Aparte del caso particular de México, por ser frontera comercial, y Brasil, por razones políticas, Costa Rica comparte el deshonor de recibir los aranceles más altos del gobierno de Donald Trump para la región de América Latina.
Aunque inicialmente Costa Rica iba a recibir aranceles al 10%, la administración Trump decidió subirlos al 15% de manera unilateral, junto a países como Venezuela y Bolivia, países con quienes tiene diferencias político-ideológicas claras, a quienes Trump pretende ahogar con castigos para provocar rebelión social y provocar cambio hacia gobiernos más alineados a Estados Unidos.
Nicaragua tiene un 18% de aranceles, 3 puntos más que Costa Rica, Venezuela y Bolivia.
De país privilegiado a país humillado
¿Pero Costa Rica? La única razón imaginable es que el actual gobierno Chaves Robles no negoció adecuadamente los aranceles y provocó que la administración Trump incluso quisiera aumentar los aranceles. Eso a pesar de que el gobierno había dicho que procuraba disminuirlos.
El Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) sostuvo una reunión técnica con la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) en Washington, D.C. durante los días 15 y 16 de mayo, donde discutieron la relación comercial bilateral y abordaron la nueva política arancelaria del presidente Donald Trump.
Manuel Tovar, ministro de Comercio Exterior, afirmó que “estamos haciendo un trabajo responsable y cuidadoso para velar por los intereses de nuestro sector exportador y garantizar cada vez mejores condiciones para la inversión extranjera directa. Somos de los pocos países de la región que han tenido el privilegio de ser llamados a la mesa del diálogo con las autoridades de comercio estadounidense”, presumió Tovar en esos momentos. Sin embargo, de nada valió ser uno de esos pocos países, más bien fue contraproducente.
Aparte de Guyana y Trinidad y Tobago, todos los demás países de la región latinoamericana se quedaron con aranceles al 10%. ¿Con así amigos, para qué enemigos?, dice el refrán.
Los datos:
Los casos de México y Brasil
En el caso de Brasil, existe una amenaza de aranceles al 50% porque Trump desea interferir en el sistema judicial de ese país en el juicio que se sigue contra el ex presidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta graves acusaciones que implican un intento de golpe de estado.
En el caso mexicano, los aranceles son altos por las condiciones fronterizas de competencia entre ambos países, situación similar con Canadá, a quien el presidente estadounidense impuso también aranceles muy altos. Sin embargo, en el caso de México esos impuestos a las importaciones no aplican para productos del tratado de libre comercio que rige entre ambos países, que incluya la gran mayoría de mercancías exportadas por los aztecas.
El gobierno de Trump impuso severos aranceles a varios países del mundo, incluyendo algunos europeos y otros en gran estado de pobreza, como los que anunció para Siria.

