OPINIÓN. ¡Qué chistes de pésimo gusto! Dice Pilar Cisneros -a través del medio oficial del Gobierno, Trivisión-, que la vallas publicitarias que piden la renuncia de las autoridades de las instituciones de control legal y político de nuestra democracia y de los otros dos poderes de la República, “reflejan la frustración, el descontento y la oposición que tiene la ciudadanía a gente que constantemente se está parando en la manguera…”
Claro, como la ciudadanía tiene $5 mil o $1O mil por mes para pagar CADA UNA de esas vallas. ¡Qué cinismo el de esa señora! ¡Seguro la señora de Purral vendió números para pagar eso!
Claro, es fácil decir que “el Gobierno no tiene nada que ver”, porque claramente la empresa no va a decir quién pagó eso, Cisneros sabe que deben proteger la identidad de su cliente -las trampas de la señora-. Pero es OBVIO, LÓGICO y NOTORIO que esas vallas complementan y responden a los DISCURSOS DE ODIO que el presidente Rodrigo Chaves emite cada miércoles o cada semana, contra esos actores de las demás instituciones que controlan la aplicación de la LEY y la normativa que el país tiene CONTRA LA CORRUPCIÓN y el manejo anti democrático de las cosas: los frenos y contrapesos democráticos.
Es simple, quienes pagan esas vallas están haciendo una inversión, un negocio, están financiando una campaña de odio y desprestigio a la institucionalidad y la democracia costarricense; no son ciudadanos manifestándose, eso es tan FALSO como la misma Cisneros Gallo cuando habla de decencia política.
Pretende engañar Cisneros a la gente negando que detrás de Chaves Robles no hay enormes intereses -algunos ya beneficiados durante este gobierno fallido- para que este señor vulgar y machista continúe en el poder con un manejo dictatorial o totalitario del sistema, sin frenos ni contrapesos, sin democracia, sin controles de legalidad, para dejar la corrupción a la libre, para permitir los enormes negocios de la privatización del estado con jugosas y grandes comisiones para los políticos y empresarios ticos ligados a ese PODER absoluto que pretende el régimen cisnero-chavista, así igual como funcionan el régimen de Ortega-Murillo en Nicaragua o el régimen Chaves-Maduro en Venezuela. Es en realidad muy simple y muy contundente para no darse cuenta.
Tanto así que posteriormente se supo que las pagó un empresario de origen venezolano, Boris Marchegiani, quien dijo que las puso por rencor contra una magistrada del TSE y contra jueces y magistrados porque no le resolvieron a su favor o como él quería algunos pleitos legales que interpuso para ser alcalde de Quepos o en otros casos. ¡Un desquite contra la democracia! (Este párrafo fue agregado posteriormente).
Revanchismo vulgar de un empresario que, luego también se supo, se hizo millonario vendiendo petróleo con “oscuros esquemas de comercialización” en el régimen de Hugo Chavez en Venezuela. Luego tuvo que salir huyendo y llegó a Costa Rica, donde se nacionalizó. Es decir, la política para los intereses de un empresario, una forma clara de corrupción. Otro extranjero que quiere injerir en la democracia costarricense, que la desconoce y se siente con poder para destruirla con su dinero. ¿Se imagina usted que cada persona molesta con una decisión pusiera vallas contra las instituciones y las autoridades que hacen respetar la LEY en el país? (Este párrafo fue agregado posteriormente).
Asume Cisneros Gallo, en esto con razón, que puede engañar a una parte de la población, ingenua e inocente, que le aplaude y aprueba sus discursos manipuladores. Lo insólito es que haya profesionales y gente que se asume inteligente o al menos capaz, que se traga esa narrativa falaz y llena de trucos.
Cisneros apunta a un falso idealismo en el que Chaves quiere realmente construir y desarrollar al país, que no lo dejan trabajar -“le majan la manguera”-, que todo es culpa de los demás -como el mierdoso haciendo berrinche-, pero olvida convenientemente y con cinismo de comunicadora mañosa, que para construir y desarrollar en una democracia se necesita el diálogo, la negociación y el respeto. Sin eso, solamente hay violencia política y afanes dictatoriales y totalitarios como los que impulsa cada día Rodrigo Chaves con su complicidad y liderazgo.
Según Cisneros, el fiscal general Carlo Díaz, el presidente del Poder Judicial Orlando Aguirre, el presidente de la Asamblea Legislativa Rodrigo Arias y la Contralora General de la República Marta Acosta, están “obstruyendo el avance de este país”. Es decir, confirma la diputada que la valla reproduce los discursos de odio y culpa que el Gobierno emite reiteradamente. Se le olvidó mencionar a los rectores de las universidades públicas, a los mandos medios, a los sindicalistas, a los demás diputados, a los demás partidos políticos, a los empleados públicos, a los estudiantes… Así el chiste hubiera estado completo.
Pilar Cisneros nos cuenta un chiste de pésimo gusto, porque sin duda lo ríen los patanes y machistas, lo aplauden los ingenuos, pero ofende a los serios y responsables, y ante todo ofende a las personas decentes, ya sea que tengan inteligencia o no. La decencia es más que conocimiento, es una forma de ser y actuar frente a los demás, donde la ofensa, la amenaza, la vulgaridad y la violencia de cualquier tipo no tienen cabida alguna. La gente decente al final surgirá en este país para acabar este chiste de muy mal gusto para Costa Rica.
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