OPINIÓN. Gobierno de Chaves ataca a las instituciones, cada semana, cuando estas detienen, investigan o descubren chorizos en la función pública. Es ahí cuando entra en furia y sus expresiones lo delatan. Veamos.
De largo parecía, pero ya de cerca no queda duda alguna: la lógica de ataques a la Contraloría por eliminar ilegalidad y demostrar irregularidades en gestiones del Gobierno es un ejemplo indudable del modo de operación de la administración actual.
Llueve sobre mojado y es muy simple: cada miércoles las baterías se enfilan hacia la institución de la legalidad costarricense que haya detenido un chorizo o la intención de realizar uno. No hay más farsa en este asunto para el que piensa un poquito, es honesto consigo mismo y con los demás, y tiene algún criterio propio.
Si los jueces dictan resoluciones adversas a las intenciones de saltarse la ley de Rodrigo Chaves y compinches, o que les desfavorecen, entonces el señor en su podio empieza a escupir fuego contra los jueves y los magistrados.
Si los diputados rechazan una ley por inconstitucional, ilegal o inviable, como la mayoría de las presentadas por el Ejecutivo, entonces vienen los improperios, exabruptos e insultos contra los y las diputadas.
Si la Fiscalía y el OIJ hacen allanamientos, detienen funcionarios y recaban pruebas, entonces es hora de convocar a las huestes de la violencia contra el fiscal Carlo Díaz y el jerarca Randall Zúñiga, así como el Poder Judicial. Y de paso usarlos como pretexto para vetar una ley que ayuda en el combate contra el narco y el crimen organizado. Y así podríamos seguir dando ejemplos.
Y no es nada nuevo, esas entidades hacen lo mismo que han hecho desde que existen: un trabajo de investigación de casos por presunta corrupción. Ya antes detuvieron expresidentes y pasearon a uno en perrera siendo Secretario General de la OEA, los encarcelaron, y ya antes allanaron instituciones y hasta Casa Presidencial. ¿Qué es diferente ahora, qué hace tan inmaculado a Chaves y sus secuaces como para no recibir el mismo procedimiento?
Y esta semana así será, no podrá evitarlo, porque entre dientes el odio lo mueve y no puede contenerse: los ataques serán contra la contralora Marta Acosta y su equipo de profesionales. No contradirá los argumentos legales de la Contraloría, sino que atacará a la contralora Acosta y volverá sobre el refrito trillado e insostenible de “la red de cuido, la casta política y los ticos con corona”. Y vendrán los troles, como pericos que repiten lo que dice su amo, a decirlo en redes y en la calle, sin voz propia, como las focas que tanto criticaron en los gobiernos del PAC.
¡Ah! Y de seguro vendrán los insultos y burlas contra el diputado Eli Feinzaig por haberle puesto una denuncia por instigación y intimidación pública, así como apología del delito y atentado.
Lo curioso es que los contratos “mañosos” de RACSA vienen desde años anteriores. Esa institución pretendió evitarle a otras entidades del estado el tener que contratar servicios con empresas privadas mediante el proceso de contratación legal. Y la Contraloría lo detectó. Y no es lo único detectado por el órgano contralor, hace poco encontró una seria subestimación del déficit fiscal para decir falsamente que es menor de lo real.
Es muy claro, lo mismo ha sucedido durante 3 años, como en el conocido ejemplo de la “Ley Jaguar“, donde se pretendía eliminar la fiscalización y supervisión de la Contraloría e impulsar enormes negocios como Ciudad Gobierno y la marina de Limón a la libre, ¡que venga el chorizo a la libre! Es tan básico, tan obvio, que uno se sorprende que algunos ticos no puedan o no quieran verlo. Tan obvio como que está entrando la época lluviosa en el país.
Lo de RACSA se suma a una larga lista de casos donde la intención siempre es brincarse la ley para realizar millonarias contrataciones. Imagine usted por qué.
Ya lo dejó muy claro el mismo venezolano Boris Marchegiani, presidente del partido Pueblo Soberano, cuando le preguntaron por qué gastaba millones en vallas publicitarias para intentar denigrar a Carlo Díaz, Marta Acosta, Rodrigo Arias y Orlando Aguirre, jerarcas de la Fiscalía, Contraloría, Congreso y Poder Judicial, respectivamente, cuando dijo que lo hacía como revancha contra la magistrada Zetty Bou, del Tribunal Supremo de Elecciones y los jueces del Poder Judicial por haber tomado decisiones que no le gustaron en procesos electorales y judiciales donde estaba implicado.
¡Por revancha, por vendetta, por venganza, por desquitarse! Esa es la motivación básica del discurso chavista, del gobierno de Rodrigo Chaves. No hay nada más que eso.
Entonces, ¿por qué defender a un corrupto, solo porque se tira un discurso de odio contra el PLN o los corruptos de antes que tanto nos indignaron? ¿Acaso los corruptos de hoy son diferentes a los de ayer? ¿Son inmaculados o especiales los pillos de hoy? Porque quitar a la ley del medio para hacer chorizo es una forma de corrupción muy descarada.
“Digan lo que quieran, no nos harán cambiar de opinión, apoyo a nuestro presidente”, eso es lo que responderán los troles, pagados o no, del chavismo. Pero cabe preguntarle a los demás costarricenses, dignos, responsables y con criterio propio, ¿vamos a dejar que esta lógica enfermiza y ausente de valores, de ética y de moral nos sigan engañando y manipulando?
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