Por Gustavo A. Araya* | El ejemplo más claro del fanatismo político no es la violencia ni el insulto. Es algo más silencioso y más peligroso. Es el momento en que las evidencias dejan de importar para sostener argumentos en el aire. Esto en comunicación política se llama polarización simétrica. En lógica se llama falacia...
18 de agosto de 2026
