Voz Propia. Por Leonardo Garnier R. ¿A quién le sirve que la CCSS funcione mal? No a su personal médico y de enfermería.
No a quienes enferman y necesitan la atención pronta y de calidad por la que cotizan.
Le sirve a quienes lucran con el negocio de la salud.
Dañar la CCSS es crear demanda forzada por servicios privados de salud. Deteriorar la calidad de la atención en los EBAIS, las clínicas y los hospitales de la Caja es empujar a las clases medias y hasta a personas de bajos ingresos a endeudarse para poder pagar los costos exorbitantes de quienes lucran con el negocio de la salud que se les abriría gracias al deterioro de la CCSS.
Desde la fundación de la CCSS en los años 1940 , su universalización en los años 1970, y la creación de los EBAIS en los años 1990, la Caja ha garantizado que los servicios de salud oportunos y de calidad sean un derecho de todas las personas, de todas las familias y no un privilegio de quienes cuentan con los medios para atenderse en forma privada.
El creciente deterioro de los servicios públicos de salud parece una estrategia diseñada para obligar a la población a pagar costos altísimos por la salud de sus familiares o a resignarse a haber perdido su derecho a la salud.
En vez de seguir avanzando hacia los modelos solidarios y de calidad que caracterizan a los seguros de salud en los países europeos, quieren empujarnos por el camino de los seguros privados de salud, que ha convertido a Estados Unidos en el país con los servicios de salud más caros del mundo pero con una esperanza de vida menor a la que tenemos en Costa Rica
Tenemos que defender la salud pública.
Tenemos que defender la Caja de los mercaderes de la salud a los que busca favorecer el gobierno.
Tenemos que corregir las debilidades de la Caja y preservar el derecho a la salud.
La CCSS es de todos.

