a veces, la dignidad no es un asunto de cantidad sino de cualidad, de decencia y, en este caso, quien está actuando con dignidad es la diputada Luz Mari Alpízar quien, aunque en cantidad sea solo ella, en congruencia está siendo la única que está actuando como los principios éticos demandan.
Cómo ciudadano, mi reconocimiento y apoyo a la posición de la diputada Luz Mari Alpizar, porque la dignidad se califica, no se cuantifica.
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