Nadie que diga la verdad, necesita ofender, agredir, amenazar o gritar, lo sabe la civilización y el raciocinio. Nadie que esté con Dios, real y sinceramente, lo usa para sus intereses políticos, económicos o egoístas de diferentes tipos. Dios, como la verdad, no son una moneda de cambio o el objeto de intereses que se...
16 de septiembre de 2026

