Por Omar Jiménez C. | A lo largo de la historia de la humanidad la violencia ha sido, lamentablemente, la forma en que algunas personas buscan resolver los conflictos con las demás personas, enfrentar las derrotas o paliar sus frustraciones.
En nuestro país, tristemente esa violencia ha ido en aumento día a día y hoy la vemos en casi todos los espacios de nuestra convivencia.
El aumento año a año de los homicidios, el incremento en la violencia doméstica, la forma agresiva y vulgar con la que se discute en las redes sociales los diversos puntos de vista, la violencia en los deportes, principalmente en los estados de fútbol.
De esa violencia somos, desdichadamente, parte todas las personas y todas, en mayor o en menor medida, somos responsables.
Sin embargo, hay quienes por el cargo que ocupan, la investidura que representan o por ser figuras públicas, tienen una mayor cuota de responsabilidad ya que podrían influir de forma significativa a bajar ese ambiente de violencia en la que nos encontramos inmersos.

Es a esas personas a quien dirijo este mensaje para instarlas a qué asuman un verdadero compromiso contra toda forma de violencia.
En el futbol:
¿Que tal si los directivos de todos los equipos dejan de atacar a los demás equipos contrarios?
¿Que tal si esos directivos establecen en los contratos de los técnicos y jugadores de su equipo una cláusula de sanción severa si se conducen, sea de hecho o de palabra, en forma violenta contra alguno de sus rivales?
La Federación de fútbol podría establecer como cláusula al Técnico Nacional que no convoque a la selección a jugadores sancionados por actos bochornosos como los que a veces protagonizan algunos futbolistas.
En política:
Pidámosle a gobernantes, legisladores, autoridades municipales, que diriman sus diferencias con altura, con respeto, con educación, que paren la chabacanería y la vulgaridad.
En la prensa:
Que los dueños y directores de medios utilicen un tono respetuoso en sus informaciones y exijan a las personas que entrevistan a conducirse con educación y respeto.
En las redes:
Dejemos de estar publicando insultos y burlas soeces contra las autoridades políticas o figuras públicas que adveramos.
Debatamos, debatamos profundamente, pero con respeto, ataquemos los argumentos contrarios, con argumentos, no con insultos, no con burlas groseras y soeces.
En la vida diaria:
Tratemos a todas las personas con respeto, independientemente de como se comparten esas personas con nosotros.
Que no lo hacen los demás, no importa empecemos nosotros, seamos nosotros el cambio y el camino hacia la convivencia pacífica.
Dejemos de justificar nuestra falta de respeto a las demás personas, con él argumento de que esas personas no merecen respeto porque el respeto hay que ganárselo.
Demos respeto a todas las personas, no porque esas personas merezcan o no nuestro respeto, sino porque nosotros no somos personas irrespetuosas.
QUE DEJAR DE SER PARTE DE ESA OLA DE VIOLENCIA SEA UN PROPÓSITO DE AÑO NUEVO.
FELIZ 2025
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