Según un estudio de la Contraloría General de la República, 121.823 estudiantes no reciben inglés en la educación pública de nuestro país, una cantidad enorme si se considera que la enseñanza del inglés es parte de la planeación estratégica hacia el año 2040.
El reporte contralor indica que actualmente el servicio de enseñanza del inglés en el Ministerio de Educación Pública apenas alcanza “niveles iniciales de eficacia”, es decir, los niveles más bajos que existen.
Un total de 121.823 estudiantes no reciben inglés en Costa Rica, mayoritariamente de
educación preescolar (68%), y primaria de zonas de bajo desarrollo social (20%).
La crisis y rezago de la educación pública se ensancha aún más en zonas costeras, donde la supuesta ruta de la educación que estableció el gobierno actual no llega, pero donde claramente se manifiestan los recortes en el presupuesto de educación, porque daña el transporte de estudiantes rurales, el mantenimiento de centros educativos y demás condiciones para una adecuada dinámica educativa. Esos rubros, en concreto, quiere recortar el Gobierno Chaves Robles para el próximo año.
Además, la Contraloría indica que “las pruebas de dominio lingüístico oficiales aplicadas por el Ministerio de Educación Pública en conjunto con la Universidad de Costa Rica en el 2022, muestran que el 48% de las personas estudiantes de último año de educación diversificada (undécimo y duodécimo año) no alcanzaron la banda de desarrollo lingüístico esperada (B1 y B2) en las competencias de lectura y escucha, de los programas de estudio de inglés”.
Los resultados de la enseñanza en quienes sí reciben las clases, en todo caso, son malos y principalmente en las zonas rurales: “el bajo desarrollo de habilidades de inglés se evidencia en mayor medida en las personas estudiantes de último año de secundaria, que reciben la enseñanza de esta segunda lengua en centros educativos rurales (70%); las que se sitúan en territorios indígenas (87%); o las que asisten a centros educativos ubicados en las provincias de Guanacaste, Limón y Puntarenas (61%)”.
Pero el problema no es solamente en secundaria, porque la Contraloría encontró que “el rezago en el desarrollo de las competencias lingüísticas por parte de las personas estudiantes, es una condición presente desde la educación primaria, debido a que el 77% de los estudiantes de sexto año de primaria evaluados, no alcanzaron, en el 2023, la banda de dominio lingüística esperada”, según se recupera de registros de la Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad de Costa Rica.
De acuerdo con el estudio de la Contraloría, se detectan problemas de aptitud en los estudiantes, así como del personal docente, que inciden en “debilidades en la ejecución de los programas de estudio de inglés, la supervisión de la calidad de la educación en los centros educativos y la existencia de brechas en la disposición en buen estado de mobiliario, equipo y herramientas tecnológicas para el proceso de enseñanza de esa segunda lengua”.
La Contraloría desconfió de los resultados de las pruebas nacionales estandarizadas que aplica el MEP. Recordó que en el año 23 se permitió la traducción de la prueba
al idioma español.
Como si eso fuera poco, al primer semestre 2024, los centros educativos solamente impartieron dos terceras partes de las lecciones planificadas para la enseñanza de los contenidos del programa de estudio de inglés, “sin acompañarse de un desarrollo progresivo de las competencias lingüísticas de las personas estudiantes”, según el informe.
“Además, se determinó un uso ineficiente de recursos en el servicio de enseñanza del idioma inglés. Lo anterior respaldado en una disminución de 2.799 personas estudiantes de primaria y secundaria que no obtuvieron, en su asignatura de inglés en el 2023, calificaciones iguales o superiores a la nota promedio nacional en ese idioma, aun cuando, la inversión por estudiante en la enseñanza del inglés, aumentó en 11,3% respecto al 2022”, concluye el reporte de la Contraloría.




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