En el Día Mundial de la Alimentación, el Ministerio de Salud habla de seguridad alimentaria como uno de los supuestos objetivos del gobierno costarricense, sin embargo, los hechos que se evidencian en las políticas de la actual administración emiten un mensaje distinto.
Los arroceros fueron ampliamente perjudicados por la baja de aranceles, llamada “ruta del arroz”, que el gobierno aplicó desde el inicio. Esta medida dejó al sector en quiebra y la producción de arroz nacional disminuyó considerablemente.
Una situación similar aducen los productores de papa, quienes también están dejando de producir este alimento fundamental en la dieta costarricense por la importación masiva de papas de menor calidad y sin aranceles.
No obstante, mediante un comunicado el Ministerio de Salud titulado “Salud se une al llamado internacional para garantizar la seguridad alimentaria y un futuro sostenible“, la entidad recordó “el llamado realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con el fin de sensibilizar a la población sobre la importancia de transformar los sistemas agroalimentarios para garantizar el acceso a una alimentación saludable, equilibrada y sostenible para todas las personas”.
El comunicado planteó que najo el lema “Mano a la mano por unos alimentos y un futuro mejores”, la FAO “destaca la necesidad de que los esfuerzos conjuntos sean dirigidos hacia la creación de entornos donde los alimentos nutritivos y accesibles estén disponibles para toda la población”.
Si bien el mensaje es valioso, evidentemente contradice la acción gubernamental en este sentido y deja el comunicado como no más que una pose de lo “políticamente correcto”.
Un mensaje valioso
Las Guías Alimentarias Basadas en Sistemas Alimentarios orientan a la población a:
- Mantener una alimentación variada, natural y fresca.
- Consumir frutas y vegetales locales y de temporada.
- Incluir diariamente frijoles, garbanzos o lentejas.
- Elegir productos de origen animal con moderación y limitar el consumo de embutidos.
- Preferir lácteos bajos en grasa.
- Reducir el consumo de alimentos altos en sal, azúcar y grasa, por su relación con enfermedades crónicas.
- Adoptar prácticas saludables y sostenibles, como realizar actividad física diaria, compartir las comidas sin distracciones y evitar el desperdicio de alimentos.
De esta forma, se recuerda que una alimentación saludable y sostenible beneficia la salud individual, fortalece las comunidades y protege el ambiente, asegurando un futuro más justo y equilibrado para todas las personas.

