La politización de las artes y la cultura en la historia se puede ver en dos situaciones concretas: cuando hay regímenes dictatoriales o bien en regímenes socialistas autoritarios y también dictatoriales.
La historia de la cultura nos enseña
Pero en Costa Rica ni las artes ni la cultura han servido a la política, ni mucho menos la política ha usado los recursos de las artes de una nación para hacer proselitismo político de ningún tipo. Los recursos de las artes son para las artes solamente y la libertad de expresión encuentra su máxima posibilidad en las diferentes voces artísticas del país.
Sin embargo, eso ha cambiado de manera insólita con la firma de un convenio entre el Ministerio de la Presidencia y el Teatro Popular Melico Salazar, aprobado por la junta directiva de la institución en una sesión extraordinaria No. E07-2024, efectuada el 29 de abril del 2024, hace poco más de un año.
El convenio permite a la jerarquía de esa institución artística usar sus equipos de sonido y tecnológicos, como una gran pantalla electrónica, en las giras oficiales del presidente Rodrigo Chaves y otras manifestaciones de orden político.
Esa situación se pudo confirmar en un mitin político que se realizó en la Plaza de la Democracia, frente al edificio legislativo, donde varios aspirantes políticos usaron el sonido aportado por el Melico Salazar para emitir discursos de corte electoral. En concreto usaron los equipos la ex ministra de Educación, Ana Katharina Muller y la aspirante presidencial Laura Fernández, así como comunicadores chavistas como Robert Barrantes -conocido como Robert Junior- y Marvin Rojas.
¿La política es parte de la cultura?
Si se considera a la cultura en un sentido amplio, como todo lo que hacen los seres humanos con sus manos y habilidades, todo es cultura. Existe la cultura política y la política cultural, pero también la politización de la cultura, que la historia no recomienda. Pero es diferente cuando se habla de actividades artístico-culturales. Veamos.
Cuando se le cuestionó a Pablo Piedra Matamoros, director actual de la entidad, sobre el hecho anterior, solamente respondió escuetamente que “el equipo se usó para dar acceso democrático al soberano a la información”.
Según Piedra, “se autorizó el uso de los equipos del TPMS para coadyuvar al Ministerio de la Presidencia a que el soberano pudiera tener acceso democrático a la información“, pero el Melico Salazar no es una institución adscrita al Ministerio de Comunicación ni entre sus funciones está brindar “acceso democrático a la información”.
Piedra Matamoros afirmó a Culturacr.net que “la política es parte de la cultura de un pueblo“, en respuesta a por qué el convenio es para actividades artístico-culturales, pero no políticas.
Pero en la Plaza de la Democracia no era la primera vez, porque desde meses atrás los equipos que fueron donados y comprados para el Teatro Melico Salazar, se venían usando en las giras presidenciales, con el riesgo de desgaste y deterioro que pueden sufrir recursos de alta tecnología cuyo propósito es servir a las artes. Es decir, que su uso “fue desnaturalizado” para ser usado con fines del proselitismo político que realiza el gobierno en sus giras, donde ataca a la oposición y emite discursos en los que pide apoyo para llevar muchos diputados al Congreso.
Convenio presenta “un fuerte vicio” al forzar que “la política sea una actividad cultural”
El ex director del Melico Salazar, Fernando Rodríguez, es del criterio que el convenio firmado con Presidencia es tanto absurdo como mal hecho, pero en concreto “tiene un vicio fuerte, que es identificar las giras presidenciales como actividades artístico-culturales”, porque eso no es así.
Rodríguez es contundente en que el convenio está “vacío de fondo, vacío de contenido, están forzando las giras presidenciales, las están homologando, como actividades artístico-culturales“.
El convenio (descárguelo aquí) indica que la alianza entre ambas partes “fortalecerá la promoción y difusión de diversas actividades artístico-culturales, bajo un marco de inclusividad e integración del entorno pluricultural de la sociedad costarricense, teniendo como sede tanto la infraestructura del TPMS como localidades clave a lo largo de nuestro país que serán definidas en adelante mediante anexos que formaran parte del presente convenio”. Sin embargo, como es público y notorio, las giras presidenciales son eventos políticos cuya prioridad es meramente política, no artística.
En efecto, la Ley N°7023 del 13 de marzo de 1986 con la que se crea el Teatro Melico Salazar, autoriza a la institución a “establecer convenios artístico-culturales con entidades de los sectores público y privado”, pero la expresión es clara al afirmar que son “artístico-culturales” no artísticos y culturales, por lo que deben ser de naturaleza artística de manera prioritaria, según defiende el ex jerarca de la institución.
“Por más que se quiera forzar y decir que la política es una actividad cultural, por favor, estamos hablando en términos administrativos de interpretaciones restrictivas, no pueden ser interpretaciones amplias; en términos jurídicos, y como principio jurídico general, la legislación se interpreta en términos restrictivos y más aún en derecho público, donde todo debe estar debidamente autorizado por el ordenamiento, ahí no cabe la interpretación“, señaló Rodríguez, quien también es abogado.
El Melico lo paga todo y no recibe nada a cambio
Afirma Rodríguez que un convenio se crea para una cooperación interinstitucional de “gana-gana” en donde ambas instituciones ponen algo, pero Presidencia no está aportando nada al Melico Salazar, más bien podría provocarle un deterioro de los equipos. “El Melico paga todo”, asevera al dejar claro que el convenio no le ofrece ninguna ganancia a la institución teatral.
El convenio plantea “la combinación de recursos, fortalezas y competencias de cada una de las partes, optimizando de esta forma el uso eficiente de recursos y favoreciendo el “bien cultural” como bien jurídico protegido”. Ambas entidades, en teoría, aportan “bienes, equipos especializados, y participación del recurso humano que sea requerido”.
No obstante, cuando se revisan los aportes en el convenio, lo único real que aporta el Ministerio de la Presidencia es un intérprete de LESCO y lo demás en la lista son instrucciones y coordinación con el Melico Salazar para el uso de los equipos y demás recursos necesarios para las giras que la institución adscrita al Ministerio de Cultura y Juventud aporta.
El siguiente recorte del convenio permite ver los “aportes” de Presidencia:
Rodríguez agrega que, si los equipos se usan para actividades artísticas, como un baile folclórico en una gira presidencial, su uso debe restringirse a esa actividad solamente. Además, agrega, debe convenirse con la autoridad local y las instituciones de cultura locales, como las bandas.
“Las características del Ministerio de la Presidencia y las del Melico hacen incompatibles que puedan llegar a un convenio para llegar a un fin único en común que es una actividad artístico-cultural”, añade.
Lo que viene en la segunda parte
Actualmente la Fiscalía General de la República, bajo el expediente 25-000056-0033-PE, realiza una investigación sobre este caso, a raíz de una denuncia ciudadana. Según Prensa del Ministerio Público -ante consulta de Culturacr.net-, en este momento el caso “se encuentra en la etapa de investigación, en la fase de recolección y análisis de prueba“.
El asesor legal del Melico Salazar, Saidem Vidaurre Arredondo se desmarcó de la dirección y de la junta directiva del Melico Salazar, acerca de la aprobación del convenio e indicó que no fue consultado sobre el particular, una respuesta similar a la del Departamento Jurídico del Ministerio de Cultura y Juventud, ante una consulta de este medio.
Su criterio y otros de índole legal, así como otros detalles del caso, los desarrollamos en la segunda parte de este reportaje.

