Así lo dijo en el programa “Por tres razones” de Radio Columbia, donde la candidata oficialista Laura Fernández afirmó que no se mezcla con cerdos, razón por la que no habría ido al debate que convocó la Universidad Nacional y que empezó hace dos días.
Su afirmación precisamente se dio justamente después de no asistir al primer debate de la UNA y ser ampliamente cuestionada por no tener carácter propio para debatir ideas con otros aspirantes.
“Uno no se tira al piso a pelear con cerdos, porque termina embarrialado”, dijo.
Fernández intentó así justificar por qué no responde a los cuestionamientos que realizan los demás aspirantes presidenciales, ni asiste a debatir como demanda la democracia y es normal en las campañas electorales.
Cuando la conductora Evelyn Fachler le rio la gracia y le preguntó si eso va para alguno de sus contrincantes, la aspirante presidencial dijo que “no, no, no, si alguno se siente aludido, pero yo no voy a ir revocarme con ningún cerdo, porque no estoy dispuesta a embarrialarme”, aseveró con soberbia.
El video de lo dicho:
Con esa expresión se refirió indudablemente a la candidata Claudia Dobles, pero también a los candidatos Boris Molina, Fernando Zamora y Juan Carlos Hidalgo, quienes sí asistieron al primer debate para exponer sus propuestas y soluciones. Pero también a otros contrincantes de campaña que le cuestionan ser un títere de Rodrigo Chaves y no tener carácter suficiente para el puesto que ostenta.
Incluso la candidata indicó que “eso le duele” a quienes estuvieron en este gobierno “y salieron por la puerta de atrás”, en relación con sus supuestos méritos para llevar “la estafeta de Rodrigo Chaves” y el respaldo de Pilar Cisneros, quien camina con ella en sus giras.
Ante esa expresión de superioridad y claramente ofensiva, no hay reacciones de las demás personas aludidas, entre quienes cuentan los participantes del debate y los demás candidatos presidenciales, como Luis Amador o Natalia Díaz.
Sin embargo, se afirma en redes sociales que la candidata Fernández no quiere exhibir una supuesta inferioridad de conocimiento y ausencia de destreza en los debates, por lo que no se arriesga a perder seguidores.
Esa estrategia de no asistir a debates ha sido común en quienes tienen alguna ventaja según las encuestas y prefieren mantenerse con perfil bajo, hasta que haya alguna exigencia mayor.


