El presidente Rodrigo Chaves busca otro show público al estilo populista mediante una carta en la que reta a los presidentes de los poderes Legislativo y Judicial a un debate sobre “los desafíos y cambios que debemos llevar a cabo los poderes de la República, por los que tanto clama el pueblo”.
El mandatario se pone como vocero del pueblo en su carta desde el inicio y hacia el final, arrogándose una única representación del soberano.
En la carta, Chaves Robles trata de obligar a Rodrigo Arias Sánchez y Orlando Aguirre, jerarcas de los otros dos poderes con frases incriminadoras donde afirma que “democracia no es silencio, es la claridad con que se exponen, se analizan y se discuten los problemas para resolverlos” y lo contrario es “complicidad con lo que está mal en nuestra patria”.
La intención de acorralar a los otros jerarcas a un debate político abierto es una estrategia usada también por grupos conspiracionistas y populistas, como los antivacunas, para exhibir con el uso de redes sociales y granjas de troles -cuentas falsas y reales- a los contendientes, de manera que se genere un efecto en diferentes espacios de que se “gana el debate” y se deja en mal a los otros, sin importar que los otros tengan más razón.
Es decir, en cualquier situación será más un debate político electoral que un debate para solucionar problemas, porque el populista tiende a mentir y usar el descontento popular para hablar de “soluciones” que no son posibles porque violan la Constitución o derechos fundamentales de las personas.
El presidente propone el jueves nueve de enero a las 2 pm en Casa Presidencial, pero además propone que podría ir a otro lugar.
El presidente afirma en su carta que “esta invitación será muy bien recibida por los costarricenses deseosos de escuchar propuestas”.
Un debate de poderes en contra de dos jerarcas que, además, están entrados en edad y no tienen condiciones de debatientes en el plano político electoral sería claramente una trampa que Rodrigo Chaves está tendiendo y que, en todo caso, la lanza para seguir haciendo alharaca pública y mantener vigente su discurso agresivo en contra de los demás actores políticos, en el marco de un año electoral.
Ni Arias ni Aguirre han dado respuesta aún a esta nueva provocación del presidente Chaves.






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