La marcha del 8M en Costa Rica no es este año una celebración: es una advertencia.
Colectivas feministas, organizaciones sociales y mujeres de distintos territorios del país convocan para este domingo bajo el lema “Por la democracia, los derechos y la vida digna de las mujeres”, con una agenda de demandas que apunta directamente al deterioro institucional, la violencia femicida y la restricción de derechos que el movimiento feminista costarricense atribuye al actual gobierno.
- Colectivas feministas y organizaciones sociales toman las calles bajo el lema “Por la democracia, los derechos y la vida digna de las mujeres”, en un contexto que describen como de avance autoritario y retroceso de derechos.

La movilización se articula en tres ejes: la defensa del Estado de derecho frente a lo que las organizaciones describen como un avance autoritario y debilitamiento de instituciones clave; la exigencia de justicia ante la violencia de género y el femicidio; y la defensa de la autonomía corporal, incluyendo el acceso al aborto legal. No es una agenda nueva, pero sí más urgente que en años anteriores.
- Defensa del Estado social de derecho y rechazo al debilitamiento del INAMU, CCSS, MEP, ICE y PANI
- Declaratoria de emergencia nacional por violencia basada en género y ejecución de la Ley de Reparación para familias de femicidio
- Rechazo a las jornadas 4×3 y creación de un Sistema Nacional de Cuidados
- Acciones efectivas contra la violencia política y digital hacia las mujeres
- Restitución del programa de educación sexual integral en todos los niveles educativos
- Legalización del aborto con acceso en el sistema público de salud
Las demandas de la marcha del 8M: de la emergencia por femicidio al rechazo de las jornadas 4×3
Entre las exigencias concretas que las organizaciones llevarán a las calles destaca la declaratoria de emergencia nacional por violencia basada en género, con mayor inversión en refugios, prevención y acceso a la justicia, y la plena ejecución de la Ley de Reparación Integral para familias sobrevivientes de femicidio.
También rechazan las jornadas laborales 4×3 por su impacto desproporcionado en las mujeres, y exigen un Sistema Nacional de Cuidados que distribuya socialmente esa carga. Piden además la restitución del Programa de Educación para la Afectividad y Sexualidad Integral, desmantelado durante esta administración, y la legalización del aborto con acceso dentro del sistema público de salud.

El movimiento también señala con preocupación el deterioro de instituciones como el INAMU, la CCSS, el MEP, el ICE y el PANI, y denuncia la persecución y estigmatización de voces feministas, críticas y LGBTIQ+, así como la violencia política y digital contra mujeres en la vida pública.
El movimiento feminista costarricense tiene más de 100 años de organización sostenida. Desde la lucha por el sufragio femenino en el siglo XX hasta las marchas del 8M y el 25 de noviembre de hoy, su articulación se realiza sin estructura jerárquica fija: mediante asambleas abiertas y comisiones temáticas que integran organizaciones de todo el país.
Un movimiento con más de un siglo de historia que dice: “no aceptamos retrocesos”
El movimiento feminista costarricense lleva más de cien años de organización sostenida. La articulación de esta marcha se realizó mediante asambleas abiertas y comisiones temáticas que integraron organizaciones de distintos territorios, incluyendo las voces de mujeres afrodescendientes, indígenas, rurales, migrantes, adultas mayores, mujeres con discapacidad y personas trans.
La convocatoria cierra con una frase que resume el espíritu de la jornada: “No nos gobierna el miedo. No aceptamos retrocesos. Donde intentan imponer silencio, gritamos más fuerte“, afirman.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) y revisada editorialmente antes de su publicación.




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