“Maldito progresismo” o “malditos progres”, escupen en redes sociales normalmente troles o cuentas falsas, quienes no saben qué es progresismo o de qué trata el progresismo. Y es comprensible, las redes son un buen espacio para el mal, para la desinformación, para la manipulación y el engaño, así como para la fabulación de grandes mentiras.
Pero también seamos francos: el progresismo no ha sido explicado a la población como corresponde, de acuerdo con el conocimiento y la ciencia política. Porque quizás algunos progresistas lo han torcido por intereses de grupo y porque quizás los mismos partidos progres no se han dado a la tarea de educar en ese sentido.
Mientras tanto, algunos por ignorancia, pero otros por malas intenciones, quieren reducir el progresismo a etiquetas como “ser progre” y con una carga peyorativa de supuestos significados que no son ciertos o son tergiversados. Vemos videos, memes y hasta gente diciendo “este es un progre” como si se tratara de un insulto. Hay videos que ven nuestros niños, niñas y jóvenes hoy donde otros jóvenes se burlan del progresismo y construyen mentiras, mitos y leyendas en torno a esta ideología, logrando así una tergiversación que va calando también en la juventud.
Curiosamente, los partidos y organizaciones que acuerpan el progresismo en Costa Rica y el mundo no han salido a desmentir esas campañas de troles y desinformación.
Dice el extraordinario filósofo y politólogo italiano Giovanni Sartori que estamos en la era de la videocracia, en la era del reel, del videíto corto que dice “Están regalando felicidad en el parque” y todo el mundo lo cree y sale a buscarla, teléfono en mano, sin mirar hacia arriba, sin mirar a los lados, sin darse cuenta que otros manipulan los hilos de la marioneta, para hacer dinero fácil o por razones político-ideológicas. Por eso hoy quieren construir la idea de que ser progre es como “ser comunista” o “ser chancletudo mantenido o vago”, entre otras tonterías afines.
Para ponernos a tono con la época, usemos la definición de Wikipedia, que define al progresismo como “una doctrina política y social orientada, generalmente, hacia el desarrollo de un estado del bienestar, la defensa de derechos civiles, la participación ciudadana y cierta redistribución de la riqueza. En este sentido, el progresismo defiende, en líneas generales, más equidad económica e igualdad social, así como también lo que se consideran mayores avances o progresos en materia sociocultural”.
Como es claro, el progre defiende al pueblo, la decisión del pueblo y la justicia para el pueblo, en contra de valores odiosos como la acumulación en pocas manos, la ausencia de derechos para las personas y un estado que genere bienestar para las amplias mayorías. ¿Es eso malo?
¿Por qué tanto miedo al progresismo si al final de cuentas sus valores son lo que la mayoría de personas quieren para una sociedad o un país? Por prejuicios y mitos creados por inescrupulosos, muchas veces financiados por grandes capitales o grupos de poder con ideas retrógradas que quieren mantener es establishment.
El progresismo es evolución en cuanto la gente pueda entender que no solamente existe para los poderosos de la sociedad, esos que tienen ventajas y que manifiestan o invierten capitales para provocar odio hacia quienes son diferentes o más débiles, como los pobres, los trabajadores, los indígenas, los negros o los homosexuales, por decir algunos.
¡Qué triste es ver a una persona afrodescendiente defendiendo la supuesta supremacía blanca o el racismo xenofóbico, o ver mestizos tratando de cholos o vagos a indígenas por diferencias culturales! ¡Qué triste ver a un gordo que sufre bullying por su gula luego agrediendo al homosexual, por ejemplo! Los casos son innumerables.
El progresismo es social demócrata también y considera que el estado debe intervenir para que las desigualdades no sean tan horribles y se logren países con magníficas condiciones, como Costa Rica, Uruguay y Chile, que son ejemplo en Latinoamérica en sus condiciones sociales y económicas. Porque sí, Costa Rica ha sido predominante progresista durante las últimas décadas, a pesar del influjo de fuerzas de la extrema derecha y del conservadurismo religioso o político. Porque sí, el progresismo ha hecho a Costa Rica especial, única y mejor que la gran mayoría de país del mundo.
Pregúntese por qué Costa Rica casi siempre gana en la mayoría de deportes en la región, incluso contra países más grandes y con mejores recursos. Pregúntese por qué Costa Rica tiene los indicadores sociales y educativos mejores de la región, también en temas sensibles como salud, vivienda, conservación ambiental, etc., a pesar del desgaste de los últimos años. Pregúntese por qué nos admiran tanto quienes nos conocen. Eso no se creó de la nada, NO, eso requirió un pensamiento y acción política diferente, progresista.
La abolición del ejército, la educación pública financiada por el estado, las universidades públicas, la creación de la CCSS, por mencionar algunos, fueron hitos históricos de corte progresista, porque pensaron en el futuro del país, salvaron al país que hoy tenemos de condiciones terribles, como las que viven otros países de la región.
Porque precisamente lo contrario al progresismo es el conservadurismo, de quienes piensan que conservar los valores que discriminan, que le permiten a otros odiar y atacar personas diferentes, están bien. El respeto a las creencias es fundamental también, excepto cuando esas creencias intentan imponerse en la sociedad mediante el poder, la mentira, el engaño o la manipulación de las personas inocentes.
Lo contrario es agarrarse de la biblia para tergiversar, manipular y mentir, es decir, abusarse de la religión para hacer política con intereses en grandes comercios que dañan la preservación de una sociedad sana y balanceada, que normalmente solo defienden los intereses de unos cuantos líderes religiosos.
Lo contrario al progresismo es quienes quieren explotar el planeta solamente por el capital y las comisiones que genera a nivel de corporaciones. Es decir, sólo importa el lucro y que se jodan las personas y el futuro. Eso no es progreso, eso es capitalismo salvaje y liberalismo conservador de extrema derecha.
El progresismo es humano, es digno y es honesto, defiende los derechos humanos en su amplitud -no solamente de algunos grupos específicos como alguna vez se ha tergiversado- y trabaja para crear mejores condiciones para poblaciones vulnerables, como las mujeres, los niños y las niñas, los adultos mayores, las personas con discapacidad, las personas discriminadas por su preferencia sexual, los trabajadores en condiciones de pobreza y explotación, los pequeños y medianos campesinos, los emprendedores o pequeñas empresas en competencia contra grandes monopolios, duopolios y oligopolios, las personas sin educación y sin ventajas al nacimiento, entre otros.
¿Que progre significa ser de izquierda? Falso. ¿Que progre significa ser comunista? Falso. Hay progresistas de izquierda moderada, de centro y de derecha moderada, el progresismo no va con los extremos, con el fundamentalismo, el populismo o el dogmatismo, por eso también es pragmático; es decir, es un pensamiento amplio que busca también que las ideas puedan ser viables, practicables y que generen beneficios reales para las mayorías, tarde o temprano.
¿Que el progre es chancletudo y vago? Falso. Se trata personas muy preparadas, de alto nivel, preocupadas y muy ocupadas que trabajan no solamente para su propio beneficio, como la mayoría, sino que dan la milla extra para aportar y servir a la sociedad.
¿Es eso malo? ¿En serio? ¿Ser progre es tan terrible como dicen troles y charlatanes o fanáticos en redes sociales? Por supuesto que no, eso se alimenta de la ignorancia.
¿Es CulturaCR progresista?
CulturaCR es un medio que no pertenece a ningún capital, a ningún grupo de presión o de interés. Es el medio más independiente que existe. Su único interés es defender el interés de las personas, de los seres humanos y de sus derechos fundamentales, en el marco de la democracia, de la legalidad y en el contexto de la comunicación digital.
Nadie nos financia, excepto los suscriptores y las personas que hacen donaciones al medio para poder defendernos y salir adelante; además de la pauta que logramos conseguir. No hay más secreto y no hay nada más. No pertenecemos a ningún partido político y no vamos a defender ninguno, excepto que defienda los valores que tenemos claros.
Entonces, ¿es CulturaCR progresista? ¡Por supuesto! Porque NO tiene nada de malo y sí mucho de bueno. No es una ocurrencia o una decisión fanática por defender intereses de grupos, de partidos o de algún líder mesiánico. NO.
Somos progresistas por cosas muy simples: el progresismo establece una visión de futuro, de progreso, que evoluciona y construye valores en contra de los valores odiosos que se formaron en nuestro pasado. Progresamos cuando superamos prejuicios e ideas que nos han hecho daño o que han hecho daño a grupos con pocas defensas.
¿Cuántas mujeres, niños y niñas, incluso adultos han sufrido por ser diferentes en algún sentido? ¿Cuántos gordos, feos, raros, entre otros, se han sentido mal?
Podría seguir, pero está claro. CulturaCR no es de ningún partido, no es de ningún banco o empresa, de ningún sindicato, de ninguna ONG, de nadie, naide. CulturaCR es de su comunidad, de la comunidad que comparte similares criterios y un pensamiento que piensa en el prójimo, en la solidaridad y en que el egoísmo de unos pocos nunca será lo mejor para la humanidad.
¿Somos progres? ¿Qué es ser progre? Solamente es una etiqueta de redes sociales. Pero si ser progres nos ubica dentro del progresismo que hemos definido, amplio, inclusivo, digno y humano, pues no hay duda alguna: somos progresistas y estamos orgullosos de serlo.
Somos progres, porque las personas somos lo que importa, somos el centro de la creación y debemos cuidarnos, querernos y estar por encima de ideas preconcebidas, de creencias añejas y rancias, dentro de la ciencia, la cultura y el humanismo.
Usted, posiblemente, sin creerse progre, piensa en los mismos valores que nosotros. Quizás le dé miedo decir que es progre, por el repudio de troles y fanáticos en redes, pero si usted entiende qué significa realmente ser progresista, entonces comprende con claridad que no debería tener miedo ni reparo alguno, todo lo contrario: debería ser orgulloso de serlo y gritarlo en todo lado, porque es algo digno y de futuro.
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