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¿Por qué voté por Rodrigo Chaves en 2022?

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Habib Succar Guzmán* | Vengo de la izquierda de los años 70, y por tanto voté dos veces por el Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz (q.d.D.g.) de la Coalición Pueblo Unido (1978 y 1982), y cuando desapareció la Coalición me quedé como huérfano electoral, que, sin embargo, como conocedor de nuestra historia política de los años 40 y la Guerra civil del 48, aprecio mucho el sagrado derecho al voto, y por tanto, he seguido ejerciendo ese derecho sucesivamente, pero ahora en mi orfandad electoral, cada vez lo he hecho tratando de escoger “el menos malo” (no el que decía Luis Fishman).

Buscando la mejor candidatura

Así, en 1986 voté contra Junior Calderón frente a Óscar Arias; en 1990 voté contra Carlos Manuel Castillo frente a Junior Calderón; en 1994 voté contra Miguel Ángel Rodríguez frente a José Ma. Figueres; en 1998 voté contra José Miguel Corrales frente a Miguel Ángel Rodríguez; en 2002 voté contra Abel Pacheco frente a Rolando Araya (quien perdió en segunda ronda); en 2006 voté contra Óscar Arias frente a Ottón Solís; en 2010 voté contra Laura Chinchilla frente a Ottón Solís; en 2014 voté por Luis Gmo. Solís; en 2018 voté por Carlos Alvarado, y en 2022 por Welmer Ramos en primera ronda y luego voté contra José Ma. Figueres frente a Rodrigo Chaves en la segunda ronda.

En 2014, en 2018 y en 2022 voté entusiasmado por el PAC, convencido de su lucha por la ética pública y su agenda socialdemócrata −dentro de las posibilidades reales que la derecha permitía, puesto que a nivel electoral el pueblo votaba mayoritariamente por la derecha y los medios de comunicación estaban y siguen estando en contubernio con esa derecha neoliberal y privatizadora−, que representa los intereses de los dueños de los medios de comunicación.

Como ven, en 2002 “perdí” con la candidatura de Rolando Araya, a quien consideraba políticamente mucho más preparado que Abel Pacheco, pero, el lastre de “partido corrupto” del PLN fue demasiado pesado y, sobre todo, “el efecto PAC” de ese sector socialdemócrata del PLN que había salido en desbandada en el 2000, abandonando un partido muy cuestionado, terminó de liquidar a Rolando. Y en 2022 “perdí” con la candidatura de Welmer Ramos, sin duda alguna el más preparado de los aspirantes a la presidencia y con una vida personal intachable, surgido casualmente de ese sector socialdemócrata de aquel viejo PLN que encontró refugio a sus ideales de justicia social en el PAC.

En fin, cuando en 2014, 2018 y 2022 voté por el PAC lo hice a conciencia y creyendo plenamente en el discurso de la ética en la función pública y la consecuente lucha contra la corrupción. Y mucho de ello lo vi plasmarse en leyes aprobadas en la Asamblea Legislativa durante los 8 años 2014−2022, donde el PAC tuvo siempre fracciones pequeñitas de 11 y 10 Diputados(as) respectivamente, que pusieron a prueba la capacidad de negociación y de lograr consensos por parte del liderazgo del PAC, con más o menos éxito según el proyecto de ley que se tratare.

Adecentar la política, sacar a “la banda de saqueadores profesionales del erario” (PLN + PUSC = PLUSC) de los más altos cargos del aparato estatal, fueron acciones clave de la oferta del PAC a la ciudadanía y se cumplió en grado suficiente para señalar que sí se estaba luchando por adecentar la política y combatir la corrupción; sin embargo, debe sumársele a los gobiernos 2014-2018 la innegable obra pública construida e importantes leyes aprobadas con el apoyo fundamental del PLN y el PUSC y el Frente Amplio. Los nuevos cuadros políticos en el Poder Ejecutivo fueron desconcertantes para la oligarquía y la burguesía representada muy bien por el Grupo Nación y Teletica+Repretel, CRHoy y Diario Extra y otros de menor importancia. Ya no se podían hacer negocios “como antes” (PLUSC).

El gobierno de Carlos Alvarado 2018−2022 se desarrolló bajo condiciones muy diferentes a las de Luis Gmo. Solís, porque Alvarado forjó una alianza electoral en marzo de 2018 con “una parte del PUSC” que lideraba Rodolfo Piza, y que estaba marcada claramente por una agenda neoliberal en lo económico y conservadora en lo social (la derecha del PUSC). Es muy fácil hoy, para un observador objetivo y sensato, comprender esa extraña alianza y mezcla con los neoliberales, pero hay que recordar −y lo recuerdo vívidamente−, que entre marzo y abril existió la posibilidad real de que Fabricio Alvarado ganara la presidencia y ahí la fatídica “encuestadora” OPOL y la prensa complaciente jugó un papel decisivo en la manipulación de masas, por primera vez de forma tan corrupta en unas elecciones nacionales.

Tradicionalmente los medios de prensa preponderantes, siempre han tenido electoral y políticamente sus preferidos y los gobiernos PAC nunca lo fueron, y por ello les dieron guerra sin cuartel durante esos 8 años, durante los cuales mintieron, manipularon, magnificaron errores, inventaron escándalos y tuvieron siempre contra las cuerdas a los gobiernos PAC, quienes además mostraron un imperdonable desdeño por el manejo de la propaganda: las redes sociales y la comunicación política cotidiana, que le pasó una carísima factura a la candidatura de Welmer Ramos en 2022.

La tormenta perfecta contra Welmer

Considero que Welmer Ramos era el mejor entre 25 candidaturas que se postularon a la presidencia de la República en 2022. No solo es una persona intachable con una vida y una trayectoria limpia, sino además una persona muy preparada, primero como economista graduado con dos posgrados en negocios y evaluación de programas de desarrollo, luego, con mucha experiencia en política económica desde el Banco Central y la Asamblea Legislativa, donde aprendió también mucho del manejo legislativo como asesor de proyectos fundamentales, también como ministro de Economía, Industria y Comercio (2014−2018) y luego como Diputado (2018−2022).

Sin embargo, para Welmer Ramos alcanzar la presidencia de la República por tercera vez consecutiva por medio del PAC en 2022, era por sí misma una tarea condenada al fracaso, por esa malicia que caracteriza al costarricense frente a las urnas, cada cuatro años, y que ha impedido que un mismo partido gane 3 elecciones seguidas (12 años de gobierno). Nunca será y eso jugó contra Welmer sin duda.

Y como si fuera poco, otros factores de peso se sumaron contra la campaña electoral de Welmer: 1) Él ganó las elecciones primarias del PAC frente a Carolina Hidalgo, quien aparentemente gozaba del total apoyo del presidente Carlos Alvarado; el presidente tenía tal animadversión hacia Welmer que en dos ocasiones, le pidió públicamente y sin fundamento legal alguno, que renunciara a su curul legislativa; luego, una vez electo Welmer como candidato del PAC para 2022, el presidente Alvarado mantuvo una absoluta “neutralidad” y sus huestes dentro del PAC, no movieron un dedo a favor de Welmer, así como tampoco él utilizó su influencia presidencial ante la banca estatal, para facilitar la urgente financiación para la campaña, y el resultado fue que Welmer no obtuvo un solo centavo de crédito para financiar su campaña electoral. El ejemplo contrario: Fabricio Alvarado recibió más de 1,500 millones para financiar su campaña y por ello obtuvo su fracción de 6 Diputados(as) mientras el PAC ninguno. En Costa Rica, sino se cuenta con suficiente financiación electoral no se ganan alcaldías, diputaciones y menos la presidencia de la República…

No me voy a extender explicando por qué del odio visceral de la banca privada hacia Welmer Ramos −muy bien ganado−, pero no deja de sorprender que la banca pública se sumara a ese boicot bajo la excusa de “las encuestas”, cuando ya se sabe que Luis Gmo. Solís en noviembre de 2013 tenía un 4% en las encuestas y terminó ganando.

Es decir, Welmer llegó a una elección el 6 de febrero, sin publicidad, sin dinero, sin apoyo de una parte sustancial del PAC, sin apoyo (subrepticio desde luego) del presidente Alvarado (me atrevo a pensar que con la oposición del presidente), con la sombra del tercer gobierno consecutivo del PAC y con una prensa feroz que durante 8 años solamente atacó y atacó a los dos gobiernos, hasta sembrar en un sector del electorado la idea de que fueron gobiernos corruptos que no hicieron nada memorable o positivo por el país, cuando los datos dicen otra cosa.

Febrero de 2022

Así llegamos a una segunda ronda donde se enfrentaban un perfecto desconocido que inventó el presidente Alvarado cuando lo nombró ministro de Hacienda (despidiéndolo pocos meses después), con un pesado fardo de acosador sexual despedido del Banco Mundial, frente al expresidente José Ma. Figueres, rodeado de su “banda de saqueadores profesionales” del viejo y desgastado PLN que venía de dos apabullantes derrotas electorales con Johnny Araya y Antonio Álvarez Desanti.

Yo estaba seguro de que un gobierno de Rodrigo Chaves estaría signado por la corrupción y que un gobierno de José Ma. Figueres, también; no había alternativa decente pues. Pero con una diferencia: los del PLN sí sabían robar y no dejar rastros (Álvarez Desanti dixit); en cambio, estaba seguro de que todas las corruptelas de Rodrigo Chaves saldrían a la luz fácilmente y la jarana le saldría a la cara, por ser un novato en el manejo del aparato público costarricense, sin palancas ni amigos en las principales instituciones públicas, que más bien están plagadas de mandos medios y funcionarios de larga data nombrados por el PLUSC, adoleciendo además de un profundo y gravísimo desconocimiento de la institucionalidad y del bloque de legalidad aplicable a la Administración (Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial), según demostró Claudio Alpízar en su programa televisivo (Política con P mayúscula).

Así, con Chaves, el daño al erario y a la institucionalidad sería menor que si gobernara el PLN 2022−2026, según yo. Porque con un gobierno del viejo PLN que ahora es un partido plagado de neoliberales, que no tienen idea ni les importa la llamada ideología socialdemócrata, “no habría mayores problemas”: terminarían privatizando al ICE, al BCR y cuanta empresa pública fuera rentable, saquearían al erario con total impunidad y aquí paz y después gloria. Y por si las moscas, el PLN todavía manejaba sus buenas influencias en el Poder Judicial, aunque ahora no era ni la sombra de las décadas anteriores sin el PAC.

Chaves sería entonces para mí, una corta pesadilla de 4 años cometiendo torpezas en la Administración, haciendo chorizos que saldrían fácilmente a la luz, tal y como ha venido sucediendo y, como no tenía partido, ni equipo de gobierno ni conocimiento alguno del país del cual estaba absolutamente desconectado, su fracaso político estaba más que garantizado. Pero subestimé su estrategia de medios de comunicación, especialmente de redes sociales, sobre los cuales construyó una sólida base de apoyo popular por sus constantes ataques a toda la corrupción heredada por el bipartidismo PLUSC, aumentada por los ataques de la prensa a los 8 años del PAC, que abrieron el camino para la llegada y sostenimiento del mal gobierno de Chaves.

Ahora sabemos que Chaves representa un proyecto político autoritario, cuasi dictatorial, neoliberal, que quiere perpetuarse en el poder como a nadie en nuestra historia se le había ocurrido con anterioridad, gobernando para una fracción de la élite oligárquico−burguesa. Esto nadie lo veía venir antes de mayo de 2022. Ha sido una pesadilla.

Lo ideal hubiera sido que ante las elecciones 2026 el PLN hubiera forjado una gran coalición demócrata, que aglutinara muchísima gente del centro, de la izquierda y hasta la derecha constitucional, pero nuestra clase política está ayuna de verdaderos líderes y estadistas. Era demasiado pedir, el PLN sufre y se debate entre caciquismos locales.

La salida para Costa Rica es la caída del chavismo y la recomposición de la clase política liderada por “un nuevo PLN” (¿?), que le permita hacer alianzas con sectores progresistas con una agenda socialdemócrata, ya no una gran coalición nacional, pero al menos, varios sectores sociales que le den legitimidad a un proyecto de regeneración nacional. Mientras tanto, solo las fuerzas de izquierda que representa el Frente Amplio han podido sostener lo que queda de nuestra institucionalidad, hoy bajo grave amenaza chavista.

* hsuccar@gmail.com

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