Jorge Rodríguez Vives, el actual ministro de Cultura y Juventud, censuró mención honorífica a libro que narra un “drama de la cruel dictadura Tinoco”, una obra dramatúrgica con esa referencia histórica.
El jerarca decidió anular arbitrariamente la decisión de varios jurados que concedieron menciones honoríficas a trabajos sobresalientes en diferentes ramas. Las menciones honoríficas, aunque no tienen un premio económico y no implican ninguna erogación adicional al Ministerio, otorgan prestigio y ayudan a difundir y comerciar las obras artísticas y literarias. El ministro cercena esa posibilidad al anularlas.
La eliminación de las menciones honoríficas afectaron obras de diferentes premios, como el caso de la mención honorífica a Montia Sancho por su libro “Una herida en mi sangre: drama de la cruel dictadura Tinoco”, una obra que mantiene viva la herida que dejó la dictadura de los hermanos Tinoco, ancestros del actual canciller de la República, Arnoldo André Tinoco, quien está actualmente investigado por crear un fideicomiso llamado “Costa Rica Próspera” que habría servido como estructura paralela para financiar ilegalmente la campaña de actual presidente Chaves.

Otro libro que se vio afectado en la censura ministerial fue el poemario “Yesca para el fuego” escrito por Paola Valverde, quien realizó serios cuestionamientos a varias situaciones que enfrentan los premios que otorga el Ministerio de Cultura y Juventud, como el hecho de que se filtren los ganadores con antelación y, claramente, que se hayan eliminado las menciones honoríficas.
Valverde también cuestionó que no se hubiera realizado un premio compartido, como al parecer le fue informado como una imposibilidad, entre otras preguntas que dio a conocer en una entrada pública en su Facebook.
También el activista político Sergio Ortiz denuncia en su columna Sentido Crítico que la mención honorífica fue eliminada a varios artistas en los premios nacionales de artes visuales, conocidos como los Francisco Amiguetti.
Entre los artistas afectados por la no validez de las menciones honoríficas está el escultor Hernán Arévalo, quien realizó una valiosa exposición sobre la obra de toda su vida:
Hace unos días trascendió que el jurado de 3 miembros del Premio Pío Víquez, incluyendo el representante del Ministerio de Cultura y Juventud, había decidido por unanimidad otorgar dos menciones honoríficas a reportajes que realizaron periodistas de La Nación y del programa 7 Días de Teletica, pero esos también fueron macheteados por la censura del jerarca.
La editora Evelyn Ugalde afirmó que “es inaceptable que el MCJ haya omitido las menciones honoríficas”, además de que “el Ministerio, como mero administrador de estos premios, está desconociendo decisiones inapelables de los jurados, socavando la legitimidad de un proceso cultural fundamental. Se debe exigir el reconocimiento inmediato de estas menciones honoríficas y respeto a la autonomía del jurado”.
Como es evidente, la decisión de Jorge Rodríguez Vives fue por razones políticas, dado que el presidente Rodrigo Chaves despotrica semanalmente contra esos dos medios de comunicación. Así las cosas, en al menos tres casos se evidencia que la decisión de Rodríguez Vives estuvo politizada.
La excusa del ministro fue que las menciones honoríficas no están en el reglamento de la Ley de Premios Nacionales, pero es claro que se vienen dando desde muchos años atrás y representan una decisión colegiada de los jurados para estimular algunas obras que lograron tener el favoritismo de la mayoría del jurado. El reglamento, además, no lo prohíbe, lo que según los principios del derecho, validan la costumbre.
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