Por AJ Cárdenas. El presidente Jean Claude Duvalier de Haití se mantuvo en el poder por 30 años, hasta el 6 de febrero de 1986 al ser derrotado por el general Henri Namphy, este general el 20 de junio de 1988 toma el poder. Por lo que, la década de 1980 fue convulsa para el país latino; el año de 1987, se creó una constitución.
Sin embargo, el 29 de septiembre de 1991 se da otro golpe de estado en Haití, durante este proceso se solicita la intervención de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, ese año, da inicio una oleada violenta contra los derechos humanos, proveniente de los grupos paramilitares “attachés” y “zenglendos”, quienes quedaban impunes gracias a las leyes establecidas constitucionalmente.
El día 31 de julio del año 1994, la ONU, aprobó la Resolución 940, donde autorizó a una fuerza multinacional de bajo mando y control unificados “Facilitar la salida de los dirigentes militares de Haití, … y el pronto regreso del Presidente legítimamente electo y el restablecimiento de las autoridad”. Ya que, en Estados Unidos aumentó la inmigración haitiana.
Esta brevedad histórica, solo pone en evidencia los conflictos internos, si a ello le sumamos grandes temblores ocurridos en 1994, una destrucción en infraestructura por causa de los desastres naturales, que ocurrieron en 2010 y 2016, podemos entender un poco la realidad social de este hermano país.
Las guerras han provocado pobreza, falta de educación, incluso, hicieron de un producto que colocó a la isla por encima, como el café, perdiera relevancia en las últimas décadas, agravándose querellas sociales, como se ha mencionado, ha sido controlado en el presente cercano por bandas.
Haití fue el primer país de América Latina y el Caribe en proclamarse independencia en 1804 de la colonización de los franceses, pero, pece a todo, sigue siendo un ejemplo de lucha.
“En el país de los sueños y de las mentiras”
En el país de los sueños y de las mentiras
ni un solo gato vagabundea por la noche
y cuando viene la mañana,
los murciélagos se metamorfosean
en cadáveres de jóvenes.
En el país de los sueños y de las mentiras,
el concierto nocturno de los sapos y de las cigarras
ha sido reemplazado por el de los petardos y las ráfagas.
En el país de los sueños y de las mentiras,
se duerme con un ojo abierto y un ojo cerrado
y con el corazón latiendo, latiendo a punto de estallar.
En el país de los sueños y de las mentiras,
las madres ya no cantan «Duerme, chiquito, cangrejos en el calalú»
porque los cangrejos se comen a los niños en su sueño.
En el país de los sueños y de las mentiras,
lo que los ojos ven,
la boca no se atreve a contarlo.
En el país de los sueños hechos mentiras,
y de las mentiras hechas Verdad a fuerza de ser repetidas,
lo inimaginable es ahora lo ordinario.
En el país de los sueños hechos mentiras,
lo único real son la miseria y la muerte
que, lentamente, ahogan la esperanza.
y el mañana se queda en veremos.
(Junio de 1994)
La autora
Marlène Rigaud Apollon es una poeta que nació en el Cabo Haitiano el 23 de mayo de 1945. Se fue de Haití en 1964 para establecerse, primero, en Nueva York, y luego, desde 1967, en Baltimore.
Algunas de sus publicaciones han sido: Cris de colère, Chants d’espoir “Gritos de cólera” (Cantos de esperanza), 1922 y 2007, “I want to dance” (Quiero bailar), 1996; “Si je n’avais que des regrets” (Si no tuviera sino remordimientos), 1997 y “The moon’s a banana, I am me” (La luna es una banana, yo soy yo), 1998, entre otras publicaciones.
Referencia bibliográfica
García, Cristina; García, María y Munera, Alejandro (2013). Haití en femenino: Veintidós voces. Revista Cuadernos de Literatura del Cariba e Hispanoamérica. N° 18, Julio- Diciembre. (p.260).
Comité seleccionador:
Adrián J. Cárdenas.
Olman Montero.
Laura Cortés T.
William Martínez.
Debrús Jiménez.




Leave a Reply